jueves, 12 de marzo de 2009

ENTREVISTA A MARCELO BIRMAJER

“Soy un guerrillero de la literatura”

Escritor representante de la nueva generación que ya ganó su lugar en la literatura nacional, Marcelo Birmajer fue definido como el ‘Woody Allen de las pampas’.
Pero no todo es humor en su obra.


El clima, que cambia en horas, no le avisó a Marcelo Birmajer, invitado a la Feria del Libro de Córdoba, que en esta ciudad podía hacer calor. Y él no trajo remera. Por tanto, antes de poder sentarnos a dialogar para que explicase cómo, a los 42 años, ya tiene más de 30 libros publicados y fue traducido en varios idiomas, busca una remera por el centro de esta ciudad y se detiene ante cada librería para ver si exponen alguno de sus libros. Y se sorprende y señala en caso de que alguno esté bien a la vista. Birmajer sigue buscando una remera, no se anima a la de Belgrano de Córdoba pero sí a una de una marca elegante de campo. Y no tiene problemas en disimular que si puede comprarse una remera cara, se la compra. Publicó más de 32 libros. Puede. O debería poder.

Con remera nueva y celular que no para, media la charla un cabrito asado que el escritor, que confiesa comer todos los mediodías merluza a la plancha con puré de zapallo, no dudó en pedir. Y tampoco duda en comer el cabrito con las manos mientras ensaya algunas respuestas e improvisa la regla número 1 para cualquier lector en forma de anticipo para este cronista. Los huesos del cabrito que ya no es, están pelados. Las palabras de Birmajer se alargan cuando hace falta. Otras veces pueden ser muy escuetas y sin dilaciones. Como las mejores novelas.

DE AQUÉL A ÉSTE
_ Como todo escritor, comenzaste como periodista.
_ Sí, en el diario Nuevo Sur, haciendo crítica cultural. Yo en esa época era ‘bien de izquierda’, pero no estaba a favor de la línea del diario, que era del PC. Yo era troskista…

_ ¿Vos eras troskista?
_ Sí, en esa época sí.

_ Cambiaste rotundamente, ¿no?
_ 180 grados. Fueron procesos, lecturas como Isaías Berlin, que me convirtieron al bando de la democracia.

_ ¿Los decís porque el troskismo no es democrático?
_ No, para nada. No lo fue nunca ni lo es hoy. Trosky (N. de la R: León, referente del movimiento que en Argentina encabezan el PO y el MST) lo dice muy claro durante la Segunda Guerra Mundial: ésta no es nuestra guerra. Y en esa guerra se enfrentaban la oscuridad y lo menos malo, y él no tomaba partido. Yo evidentemente estoy del lado de los aliados. El troskismo nunca levantó ni levantará la bandera de la democracia. Lo que sí tuvo de favorable fue el no levantar la bandera de la lucha armada. El troskismo sólo fue un movimiento político, siempre fueron muy sensatos. Y es cierto también que Zamora (Luis, ex líder del MAS) siempre defendió la idea de que si no los votaban, no iban a poder tomar el poder. Eso hay que reconocerlo.

_ Y ahora, cómo te definís políticamente.
_ Un desconcertado. Un investigador de la realidad, con algunos dogmas que no me molesta llamar dogmas: el respeto por la vida humana, el respeto por la libertad, por la libertad de expresión. Estoy de acuerdo con que exista el Congreso, con que las autoridades se elijan por medio del voto, estoy de acuerdo con gobernar por medio de delegados y no de asambleas. Y también creo que, en nuestro país, una enorme proporción de la clase política es deshonesta, que recurre a la corrupción.

NI GENIO NI MEDIOCRE
_ Si bien es posible encontrar asuntos vinculados a la política, tu narrativa está más ligada a la cotidianeidad y a ciertas señas de tu propio mundo.
_ Los cruzo. Nunca la política a secas. Siempre está cruzada con el amor, la tragedia familiar, el pasado.

_Tópicos de la literatura universal.
_ Siempre.

_ ¿Un escritor no puede prescindir de esos tópicos?
_ Yo como escritor no puedo prescindir de eso. Hay dos tipos de escritores que pueden prescindir de eso: los genios, que pueden contar historias con cualquier cosa; y los mediocres, que como no saben contar una historia, dicen que prescinden de las historias.

_ Es decir, Birmajer no se considera ni genio ni un mediocre.
_ Yo estoy a obligado a usar los sistemas tradicionales, porque no soy un genio y espero no ser un mediocre.

_ ¿Y hay mediocres que pueblen, legitimados por el público, la industria?
_ Por el público, no, por la academia, sí. No voy a dar nombres. También hay mediocres que les va bien por el público, pero es menos grave. Al mediocre que le va bien gracias al público, es por una decisión libre. Al que le va bien por la academia, es con guita del Estado, la plata es de los contribuyentes, se subvenciona la publicación de un mediocre.

_ Y decir estas cosas, ¿qué genera?, ¿no es el mundo de la literatura un mundo de celos?
_ Un mundo de vanidades, de pequeñeces, de declamación de desinterés por cosas que los desesperan. Hay escritores que admiten querer que su libro se venda y otros que niegan ese deseo, pero con actitudes deshonestas. Hace poco leía a un escritor que no es del mercado que decía que había tenido mala suerte por no haber sido traducido. Si vos decís que fuiste traducido a tantos idiomas tiene un dejo de vanidad, porque estás contándole al otro algo en lo que te fue bien. Eso es ser del mercado, eso es ser comercial. Pero lo que dijo este escritor es patético: yo debería haber sido traducido, yo me merezco ser traducido. Los que están fuera del mercado son más patéticos que los que están adentro. Yo sé de varios escritores mediocres que están adentro del mercado que son éxitos millonarios, como Dan Brown (autor de El Código Da Vinci), que me parece mediocre, pero la gente lo eligió.

ESTABILIDAD
“Yo pienso –dice Birmajer- que para escribir una buena historia… para que se me ocurra no sé que hace falta, pero para escribirla necesito estabilidad”.

_ Qué tipo de estabilidad: tiempo, dinero…
_ Las dos cosas. Necesito una rutina, sentirme tranquilo interiormente.

_ ¿Y cuándo lograste esa tranquilidad?
_ Nunca.

_ Sin embargo…
_ Sí, muy prolífico, pero nunca con la tranquilidad que a mi me hubiera gustado.

_ Pero se logrará algún día.
_ No sé… da la impresión de que yo no lo voy a lograr. No tengo al estado que me banque y nunca me fue tan bien como para poder vivir tranquilo.

_ ¿Tantos libros publicados no dan tranquilidad monetaria?
_ Lo de publicar es por dos motivos: a muchos editores les gustan mis relatos. Y a algunos de mis libros les fue muy bien, moderadamente bien. Pero no me dio la tranquilidad que quisiera. Fue difícil cobrar. No sé por qué. Son long sellers.

_ Igual, has dicho en más de una oportunidad que es más elogioso no tanta venta sino la traducción que se ha hecho de tus obras.
_ La traducción es la muestra de interés por parte de alguien que no conoce ni a tu país ni a vos, es la muestra de interés suprema. Lo que le interesa realmente es el texto.

_ No obstante, el reconocimiento del público no es para subestimar.
_ Sí, por supuesto, es fundamental. El editor siempre se la puede arreglar con otro libro, no es una gran pérdida una obra que fracasa. Pero para el escritor el libro es su único medio. El editor puede perder muchas guerras, el escritor muy pocas.

_ ¿Te ha tocado perder guerras?
_ Yo vengo haciendo algo que en la guerra es muy difícil de logar: empatar. Es lo que se dice, desde el punto de vista militar, de las guerrillas: no ganan pero no pierden.

_ Se mantienen.
_ Yo que estaba en desacuerdo con la guerrilla, soy un guerrillero de la literatura.

_ ¿Y por qué el empate?
_ No puedo vivir tranquilo, pero sobrevivo. Hace muchos años sobrevivo, mucho mejor de lo que siempre creí. Ahora presento Tres Mosqueteros en Norteamérica, nunca lo hubiera imaginado. El 2 de noviembre en la Universidad de Berkley. Lo van a editar en tapa dura, con una edición para la prensa y hace mucho que está anunciado en internet. No hablo inglés, hay traductores simultáneos. Ya estoy apalabrado. No es la primera vez, estuve en Corea. Y te imaginarás que no hablé en coreano.

SIN MÁXIMAS
_ En tus 10 consejos para escritores, decís que la escritura no te debe hacer sufrir. Y yo recordaba el film Yepetto, en donde el escritor maduro –interpretado por Ulises Dumont- le dice al principiante todo lo contrario, que hay que parir cada palabra.
_ Si sufrís escribiendo, no lo digas. Puede pasar que algo te desgarre. Pero no digas nada, ¿para qué? ¿Para qué vas a estar exhibiendo tu sufrimiento? Hay que escribir tus alegrías, a medias, pero el sufrimiento no. A medias, para no molestar, pero el sufrimiento no hay que escribirlo.

_Abelardo Castillo, siguiendo con esta idea, dice que el esfuerzo, la pasión, no garantiza nada. Que uno puede escribir con mucho esfuerzo y pasión y lo que salga de ahí puede ser tranquilamente un bodrio.
_ Estoy totalmente de acuerdo

_ Y entonces, ¿dónde está la clave?
_ No hay clave. Hay escritores que han escrito sólo una novela que vale la pena, y otros, como Fontanarrosa, que sabés que en cada cosa que vas a leer la vas pasar bien. No hay ningún truco que uno pueda realizar. Hay dos cosas que nunca fallan: una es leer. La otra es corregir. Son algunas de las pocas cosas que puedo recomendar: leer y corregir. Siempre siento que no corregí suficiente. Generalmente reduzco, saco cosas que están de más. No confío nunca en lo primero que escribí, sería como llevarme algo a la boca sin saber qué es.

_ No obstante, otra cosa que dice Castillo es no creer nunca en las máximas de los escritores.
_ Tiene razón.

_ Por lo tanto, tus consejos serían relativos...
_ Son una humorada. No son verdades absolutas, son verdades de casualidad. Son verdades que a veces son verdad. Yo sumaría una que te la doy como primicia: 10 consejos para lectores. 1) No te identifiques conmigo. No sé las otras, pero ya tenés la primera.

_ Y eso, ¿para que el lector no se desilusione?
_ Primero, porque no le va a servir para nada. Si hay una persona inconsistente soy yo. Dos, porque la literatura es para singularizarte, para ser distinto, no para parecerte a nadie.

CREAR HISTORIAS
_ Baudalaire decía que para escribir hay que pensar historias en todos lados: en el baño, en la cocina, en la cama.
_ No, eso no es voluntario. Ojalá uno pudiera elegir en qué pensar. Si eligiera en qué pensar, no existiría el amor. Uno apenas si logra manejar sus pensamientos, a duras penas sus acciones. Si uno pudiera elegir en qué pensar, nunca te enamorarías de ninguna mina. Enamorarte es pensar una mina contra tu voluntad.

_ Entonces, no hay elección a la hora de pensar tus historias.
_ Tengo que estar medio distraído para que se me ocurra una historia.

_ Pero si tenemos en cuenta tu rutina, la rutina no distrae.
_ Sí, porque voy a corregir un artículo, no a buscar una historia. La rutina es para corregir; pero para que se te ocurra algo, en cualquier momento puede pasar.

_ ¿Y te deja contento lo que escribís?
_ Mucho. Últimamente sí. Me deja contentos. Desde hace un par de años.

_ William Faulkner, bajo esta misma idea del escritor sufrido, decía no hay que estar contento nunca con lo que uno escribe.
_ Yo creo que decían que nunca había que estar contento con nada. Yo pienso que hay que vivir.

_ Y en ese vivir, lo biográfico se mete. ¿Cuánto hay, por ejemplo, en Historias de hombres casados?
_ El punto de vista de personaje es el mío, las cosas que pasan no. Es eso: el punto de vista. Me divierte mi punto de vista. Me parece divertido. No es que no me puedo desprender: lo elijo. Hay distintas cosas de mi vida real que las uso para inventar historias. Vivir en el barrio de 11 lo uso. Pero hay otras cosas que no: cómo me visto, por ejemplo. No tiene nada de interesante. Si pago mis impuestos no me parece interesante.

ENTRETENER ES LA PREMISA
_ Pablo De Santis, otro consagrado de tu generación, dice que sólo entiende su literatura como entretenimiento. Los clásicos, como ya hemos charlado, difícilmente hayan pensado así. Ustedes lograron sacarse un gran peso de encima.
_ Sí, pero ellos siguen sin entenderlo. Para mí la literatura tiene que ser entretenida por una sencilla razón: nadie está seguro de ser profundo, pero sí conocés lo que puede ser entretenido. Y no vas a dejar de ser profundo porque seas entretenido, pero sí vas a dejar de ser entretenido si pretendés ser profundo. Y si tenés la desgracia de no ser profundo y tampoco ser entretenido, sos una maldición. Por eso hay que ser entretenido.

_ Es la premisa.
_ Exactamente. Después viene lo otro. Hay algo que yo quiero: vivir tranquilo. Yo quiero vivir tranquilo. La ‘vida’ de escritor me importa muy poco.

_ En ‘Me gustaba más cuando era hijo’, decís que estabas muy contento de haber traído dos nuevas vidas al mundo, pero que te gustaría encontrar de nuevo tu vida, ¿la encontraste?
_No, no. Cuando sean adultos y no tengan problemas.

_ Mientras tanto…
_ Voy a vivir desdoblado…

RECUADRO
_ En Ver para leer, le contás a Juan Sasturain que cuando él te regaló los Nueve cuentos de Salinger, a tus 19 años, te cambió el punto de vista sobre la literatura. ¿Cuál era tu punto de vista antes y cuál ahora?
_ Previo a eso era Cortazar, Benedetti, Gelman, literatura latinoamericana y preferentemente, de autores de izquierda. Después, policial, Borges, todo eso fue para mi Sasturain. Fue un cambio rotundo, se me abrió el mundo. Antes sólo leía cosas que estuvieran de acuerdo conmigo. Y de ahí pasé a leer lo bueno.

_ ¿Renegás de lo anterior?
_ No, para nada. Me sigue gustando mucho Cortazar, Gelman, me sigue gustando Silvio Rodríguez. Casi todo lo que me gustaba antes me sigo gustando, pero no coincido ideológicamente.

RECUADRO
“Me tiene algo cansado lo de escritor prolífico. Ojala resaltaran otras virtudes, pero bueno, la verdad es que les doy motivos”.

RECUADRO
“Yo nunca sentí el peso de los grandes autores argentinos. Cuando viajo por Latinoamérica y me hablan de Borges, para mi Borges es profundo como el fondo de la tierra y leve como una pluma. Borges no me representa ningún peso, es muy estimulante. Borges es una bendición, nunca un problema”.

RECUDRO
EL INCORRECTO BIRMAJER
“Desde los 19 años estoy en contra de la lucha armada en Argentina. Me parece un disparate. Si no hubieran existido esos grupos guerrilleros, la posibilidad de una Argentina más justa hubiera sido más factible”.

_ Por ende, la figura de Ernesto Guevara no te cae simpática.
_ Todo lo contrario. Me parece una figura reaccionaria. Era un hombre que perseguía a los homosexuales, que realizó campos de reclusión en Cuba para estos, de confinamiento. No de concentración, porque no los mataban, pero sí de confinamiento. Estaban presos y los obligaban a trabajar. Y eso a mi me parece de la derecha más recalcitrante y violenta. Y después eso del tableteo de las ametralladoras, ‘uno, dos, tres Vietnam’. Hay que buscar salud, educación, vida… Yo reconozco que la lucha de Vietnam era una lucha justa, pero eso no lo podés reproducir alegremente y por cualquier lado. ‘El sonido luctuoso de las ametralladoras…’ Y no es que la época te obligaba a pensar así. En esa misma época había gente como Sábato que estaba en contra de la lucha armada, y no era un infeliz. Y había peronistas, radicales, socialistas que estaban en contra de la lucha armada. No es que la época te metía eso en la neurona. El Che Guevara me parece una figura nefasta: un pequeño burgués que se sentía culpable de sus raíces, que estaba más dispuesto a matar que a buscar una salida sólida a las crisis económicas y a la pobreza. En vez de invadir Bolivia, debería haber buscado la libertad en Cuba sin matar a nadie. Esa era una causa noble e incruenta. A mi me parece que les gustaba más matar que lograr la justicia y la paz.

_ Y esas ideas, dentro de tu círculo, no deben ser muy consensuadas.
_ No, estoy más solo que un marinero en Bolivia…

RECUADRO
VER BIRMAJER
Ya perdió la cuenta de la cantidad de libros publicados. Superan los 30 entre novelas y cuentos, algunos para adultos y otros para público juvenil. También fue co guionista de El abrazo partido, de Daniel Burman.
Entre su obra, se destacan su novela Un crimen secundario, que va por 21 edición, con más de 100 mil ejemplares vendidos. También Tras Mosqueteros y la saga de las Historias de Hombres. Algunos de sus libros han sido traducidas al francés, italiano, portugués, lituano, rumano y coreano.

martes, 24 de febrero de 2009

PAOLA BERNAL

“No soy sólo música”

La hija pródiga que tanto tardo en llegar. Paola Bernal, la voz femenina del folklore de la nueva generación, vive, canta y se arma en su ciudad natal.
Cosquín, Bernal y los nuevos sonidos que no paran de llegar.

Cosquín es una de las tantas ciudades de esta provincia que conservan su alma de pueblo, en todo sentido. Puede ser un infierno, pero las más de las veces se convierte en paraíso. Es un paraíso cuando hay que buscar a Paola Bernal –cantante, artista, mujer de las que miran estrellas en las serranías, dos discos editados, compañera de escenario de los más grandes-. Paola no está en su peña, esa que cantó en paralelo al festival durante todo enero. Está en casa de sus padres, ensayando, un martes por la tarde. ¿Dónde queda la casa? 4 cuadras, izquierda, derecha, bomberos, una placita. ¿Otra referencia? “Preguntá por lo de los Bernal”.
Estábamos llegando, pero había que ver que tan cierto era eso de “preguntá…”. Una joven coscoína pasa en bici, veloz, y le hacemos clavar los frenos para la comprobación empírica del alma de pueblo de Cosquín y del conocimiento que se tiene de su hija pródiga. Lo de los Bernal, allá. Test aprobado.

El galpón de la planta baja de los Bernal baila y canta en pleno barrio coscoíno, mirando de frente a las Sierras Chicas. Y Bernal, Paola, la coscoína que se animó a renovar la sonoridad de la música de tierra adentro “sin perder la esencia”, entona como enseñando, caja en mano y pantalones de tres rayas. La envuelven en el baile del ensayo gauchos de pantalones cortos y pantorrillas de futboleros, que zapatean y presumen chinas gringas. Así es fácil. Al menos parece.

El Canal Encuentro, justo ahora, los filma para un documental. Yo los escribo. Ellos se aman en danzas o guerrean chacarereando, todo de mentirita en lo de los Bernal, con Paola, la coscoína que entona “… país, yo sé tu destino / siempre luchar / luchar…”. Los preparativos para lo que pasará en unos días –el escenario mayor Atahualpa Yupanquí- tiene técnica, tiene voz -¿la mejor?- y tiene un gato que se baila y se canta con la alegría que no nos enseñaron: “…ay hermano / yo quiero estar todo el año / de festival...”.
Así es fácil. Ojala hubiéramos crecido en el folklore de la alegría y no nos pesaría tanto lo que fuimos para ser algo ahora. Lección número uno: en las fiestas de la escuela primaria, poner un gato cantado por Bernal, la coscoína, la joven de 35 años que apadrinaron Ica Novio, el Chango Farias Gómez, Roberto Cantos y tantos otros que supieron ver en su pequeña figura una artista en cuerpo. Y alma.

La tarde cae. Y Cosquín empieza a ser un infierno de luces apagadas y chacareras que no duermen. Allí nos reencontraremos con Bernal, la de los ojos color de la zamba.

LA ARTISTA
Paola llega a su peña seguida por las cámaras del canal estatal que la retrata para un documental. Es la hija pródiga que camina por sus calles como las caminó siempre, ayer y hoy, pero filmada. Su peña, la más amplia en propuestas artísticas de todo el valle, está en pleno centro, allí donde se amontonan las multitudes cada enero de festival. Pero dice que ella no lo busco, “fue lo que sucedió”, aclara, como mostrándose inexpugnable ante el destino. Y cuenta que el galpón en donde la vimos ensayando, la planta baja de la casa paterna, ya había sido, años anteriores, espacio para obras de teatro y música y otras intervenciones artísticas. “Desde los 11 años, cuando empecé a cantar, siempre ha habido bailarines, cantantes, músicos y amigos en casa”, cuenta. Y pese a que el galpón fue pensado como espacio de trabajo, hoy es reducto de labores algo distintas.

_ Te presentas como artista popular, toda una autodefinición. ¿Qué significa ser artista popular?
_ Popular porque desarrollo mi trabajo desde lo folklórico, lo que pertenece al pueblo. Y artista porque el arte se manifiesta todo el tiempo y en toda forma, y no sólo desde la música; hablo del encuentro con las otras artes. La música es un arte, pero no soy sólo música: me interesa la danza, lo visual, lo tengo en cuenta y lo incorporo en mi trabajo, me interesa comunicarme con esos artistas. No sólo hago música. Pero esa es una manera de definirme por un instante, no todos los días es igual. Todo el tiempo, el arte que uno va a haciendo va mutando. Para mí es así.

_ Y esos cambios internos se materializan en tu trabajo.
_ Hay una esencia que permanece, el primer impulso por lo cual uno elige hacer esto todos los días, es como enamorarte todo el tiempo de lo que estás haciendo. Los cambios internos tiene que ver con uno, yo soy lo que hago. Y lo he ido manifestando en distintos proyectos, repertorios, distintas personas y artes. Tengo 35 años, canto desde que tengo 11. Y todo ha ido modificándose, se ha ido abriendo. Se han descentralizado cosas y profundizado otras.

_ ¿Y cómo definís esa esencia inicial?
_ Creo que es el fuego interior que se mantiene, el impulso. No voy por ósmosis, voy decidiendo qué hacer, eligiendo, analizando lo injusto y lo justo. Un camino.

BIEN CRIOLLITA
Paola nació en la ciudad que vive el folklore como ninguna otra. Y desde siempre ella estuvo acostumbrada a eso. Integró la Escuela de Danzas Folklóricas de Cosquín y convivió desde la cuna con ese folklore convencional que espantaría a cualquier púber urbano. Pero para ella, el peso de lo tradicional fue una guía, “fui buscando y me fui encontrando con gente que me produjeron de esta forma. Cuando comencé a cantar cantaba las canciones tradicionales, habías cosas que no me gustaban y otras sí. Recuerdo que me gustaban mucho, cuando era chica, los Hermanos Ábalos, las danzas; y me sigue gustando y me he relacionado con la música del Norte de Santiago del Estero. Y después conocí a Ica Novo y con él pude reconocer otras maneras, otras sonoridades, otros pensamientos. Y todo se fue transformando, el encuentro con los viejos maestros va transformando las cosas. Y eso también te va formando. A lo mejor si me hubiera cruzado con gente más tradicional hubiera hecho otras cosas, pero mi espíritu me llevó hacía ahí. Hay cosas que uno no maneja. Yo no siento que, en ese caso, haya premeditado algo o elegido, todo fue sucediendo…”.

_ Pero no estabas ahí por casualidad…
_ No… y cuando uno va creciendo te das cuenta por qué dijiste que no y que si, esa intuición natural. Y también son ciclos, son cosas que vuelven. Así como yo cantaba esas canciones bien criollitas cuando era chica, ahora en mi último disco volví a eso, y en el medio grabé un disco con sonoridades distintas, y después estuve en un proyecto y un sonido mucho más actual con un DJ, que también es una parte de mi. Yo soy todo eso también. Y también el hecho de involucrarme desde otros lugares, hacer cosas para que se produzcan otras, eso me motiva mucho. La música no es la música por sí sola, sino que está en un contexto social, en donde realmente tengo un fin.

_ Parece anacrónica esa definición, más en una mujer de sólo 35 años.
_ Yo creo que este espacio –se refiere a su peña- hace que la gente se pueda encontrar, se pueda reconocer, que vea el arte de otra manera. El espacio de encuentro y lo que pueda generar en la gente, en los pensamientos. Lo que uno pueda aportar a la búsqueda, un movimiento para que produzca cosas.

_ Entonces, y esta pregunta también parece anacrónica, sentís un compromiso como artista
_ Sí, cada vez más. Sino no tiene sentido hacer arte.

NO ES MIEDO
Su teléfono en la noche que recién empieza no para. Le esquiva a algunos, no a otros. Llaman unos músicos. Músicos de Cosquín que buscan su espacio en la peña de Bernal. Y pese a que la grilla está absolutamente cerrada, ella acepta que maneja el tema “como lo siento. Es bueno que vengan para que ellos puedan recibir, ver lo que está pasando, son jóvenes, son de acá”.

_ ¿Vos tuviste una oportunidad así?
_ Sí, con Ica, que fue el precursor de las peñas acá. Yo tuve la experiencia. Y fue hermoso.

Bernal sabe que lo suyo es buscar caminos y, como gusta repetir, nuevas sonoridades. Por eso, su primer disco “Esperando tu llegada” fue toda una experimentación, donde el folclore llegó a sentir los visos del jazz y la bossa nova, un sonido que conducía a nuevos ámbitos. Pero con “Por el camino”, se segundo trabajo, que cuenta con poco menos de un año, volvió a las fuentes.

_ Leía el otro día a un seguidor tuyo que escribía: “Paola se asustó del efecto que estaba creciendo en su nueva música…”. Y dice que tuviste miedo de seguir con esa nueva sonoridad.
_ (Se ríe) No tiene que ver con el miedo, sino con atreverse a hacer lo más simple sabiendo que se puede ir a dónde quieras. Y lo simple y lo tradicional tienen una fuerza y poder plasmarlo es también lo que quiero ofrecer. Esa esencia es el lugar desde donde puedo encontrarme y mixturar con otras sonoridades. El último disco es muy de mi intimidad: me gusta escuchar a Atahualpa Yupanqui, a León Gieco, me gustan las zambas viejas y lo experimental y lo electrónico. Es desde un lugar muy personal. Y tiene que ver con momentos. Yo no planifico mis discos, suceden, la vida misma me va poniendo cosas. En ese primer disco me sentía que podía con todo, acaba de tener a mi hijo, tenía una felicidad plena, nunca había sentido una cosa tan maravillosa. Hoy es distinto: otras sensaciones, estoy más grande, toqué en un montón de lugares y reconocí otras realidades.

PAOLA MARGARITA
Bernal vivió en Cosquín hasta los 18. Vida de pueblo bailando y cantando en los encuentros de la Escuela. Luego emigró a Córdoba, donde estudió y se animó a algunas cosas. Como por ejemplo, irse a cantar a Venezuela con sólo 20 años: “Me fui con Germán Náger –pianista- a cantar durante un año a un hotel de la Isla Margarita” Así, tangos y boleros por la noche, playa durante el día, “me gustaba lo que cantaba, pero no trabajar de cantante. Era chica, estaba la rebeldía…”. Luego de su vuelta a Córdoba, llegó Buenos Aires por siete años, donde siguió estudiando y formó parte de Los Descendientes, grupo con el que grabó un disco. Y muchas cosas más, lo que vuelve extraña su vuelta al pago. “Volví porque estaba embarazada de Lucas. No es lo mismo un niño en una ciudad que aquí. Era un buen lugar para que naciera. Después regresé a Córdoba un tiempo, también me fui 6 meses a Buenos Aires para estar un tiempo ahí, para hacer la base de operaciones”.

_ ¿Te la bancaste sola con un hijo en Buenos Aires?
_ Y… la verdad que no… Pensaba quedarme un año. Y me volví a la mitad. No tenía sentido estar allá pudiendo manejar la carrera desde acá. Hay teléfono, internet y puedo viajar. A Buenos Aires viajo, estoy, hago lo que tengo que hacer y vuelvo.

A Cosquín, para Bernal, siempre se está volviendo.
.
RECUADRO
_ Decías que el folklore te conecta con tu ser cósmico. ¿Qué vendría a ser?
_ La cosmovisión en la que uno está, tener en cuenta que uno vive en un universo, que hay un río, las estrellas, las sierras. Estar en contacto con ese ser más esencial. Poder estar en armonía con mi persona.

RECUADRO
_ ¿Cambió tu relación con Cosquín desde que lograste reconocimiento?
_ Para mi se intensifica, le da más intensidad. Yo represento cosas, siento que soy embajadora de mi ciudad. Pero siempre tuve una relación bastante parecida.

PAOLA BERNAL

“No soy sólo música”

La hija pródiga que tanto tardo en llegar. Paola Bernal, la voz femenina del folklore de la nueva generación, vive, canta y se arma en su ciudad natal.
Cosquín, Bernal y los nuevos sonidos que no paran de llegar.

Cosquín es una de las tantas ciudades de esta provincia que conservan su alma de pueblo, en todo sentido. Puede ser un infierno, pero las más de las veces se convierte en paraíso. Es un paraíso cuando hay que buscar a Paola Bernal –cantante, artista, mujer de las que miran estrellas en las serranías, dos discos editados, compañera de escenario de los más grandes-. Paola no está en su peña, esa que cantó en paralelo al festival durante todo enero. Está en casa de sus padres, ensayando, un martes por la tarde. ¿Dónde queda la casa? 4 cuadras, izquierda, derecha, bomberos, una placita. ¿Otra referencia? “Preguntá por lo de los Bernal”.
Estábamos llegando, pero había que ver que tan cierto era eso de “preguntá…”. Una joven coscoína pasa en bici, veloz, y le hacemos clavar los frenos para la comprobación empírica del alma de pueblo de Cosquín y del conocimiento que se tiene de su hija pródiga. Lo de los Bernal, allá. Test aprobado.

El galpón de la planta baja de los Bernal baila y canta en pleno barrio coscoíno, mirando de frente a las Sierras Chicas. Y Bernal, Paola, la coscoína que se animó a renovar la sonoridad de la música de tierra adentro “sin perder la esencia”, entona como enseñando, caja en mano y pantalones de tres rayas. La envuelven en el baile del ensayo gauchos de pantalones cortos y pantorrillas de futboleros, que zapatean y presumen chinas gringas. Así es fácil. Al menos parece.

El Canal Encuentro, justo ahora, los filma para un documental. Yo los escribo. Ellos se aman en danzas o guerrean chacarereando, todo de mentirita en lo de los Bernal, con Paola, la coscoína que entona “… país, yo sé tu destino / siempre luchar / luchar…”. Los preparativos para lo que pasará en unos días –el escenario mayor Atahualpa Yupanquí- tiene técnica, tiene voz -¿la mejor?- y tiene un gato que se baila y se canta con la alegría que no nos enseñaron: “…ay hermano / yo quiero estar todo el año / de festival...”.
Así es fácil. Ojala hubiéramos crecido en el folklore de la alegría y no nos pesaría tanto lo que fuimos para ser algo ahora. Lección número uno: en las fiestas de la escuela primaria, poner un gato cantado por Bernal, la coscoína, la joven de 35 años que apadrinaron Ica Novio, el Chango Farias Gómez, Roberto Cantos y tantos otros que supieron ver en su pequeña figura una artista en cuerpo. Y alma.

La tarde cae. Y Cosquín empieza a ser un infierno de luces apagadas y chacareras que no duermen. Allí nos reencontraremos con Bernal, la de los ojos color de la zamba.

LA ARTISTA
Paola llega a su peña seguida por las cámaras del canal estatal que la retrata para un documental. Es la hija pródiga que camina por sus calles como las caminó siempre, ayer y hoy, pero filmada. Su peña, la más amplia en propuestas artísticas de todo el valle, está en pleno centro, allí donde se amontonan las multitudes cada enero de festival. Pero dice que ella no lo busco, “fue lo que sucedió”, aclara, como mostrándose inexpugnable ante el destino. Y cuenta que el galpón en donde la vimos ensayando, la planta baja de la casa paterna, ya había sido, años anteriores, espacio para obras de teatro y música y otras intervenciones artísticas. “Desde los 11 años, cuando empecé a cantar, siempre ha habido bailarines, cantantes, músicos y amigos en casa”, cuenta. Y pese a que el galpón fue pensado como espacio de trabajo, hoy es reducto de labores algo distintas.

_ Te presentas como artista popular, toda una autodefinición. ¿Qué significa ser artista popular?
_ Popular porque desarrollo mi trabajo desde lo folklórico, lo que pertenece al pueblo. Y artista porque el arte se manifiesta todo el tiempo y en toda forma, y no sólo desde la música; hablo del encuentro con las otras artes. La música es un arte, pero no soy sólo música: me interesa la danza, lo visual, lo tengo en cuenta y lo incorporo en mi trabajo, me interesa comunicarme con esos artistas. No sólo hago música. Pero esa es una manera de definirme por un instante, no todos los días es igual. Todo el tiempo, el arte que uno va a haciendo va mutando. Para mí es así.

_ Y esos cambios internos se materializan en tu trabajo.
_ Hay una esencia que permanece, el primer impulso por lo cual uno elige hacer esto todos los días, es como enamorarte todo el tiempo de lo que estás haciendo. Los cambios internos tiene que ver con uno, yo soy lo que hago. Y lo he ido manifestando en distintos proyectos, repertorios, distintas personas y artes. Tengo 35 años, canto desde que tengo 11. Y todo ha ido modificándose, se ha ido abriendo. Se han descentralizado cosas y profundizado otras.

_ ¿Y cómo definís esa esencia inicial?
_ Creo que es el fuego interior que se mantiene, el impulso. No voy por ósmosis, voy decidiendo qué hacer, eligiendo, analizando lo injusto y lo justo. Un camino.

BIEN CRIOLLITA
Paola nació en la ciudad que vive el folklore como ninguna otra. Y desde siempre ella estuvo acostumbrada a eso. Integró la Escuela de Danzas Folklóricas de Cosquín y convivió desde la cuna con ese folklore convencional que espantaría a cualquier púber urbano. Pero para ella, el peso de lo tradicional fue una guía, “fui buscando y me fui encontrando con gente que me produjeron de esta forma. Cuando comencé a cantar cantaba las canciones tradicionales, habías cosas que no me gustaban y otras sí. Recuerdo que me gustaban mucho, cuando era chica, los Hermanos Ábalos, las danzas; y me sigue gustando y me he relacionado con la música del Norte de Santiago del Estero. Y después conocí a Ica Novo y con él pude reconocer otras maneras, otras sonoridades, otros pensamientos. Y todo se fue transformando, el encuentro con los viejos maestros va transformando las cosas. Y eso también te va formando. A lo mejor si me hubiera cruzado con gente más tradicional hubiera hecho otras cosas, pero mi espíritu me llevó hacía ahí. Hay cosas que uno no maneja. Yo no siento que, en ese caso, haya premeditado algo o elegido, todo fue sucediendo…”.

_ Pero no estabas ahí por casualidad…
_ No… y cuando uno va creciendo te das cuenta por qué dijiste que no y que si, esa intuición natural. Y también son ciclos, son cosas que vuelven. Así como yo cantaba esas canciones bien criollitas cuando era chica, ahora en mi último disco volví a eso, y en el medio grabé un disco con sonoridades distintas, y después estuve en un proyecto y un sonido mucho más actual con un DJ, que también es una parte de mi. Yo soy todo eso también. Y también el hecho de involucrarme desde otros lugares, hacer cosas para que se produzcan otras, eso me motiva mucho. La música no es la música por sí sola, sino que está en un contexto social, en donde realmente tengo un fin.

_ Parece anacrónica esa definición, más en una mujer de sólo 35 años.
_ Yo creo que este espacio –se refiere a su peña- hace que la gente se pueda encontrar, se pueda reconocer, que vea el arte de otra manera. El espacio de encuentro y lo que pueda generar en la gente, en los pensamientos. Lo que uno pueda aportar a la búsqueda, un movimiento para que produzca cosas.

_ Entonces, y esta pregunta también parece anacrónica, sentís un compromiso como artista
_ Sí, cada vez más. Sino no tiene sentido hacer arte.

NO ES MIEDO
Su teléfono en la noche que recién empieza no para. Le esquiva a algunos, no a otros. Llaman unos músicos. Músicos de Cosquín que buscan su espacio en la peña de Bernal. Y pese a que la grilla está absolutamente cerrada, ella acepta que maneja el tema “como lo siento. Es bueno que vengan para que ellos puedan recibir, ver lo que está pasando, son jóvenes, son de acá”.

_ ¿Vos tuviste una oportunidad así?
_ Sí, con Ica, que fue el precursor de las peñas acá. Yo tuve la experiencia. Y fue hermoso.

Bernal sabe que lo suyo es buscar caminos y, como gusta repetir, nuevas sonoridades. Por eso, su primer disco “Esperando tu llegada” fue toda una experimentación, donde el folclore llegó a sentir los visos del jazz y la bossa nova, un sonido que conducía a nuevos ámbitos. Pero con “Por el camino”, se segundo trabajo, que cuenta con poco menos de un año, volvió a las fuentes.

_ Leía el otro día a un seguidor tuyo que escribía: “Paola se asustó del efecto que estaba creciendo en su nueva música…”. Y dice que tuviste miedo de seguir con esa nueva sonoridad.
_ (Se ríe) No tiene que ver con el miedo, sino con atreverse a hacer lo más simple sabiendo que se puede ir a dónde quieras. Y lo simple y lo tradicional tienen una fuerza y poder plasmarlo es también lo que quiero ofrecer. Esa esencia es el lugar desde donde puedo encontrarme y mixturar con otras sonoridades. El último disco es muy de mi intimidad: me gusta escuchar a Atahualpa Yupanqui, a León Gieco, me gustan las zambas viejas y lo experimental y lo electrónico. Es desde un lugar muy personal. Y tiene que ver con momentos. Yo no planifico mis discos, suceden, la vida misma me va poniendo cosas. En ese primer disco me sentía que podía con todo, acaba de tener a mi hijo, tenía una felicidad plena, nunca había sentido una cosa tan maravillosa. Hoy es distinto: otras sensaciones, estoy más grande, toqué en un montón de lugares y reconocí otras realidades.

PAOLA MARGARITA
Bernal vivió en Cosquín hasta los 18. Vida de pueblo bailando y cantando en los encuentros de la Escuela. Luego emigró a Córdoba, donde estudió y se animó a algunas cosas. Como por ejemplo, irse a cantar a Venezuela con sólo 20 años: “Me fui con Germán Náger –pianista- a cantar durante un año a un hotel de la Isla Margarita” Así, tangos y boleros por la noche, playa durante el día, “me gustaba lo que cantaba, pero no trabajar de cantante. Era chica, estaba la rebeldía…”. Luego de su vuelta a Córdoba, llegó Buenos Aires por siete años, donde siguió estudiando y formó parte de Los Descendientes, grupo con el que grabó un disco. Y muchas cosas más, lo que vuelve extraña su vuelta al pago. “Volví porque estaba embarazada de Lucas. No es lo mismo un niño en una ciudad que aquí. Era un buen lugar para que naciera. Después regresé a Córdoba un tiempo, también me fui 6 meses a Buenos Aires para estar un tiempo ahí, para hacer la base de operaciones”.

_ ¿Te la bancaste sola con un hijo en Buenos Aires?
_ Y… la verdad que no… Pensaba quedarme un año. Y me volví a la mitad. No tenía sentido estar allá pudiendo manejar la carrera desde acá. Hay teléfono, internet y puedo viajar. A Buenos Aires viajo, estoy, hago lo que tengo que hacer y vuelvo.

A Cosquín, para Bernal, siempre se está volviendo.
.
RECUADRO
_ Decías que el folklore te conecta con tu ser cósmico. ¿Qué vendría a ser?
_ La cosmovisión en la que uno está, tener en cuenta que uno vive en un universo, que hay un río, las estrellas, las sierras. Estar en contacto con ese ser más esencial. Poder estar en armonía con mi persona.

RECUADRO
_ ¿Cambió tu relación con Cosquín desde que lograste reconocimiento?
_ Para mi se intensifica, le da más intensidad. Yo represento cosas, siento que soy embajadora de mi ciudad. Pero siempre tuve una relación bastante parecida.

martes, 2 de diciembre de 2008

Martin Sabatella

“Lo único que ordena la democracia son las ideas”

Con sólo 29 años, en 1999 tomó el corrompido municipio de Morón y logro construir una ciudad referente para las urbes argentinas.
Martín Sabatella dice que le falta mucho por hacer, que se identifica en parte con el proyecto K y marca qué lo acerca y lo distancia de Luis Juez.



Martín Sabatella, el intendente de Morón que va por su tercera gestión, hizo su aparición estelar en la política argentina a fines de los 90’, con menos de 30 años y un respeto ganado a partir de sus denuncias a la gestión del menemista Juan Carlos Rouselot, aquel vocero de López Rega que hizo estragos en el municipio bonaerense durante la década pasada. Con la Alianza y en el 99’, Sabattella accedió a la intendencia y desde ahí, y con partido propio desde la debacle de 2001, construyó una gestión que fue re elegida en 2 oportunidades y que se ganó el respeto de sus pares en base a principios políticos y de gestión.

Y no sólo eso: Sabatella se convirtió en el joven prodigio de la política vernácula. En el sitio You Tube se pueden ver y escuchar los testimonios de Osvaldo Bayer, Estela de Carlotto, Aldo Ferrer, Hebe de Bonafini, Adolfo Pérez Esquivel y tantos ilustres más del compromiso social dándole un fuerte apoyo al momento de asumir su tercera gestión. Rara avis en la política actual, comparte parte del Proyecto K –marchó públicamente a favor de la 125-, no ahorra críticas al anquilosado sistema de partidos argentinos y al Pejotismo en el que se recuesta el gobierno y acepta similitudes y diferencias con Luis Juez.

QUÉ HIZO
_ En relación a su gestión, cuáles son los lineamientos o ejes principales que levaron a Morón a ser una ciudad referente.
_ Hay varias cosas. En primer lugar, estos años hemos logrado transformar la cultura política, la democracia de la ciudad. Hay una nueva relación de la política con la sociedad y eso nos permitió darnos cuenta de lo importante que es recuperar el valor de las ideas y el de la política, de la ética, de la rendición de cuentas, del acceso a la información pública. Muchas cosas tienen que ver con mejorar la cultura democrática y política de una sociedad. Y además, creo que hay un balance positivo en términos de resultados de gestión. Hay un balance positivo en términos de valores y otro, de los resultados prácticas, de cómo impactan en la vida cotidiana: en infraestructura, en servicios públicos, en política sanitaria, en desarrollo económico, en planificación estratégica de la ciudad. Pero por supuesto que faltan cosas. Nos dimos cuenta que no tenemos por qué aceptar la cultura de la resignación y demostrar que la política puede hacer estas cosas, y eso ha entusiasmado, ha generado sentido de pertenencia.

_ ¿En qué se materializa este cambio de cultura política?
_ Por ejemplo, en los mecanismos que construimos de gestión participativa, del compromiso de la gente con los consejos vecinales y tantos más. Se ven mayores espacios de participación. También con la apropiación de lo público, el cambio de la idea de que lo público no es de nadie sino que es de todos y de todas. Y por otra parte, la cuestión electoral: creo que pudimos romper las barreras de las estructuras partidarias tradicionales y encontrarnos en un proyecto común donde importa más lo que estamos construyendo y hacia donde vamos que de dónde venimos. Nos hemos encontrado hombres y mujeres que tenemos distintas historias pero que tenemos una misma visión de futuro. Pero esto no significa que esté todo hecho, que esté todo bien, que no falte nada. Hay mucho por hacer, pero tenemos la alegría de haber encontrado un camino, una posibilidad.

_ Siguiendo con esta idea del cambio en la cultura política, ¿en cuánto años la gente logró apropiarse de esta transformación?
_ No fue rápido, no te olvides que el nuestro era un municipio asediado por la corrupción menemista y por lo tanto fue un proceso, fue un volver a creer a través de un paquete de medidas: la oficina anticorrupción, el programa de discrecionalidad 0, las audiencias públicas, los mecanismos de participación para la elaboración de normas, un paquete de cosas. Fue un proceso, no de un día para el otro. Por ejemplo, el presupuesto participativo no lo pudimos hacer en los primeros años, porque necesitabas que volvieran a creer, la gente te cerraba la puerta. Y más allá de los usos o no usos de esos mecanismos de participación, hay una valoración de la existencia de los mismos, de la importancia que tienen. Tratamos de construir una ciudad que no deje a nadie afuera.

_ Tanto Morón como Rosario se han convertido en las ciudades referentes, el espejo donde mirarse. ¿Muchos intendentes se han interiorizado en su gestión?
_ Antes te digo: en Morón hay mucho por hacer, no es Copenaghe. Nosotros hemos aprendido mucho, mucho de Rosario, mucho de Montevideo y de otras ciudades. Y también hemos tenido intercambios con otras ciudades del MERCOSUR. Pero eso no es todo: tiene que haber una decisión política para hacerlo. Muchas de las cosas que hemos planteado, como la democratización del ejercicio del poder, que da un nuevo rol al Estado, dar mecanismos de participación o la transparencia de las políticas oficiales, muchas veces condiciona la base de sustentabilidad de estructuras política basadas en la prebenda y en el clientelismo. Aceptar lo que hacemos, para algunos, puede ser erosionar sus propias bases. Y también hay deseos de sostener el status quo y una gobernabilidad conservadora. Nosotros planteamos una gobernabilidad rupturista, transformadora, la construcción de ciudadanía, decisiones que implican renovar las prácticas políticas.

_ ¿Y qué incluyen estas nuevas prácticas?
_ La ética, la honestidad, una gestión abierta y participativa. Y enfrentar los nichos de corrupción que están en el Estado, que muchas veces es un modo de financiamiento ilícito de la política. Y también es una decisión política.

LOS SOCIOS POLÍTICOS
_ Una de sus sociedades políticas ha sido con Luis Juez. ¿Qué lo identifica?
_ Creo que Juez ha generado una cuestión interesante, que es poner en discusión la dimensión ética de la política y el haber dado una batalla contra las estructuras viciadas de la política tradicional. Puedo tener diferencias, pero destaco eso.

_ Y las diferencias hoy son más marcadas que nunca.
_ Seguramente si discutimos sobre Córdoba, no; pero en lo que hace a su mirada sobre lo que pasa en el país, sobre su diagnóstico, tenemos diferencias. Pero más allá de estas diferencias, creo que ha hecho cosas importantes.

_ Sin embargo, más de una vez usted ha señalado que no cree en esta visión pre ideológica, al estilo Carrió, que señala que lo que une es la honestidad y la ética, sino que para usted lo que une son las ideas, o bien, la ideologías. Juez, nuevamente, está en las antípodas de su pensamiento.
_ La ética es un piso innegociable, un punto de partida indiscutible. Es lo básico, lo elemental. Pero eso no puede ser todo. Y esa es la visión pre política o pre ideológica que tienen algunos, que termina siendo conservadora y reaccionaria y ayuda a mantener el status quo, y más en el caso de Lilita, que tiene una mirada elitista de la política. No me parece adecuado.

_ ¿Y ha habido un debate con los socios del Interior sobre este tema? Estas diferencias se acrecientan día a día.
_ Hay que aprender a debatir, a vivir en la diversidad. No lo dramatizo. Hay un debate en el país. Hay que permitirse estas cosas.

_ No obstante, sus posiciones en los temas claves del 2008 –campo y AFJP- son antagónicas con las de Binner y Juez, sobre todo las de éste último. Defendió públicamente al gobierno y Juez hizo lo contrario. Hay que volver de ésa para construir algo juntos.
_ ¿Quién tienen que volver? (Risas)

_ Alguno de los dos tendrá que volver. Hay que ver quién se anima
_ Sí, hubo miradas distintas. Habrá que seguir conversando. Lo que sí puedo destacar es la admiración mutua que nos tenemos. Yo tengo una mirada de lo que pasa en el país. Para mi lo que ordena el mapa político son las ideas. Si se discute sobre la distribución de una rentabilidad extraordinaria, más allá de todas las críticas, y sobre el Estado como garante de esa distribución y más teniendo en cuenta que hay miles y miles que aún están afuera, sé de qué lado estoy. También creo que la jubilación es un derecho social que tiene garantizar el Estado y que los adultos mayores no pueden estar en manos de la especulación financiera. Y esto lo digo con absoluta autonomía, la misma que me permite decir que me parece un disparate el Tren Bala o que me parece una barbaridad lo del INDEC o que este piso de cosas positivas encuentra un techo inmediato en la estructura degradada del PJ. Desde ahí, desde las ideas, es desde donde se debe reordenar el sistema político, no diciendo si sos más oficialista u opositor.

_ ¿Y este reordenamiento de ideas llevaría a un re ordenamiento del sistema político? ¿Se puede pensar que los dos conflictos claves que mencionamos, que reordenaron un poco las cosas en función de ideas, pueden permitirnos ver algo por el estilo?
_ A mi me gustaría que así sea y vamos a trabajar para eso, que haya un nuevo sistema de partidos que se ordene en torno a ideas, que dialogue con la historia en el sentido de reconocer las distintas tradiciones y culturas políticas existentes, pero que se ordene de cara a un nuevo relato. Y que lo que una sean las ideas y no las pertenencias partidarias históricas. Sería bueno para la democracia y para la calidad de la política que se sepa quién es quién y no que en el nombre de un mismo partido se puedan hacer dos cosas distintas. Lo único que ordena la democracia son las ideas. Es lógico que haya partidos y que haya confrontación de ideas, y que la democracia sea capaz de resolverlas. Pero necesitamos partidos que enriquezcan el debate, la discusión. La democracia en la que todos estamos de acuerdo con todos no existe.

_Confesó su voto a Cristina hace un año. ¿Hoy lo reafirma?
_ Sí, sí…

RECUADRO
“Nosotros acompañamos la propuesta del gobierno en el tema de las AFJP y de la 125, pero mantenemos nuestra autonomía en términos de estructura y dispositivo político. Y creo que si el rumbo no se profundiza es porque el dispositivo político que tiene el gobierno, el PJ y también la UCR y toda la estructura arcaica del sistema de partidos, no se lo permite”.

jueves, 6 de noviembre de 2008

El General y la señorita

Tercera mención en el 30º Certamen Nacional de Cuento de General Cabrera

Molina era negrito, bajito y fiero. Nada que ver con Platero. Pero además de esta descripción lombrosiana, lo que más caracterizaba a Molina excedía sus particularidades físicas. Molina, además de negrito, bajito y fiero, era peronista. Y no sólo era peronista, sino que era el único peronista –negrito, bajito y fiero- en un aula en donde unos 30 gringos clasemedieros con menos de una década de vida hacían honor al presente radical de aquel entonces.

Como si fuera poco, a mediados de los 80’, Molina era todo lo que se dijo y se enorgullecía de serlo. Cuando los mozos reivindicantes de la primavera inexistente le decían callate, que los peronistas son todos negros, él se la bancaba y arremetía. “Yo también soy negro”.Claro, sumaba a eso lo ya nombrado: bajito y fiero, más los excesos de lípidos en cachetes, cadera y culo.

Y más aún. Molina era el único en esa aula que además de todo lo ya dicho, era hijo de un laburante de la calle. Los padres de todos los otros también trabajaban, unos mejor que otros; pero el padre de Molina -que de alguna manera también definía su sentimiento por el movimiento de masas- era verdulero. Y como si fuera poco ya, para esos años en ese pueblo, además de peronista, negro, fiero, gordo, petiso y verdulero –los diminutivos sólo le cabían al hijo, el padre era todo lo mismo que su primogénito, pero en grande-, sus productos no los vendía en un local con mostrador y balanza y una escoba. No. Molina padre andaba por las calles conduciendo un rastrojero, con un altavoz que enumeraba las ofertas correspondientes a lo que la naturaleza había dado de más o a lo que el tiempo estaba pudriendo.

Y así andaban los Molina, padre e hijo, vendiendo sus verduras, mostrando sus panzas y con el pecho en alto mostrando una inscripción bien grande y mal vista por entonces: “Viva Perón, carajo”.

Pero Molina, la historia no permite mentir, era mucho más que eso. O mucho menos. Madre, no tenía. Madrastra sí, más bien inexistente. Hermanos propios no. Hermanastro sí. Y no era un hermanastro convencional, de esos que la vida moderna engancha en cualquier familia. El hermanastro de Molina, además de ser algo parecido a él, era discapacitado. No le faltaba una pierna ni un petardo le había volado un ojo. No. El hermanastro de Molina era medio loquito. Uno lo veía y parecía uno más del montón –del montón peronista-. Pero cuando ponía en funcionamiento la sesera, ahí desbarrancaba.

El hermanastro, medio loquito, no podía ir a un colegio normal. Nadie lo hubiera aceptado. Quizás muchos pensaban que dentro de la normalidad aúlica hubiera querido matar a la señorita de turno con el filo del papel glassé.

Lo cierto y contundente era que Molina le sumaba a sus condiciones ya expresadas, síntesis emblemática del mítico ‘peronista’, un hermano al que le decíamos, desacertadamente en todo aspecto, ‘mongólico’. La concurrencia de éste al colegio para los diferenciales, condenó de por vida a Molina: tu hermano es ‘mongólico’. Y peronista. Algo que todos, creíamos en la ignorancia desvergonzada, eran sinónimos.

Y, como se dijo, su madre no era verdadera madre. Esa madrastra era gordita también y por sobre todo, era verdulera. Pero recuerdo que, quizás por la figura sagrada de la madre en la niñez, los ataques despiadados nunca fueron hacia su matrona postiza, sino más bien interrogantes sobre su madre inexistente. ¿Muerta? ¿Quién la mató? ¿El padre verdulero y peronista, negro y fiero y peludo? –también era peludo- ¿Murió bajo la fuerza incontenible de uno de estos seres amigos de las masas (des) controladas y casi siempre desalineadas?

¿O se fue? ¿Se fue y abandonó a Molina a la suerte de la desdicha eterna? ¿Abandonó a Molina hijo porque le había salido igual que Molina padre: negro, fiero y peronista? ¿Se acababa con esto la hipótesis de que todas las madres ven un ángel en cada hijo? ¿Era Molina - nuestro compañero de aulas, defensor del pueblo en su expresión más deshonrosa- el sujeto que daba por terminado ese imposible social de madres imparciales y neutrales? ¿Ahora nuestras madres, culpa de Molina, nos dirían la verdad?

Adónde estaba la certeza. ¿La vieja se le había ido por ser lo que era el hijo o el padre la había matado por no dejarlo ser como quería ser?

Jamás le preguntamos a Molina, pero sí hablábamos a sus escondidas, sin que él supiese, sobre nuestras diferentes teorías sobre su no madre. Y los relatos sobre esta inexistencia se multiplicaron cuando Molina hizo inocultable su idilio no correspondido con la maestra de 3era grado. La Señorita Liliana era el reemplazo a su imposibilidad alguna de contraer, al menos por contagio, el Complejo de Edipo. Ante la ausencia de quien lo parió y con la presencia de una madrastra más bien indiferente, la docente comenzó a cumplir un rol irremplazable para Molina y él lo comenzó a hacer notar. Pero lejos de imaginarse a esta mujer de nombre Liliana como la madre que jamás tendría, fue más allá y quiso, tácitamente, que esta señora que las lenguas escolares hacían llamar señorita fuese algo así como su otro yo, o al menos el amor en su expresión carnal.

Esta franqueza, ya conocida en Molina cuando defendía sus principios políticos absolutamente adversos por entonces, le jugó un nuevo capítulo en contra. Desde cuándo, Molina, negro y fiero, con el culo como almohadones, peronista de los últimos, de hermanastro mongólico y madre asesinada o escapada del susto, una señorita como Liliana habría de tenerlo en cuenta. El aula entera, todos tan gringos presentables, se lo hacían saber y él, sentado sólo en su banco, con los mocos que le caían invariablemente sin importar la estación o el tiempo, seguía defendiendo sus amores: El General y la señorita.

Encima Molina a duras pena sabía sumar. Le resultaban más fáciles las matemáticas cuando los problemas hablaban de kilos de papa o de zapallos. Pero cuando las cosas iban por el lado de las cucharas o las sillas o los juguetes que desconocía, ahí se le perdía en la estratosfera de su ser el resultado de 2 + 2. Y qué decir de pasar al frente a leer el libro de lectura. Parado fuente al curso con su guardapolvo único en todo el año, pura tierra y manchas de lunes a viernes, rodillas al descubierto hasta en el más crudo julio, peladas del frío y los golpes, mugrientas, sus uñas mal comidas y un ejemplar ajado y amarillo de ‘Horneritos’ en donde estos parecían más cuervos que otra cosa. Ahí, Molina tartamudeaba un poco, le hacía guiños a la señorita Liliana y terminaba confesando, irremediablemente, que no entendía un carajo de la vida de los horneros y sus emociones y cuanto más contara ese libro prestado por una vecina y jamás leído.

Para su suerte, la señorita, morocha que encantaba a Molina y a algunos padres gringos con su jeta generosa, le perdonaba más de una, sabedora de su difícil pasado, su destruido presente y su inexistente futuro. Ella ya intuía que Molina, con apenas 8 ó 9 años, no pasaría de ser algo más que un peón en el campo de alguno de sus amarillos clasemedieros y radicales compañeros.

La futurología de chamanes, brujos y videntes, inverosímiles siempre, habría tenido un trabajo resuelto de antemano con Molina: de sólo verlo, nadie hubiera dudado que el negrito puro mocos y pelos duros como piedra no pintaba para ser más de que lo era ahora. Eso que eres no te permitirá ser lo que añoras, le hubiera dicho algún prócer de esos con la verba florida.

El tiempo, casi como una obviedad, pasó y Molina, obviamente, no cambió. Dónde andará ahora forma parte de los anales del misterio peronista: dónde fue a parar el negrito puro corazón por el General y la señorita.

Pero su presente, sólo por este caso, no importa tanto como su venganza en una mañana de primavera por venir.



Un día Molina se vengó. Y lo hizo muy bien. Tomó represalia contra todos los gringos clase media acomodados y burguesitos de mamá y papá y hermanos gringos y cuerdos y vacaciones y auto y mascotas y juguetes y rojos y blancos. Se vengó. Quizás sin premeditación. Pero logró vencer mediante la fuerza bruta lo que su amor por los muchachos peronistas y la señorita inconveniente no podía en el ruedo del debate maduro.

Una mañana, en la clase de gimnasia, jugando un partido en la cancha de 11, pura arena y piedras, alguien gambeteó con la pelota por la izquierda, como queriendo irse solo y quebrar la valla invicta. Pero Molina, defensor petiso, bajito y fiero, lo enganchó de atrás. A la pelota, Molina, no la tocó, pero al pie del contrincante lo calzó tan justo con su zurda, que cuando el fuleado cayó de jeta al piso ni tiempo tuvo de poner las manos en el suelo y su cabeza quedó rebotando en la cancha, pura arena y piedras, como la pelota que ahora se iba por la línea de cal mal pintada.



Hoy, este tabique desviado que huele el pasado es la venganza más pura que los negros, bajitos y fieros peronistas se puedan haber tomado alguna vez con la soberbia infundada de la gringa burguesía argenta.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Ileana Sabattini

“Hay que trabajar en los partidos políticos”

“Acá hubo una consigna perversa: si sos bueno, no te metas en política” dice Ileana Sabattini, la hija de Amadeo, la opositora histórica a la UCR cordobesa de los 80’ y 90’.
Dedicada hoy íntegramente a su vida privada, Sabattini cuenta de de su padre, de Illia, de Angeloz y de la historia misma de esta provincia.


¿Cómo abarcar a Ileana Sabattini? Es tan profuso su pasado, tan amplia su historia que esta mujer que hoy vive al Sur de la ciudad, rodeada de caniches y sin los ruidos políticos de toda su vida, permitiría páginas y páginas de narración.
¿Cómo abarcar a Ileana Sabattini? ¿Como la hija de, como la hermana de, como la cuñada de, como la tía de, como Ileana Sabattini y su historia individual?
Es complejo. Hija de Amadeo, el gobernador cordobés mejor recordado en la historia del Siglo XX; hermana de Rosa Clotilde, emblema de mujer, para algunos, la Eva del radicalismo; cuñada de Raúl Barón Biza, personaje contradictorio y oscuro de la historia argentina; tía de Jorge Barón Biza, periodista y crítico de arte que a su muerte dejó una novela –El desierto y su semilla- que puede leerse como una de las mejores obras escritas en Córdoba; ella misma: conocedora de aquel gobernador inmutable que era su padre, amiga y funcionaria de Arturo Humberto Illia, diputada provincial en épocas convulsionadas, constituyente en el 87’, opositora a los líderes radicales de la provincia, candidata de uno de los partidos nacidos al calor del quiebre de la UCR, mujer política por naturaleza: Ileana Sabattini.
Su historia es ella. Y también, todo lo que la ha tocado en su historia personal y en la historia política de este país.

AQUÉL SABATTINI, HOY
Hoy, el hogar radical de Ileana Sabattini, se halla convulsionado. Pero no es, como en épocas pasadas, por hechos políticos la convulsión: es la nieta de Ileana que se casa. Paradoja: se casa el 17 de octubre. “Mi nieta ni se acordaba de la fecha. Era la única fecha posible. Es un día más. Si me pongo a hacer un análisis político, representa mucho. Pero yo no estoy aferrada a las fechas del pasado –dice Ileana- ni siquiera a las mías propias –y agrega rápido:- Tome su café que se va a enfriar”.

_ ¿Le cansa hablar de su padre?
_ No, no. Creo que hay un mandamiento que dice ‘honra al padre y a la madre’. Yo tenía adoración por mi papá. Éramos de esas personas que nos mirábamos y nos entendíamos.

_ ¿Y cómo lo recuerda en el marco del país actual?
_ Papá me solía decir algo que a mi me provocaba vergüenza, porque yo era una señorita buena. Papá me decía que lo peor de Perón era que había emputecido al país, no a los peronistas solamente, a todo el país. Eso quería decir que si Perón andaba con menores, si Perón robaba, si Perón se exhibía con lujos, si Evita usaba el avión para llevar los trajes a Europa… eso, a la gente que adoraba a Perón, se le iba incorporando como parte de un ideal, de una esencia. Porque cada persona es una integridad y no va a ser tan buen padre aquel que acostumbra a mentir, no va a ser tan buen gobernante aquél que acostumbra a disponer de recursos públicos. Papá fue una integridad, Perón otra, yo otra y usted también.

_Y el problema es…
_Cuál es la trama, la urdimbre de esa integridad.

_ Y la integridad que representaba su padre, ¿dónde vive?
_ Hablando de personas en particular, a mi me gusta mucho la Lilita Carrió, pero evidentemente no tiene poder de organización. Hay mucha gente bienintencionada, bien formada, con valores. Eso existe, lo que pasa es que acá hubo una consigna perversa: si sos bueno, no te metas en política. Entonces, no están dispuestos a congregase, a hacer núcleos que después puedan transformarse en partidos políticos. Y la democracia sin partidos políticos no funciona. Acá, en lo que hay que trabajar es en los partidos políticos. Yo trabajé en ello desde que papá murió. En el año 60’, yo tenía 30 años en ese momento, hacía lo que papá me mandaba, ‘andá a ver a este, decile tal cosa, no le digas tal otra’. Me ha tocado a hacer cosas importantes.

_ ¿Era la mano derecha de su padre?
_ No, de ninguna manera. Cuando papá fue gobernador yo tenía 6 años. Papá, mano derecha mano derecha, no tuvo. Tenía un secretario que hacía lo que papá le mandaba, pero papá era muy personal. Discutir las opiniones lo hacía quizás con mi hermano Alberto, que era 10 años mayor que yo. Y de personas políticas del momento, un poco con Illia y después, escuchaba. Papá escuchaba mucho, siempre se rodeaba de gente que sabía más que él. Él escuchaba

_ Hoy vemos pocos hombres así.
_ Es que vemos poco, vemos poco. Hay, pero no tienen el acompañamiento. Papá en el 30’ organizó una contrarrevolución, cuando derrocaran a Yrigoyen. Lo descubrieron y papá tuvo que huir, fue a Paraguay y después pasó a Uruguay y después pasó a la cárcel, hasta que salió. Pero entraba a la cárcel a cada rato. Era bastante revoltoso. Pero se ve que era organizador.

_De la tradición yrigoyenista en la UCR, tras su padre y Santiago Del Castillo…
_ Quedó con Illia. Pero Alfonsín no era, Balbín no era.

_ Y los de Córdoba, tampoco.
_ De la boca para afuera. Angeloz lo admiraba a papá. Y a mi me tiene un gran respeto, un gran odio y un gran temor.

_ ¿Cómo es eso?
_ He estado 20 años en el partido siendo la oposición de él. Y yo me animo a decirle: Pocho, eso no se hace.

_ ¿Se lo dijo?
_ Sí. Él siempre dice que la única que le advirtió que no podía tener el tercer mandato fue la Ileana.

_ No la escuchó.
_ No, una lástima. Una vez me dijo que porqué no me había hecho caso a mi. Y le dije que le resultaba más fácil hacerle caso a los otros.

_ Volviendo: no representaba la tradición de su padre.
_ No, para nada. Él es una persona prepotente, papá era humilde; él es una persona que no escucha, papá escuchaba. Es una persona –y baja la voz, confidente- que no es honesta…

_ ¿Eso lo dice sin problemas?
_ Sí. Es una ingratitud, porque yo dirijo una fundación y el Pocho nos ayuda económicamente de su bolsillo. El tiene respeto hacia la persona de papá.

EL VICE QUE NO FUE
La palabra que más repetirá Ileana Sabattini durante buena parte de la mañana, es, como puede leerse hasta ahora, papá. Ni Amadeo, ni padre. Papá. Y resulta que papá, Amadeo, padre, además de ser gobernador de Córdoba, fue tentado con muchas cosas más en función de su prestigio bien ganado. Pudo ser candidato a presidente, pero dijo que no. Y pudo, sobre todo, ser el vice de Perón. Y ahí fue cuando su no fue más rotundo aún.

_ La planteo una situación hipotética: hagamos de cuenta que su padre, ante el ofrecimiento de Perón allá en el 45’, en función de que su perfil era la contratara del líder peronista, hubiera dicho: “Yo puede ser equilibro, el contrapeso: acepto la vicepresidencia junto a Perón”.
_ No, papá decía que si él hubiera aceptado, Perón se lo tragaba. Y cuando murió Quijano, y eran las elecciones y lo tenían congelado para no avisar que se había muerto, papá me decía: ‘Ves, vos que querías que yo aceptase a Perón, ahí me tendría en la heladera, así tiene a los vice: en la heladera’. Yo tenía 15 años y le pregunté una vez: papá, ¿porqué no le aceptó a Perón? Y me dijo: porque a un mentiroso no se le cree. Eso es lo que me dijo a mi. Después de la entrevista de papá con Perón, me la tuve que enterar por Illia, que era el que me contaba las cosas que papá no me contaba.

_ ¿Y por qué su padre no le contaba?
_ Porque no le contaba nada a nadie. Ese nadie no lo incluía a Tucho, mi hermano, pero si papá no lo autorizaba, él no hablaba. En cambio Illia me contaba las cosas que papá no me contaba.

_ ¿Y qué le pudo contar Illia?
_ Que Perón, apenas lo vio, lo palmeó y le ofreció la vicepresidencia. Y que papá le dijo: ‘No, pare, pare, ni usted puede ser presidente ni yo vice; usted es fascista y yo soy intransigente. Está ganando la guerra Estados Unidos y nos van a tener como colonia. Acá tiene que venir una gente que sepa tratar a Estados Unidos y que sea respetado por ellos, con una visión internacional. Y si usted quiere ser candidato por la UCR, afiélese y vamos a ver si la Convención lo nombra candidato’. Y se mandó a mudar.

EL REVOLUCIONARIO
_ Antes dijo que su padre fue bastante revoltoso. Y también muy perseguido, antes y con Perón.
_ Sí, primero se exilió como muestra de que no estaba con el régimen peronista. Cuando se le acabó la plata tuvo que volver a Villa María porque no tenía de qué vivir. Y el primer discurso que pronunció fue en Bell Ville, y criticó al presidente por su falta de honestidad. Lo tomaron preso pero papá adujo estar enfermo. Entonces estuvo con prisión domiciliaria, que no levantaron nunca. Siempre tuvimos en Villa María a un policía que estaba en el hall del consultorio, que le dábamos de comer y todo. Papá no salía. Y cuando había algún acto o algo así, se le escapaba, le decía que se iba a atender a una parturienta, ‘no te aflijas, ¿no?’, le decía al policía. Y se mandaba a mudar. Y cuando volvía, el policial le decía: Pero doctor, no me haga esto, que me hace castigar. Estuvo hasta el 55’. Unos 8 años así. Y nosotros estudiábamos en Rosario, y cuando papá se escapaba y se venia a visitarnos, ponían un policía en la esquina de nuestra casa. Y papá me decía que lo llame para que tome un café por lo menos. Yo en el 51’ me casé y me fue a vivir a Buenos Aires. Estudiaba el profesorado de francés y siempre tenía un tipo que me reseguía. Y ya lo conocía

_ Pese a su oposición a Perón, su padre tampoco estuvo de acuerdo con la Unión Democrática.
_ No estuvo de acuerdo, votó en la Convención, perdió y después ayudó a Tamborini y Mosca. Estuvo en el Tren de la Victoria, que recorría todo el país. Y en Santiago del Estero tirotearon el tren y una bala le perforó la oreja.

_ Hablando de balas y volviendo atrás en el tiempo: En 1930, tras el golpe a Yrigoyen, surgió un grupo denominado ‘radicales rojos’, entre los que estaba su padre.
_ Eran los rojos y los azules. Rojos porque eran más radicalizados, más principistas, menos oligárquicos, más populares.

_ Los rojos llegaron a levantarse en armas.
_ Estaban complotando permanente. No sé hasta dónde llegaron.

_ De todas formas, es el perfil de Sabattini que menos se conoce.
_ Sí, es lo menos público.

_ ¿Sabatini era un revolucionario?
_ No era un pacifista papá. Por más que después el admira la figura del Mahatma Gandhi, y que cree en el pacifismo –interrumpe y le dice a este cronista: venga para acá que le muestro dos cosas. Vamos al escritorio-.

Ya en el escritorio del hogar, la mascarilla “de papá cuando murió”. Y a su lado, una figura de Gandhi que tenía el mismo Sabattini. “Después se hizo pacifista ¨-cuenta- En el tiempo en que estuvo exiliado en un pueblito de Uruguay, allá papá cambió mucho, envejeció, o maduró mucho. Lo cambió mucho el exilio, la falta de familia, la soledad. De allá vino completamente pacifista. Pero papá era muy firme, decía no y era no”.

ELLA
“Mientras papá vivió, yo era la hija de Sabattini. Cuando papá murió, seguí siendo la hija de Sabattini, no tengo ningún dolor, ningún empacho, ninguna cosa en saber que tengo portación de nombre”, explica Ileana, y agrega ahí nomás que a partir de 1960 ella comenzó a tener protagonismo en el partido de su padre. “Cuando me eligieron como candidata a diputada (en 1973) Angeloz no me puso 1, 2 o 3, me puso en el lugar 17, para que peleara, para que recorriera la provincia con Víctor Martínez en la primera y segunda vuelta. Perdimos por muy poco contra Obregón Cano”.

_Antes de todo esto, tuvo su momento político más importante: vocal del Concejo Nacional de Educación en la gestión de Illia.
_Me fui a Buenos Aires con don Arturo. Estaba todo el día metida con el viejo. Yo estaba en el Concejo, pero a la hora del almuerzo, por ejemplo, agarraba el auto y lo buscaba él y le decía: “Viejo, tomamos una sopita juntos”

_ ¿Así le decía?, ¿’viejo’ le decía?
_ Sí… si era mi amor… Mi padre político, el que me ha dado más consejos, con el que más he hablado, fue Illia más que con papá, porque él no hablaba, yo era muy chica, después me fui a Rosario y me casé a los 20 años. Ya casada estuve con Illia en Buenos Aires y cuando a él lo derrocan, me divorcié y los dos nos vinimos a Córdoba y andábamos juntos todo el día. Era terrible el viejo… El vivía en Carlos Paz, en lo de los Conde, y me decía: “Ileana, nos vamos a Bell Ville”. Movilizaba a la gente para que no se quedara quieta en tiempos de dictadura. Con Onganía y hasta que murió. Entonces yo salía del Deán Funes, donde fui vice rectora y rectora, me iba a Carlos Paz a buscarlo y lo llevaba a Bel Ville hasta a las 4 de la mañana, y yo me tenía que levantar a las 7, pero él me decía que era temprano, que fuéramos a tomar un cafécito. Era terrible el viejo. En tantos viajes y tantas cosas hemos charlado mucho. Era terrible…

_ ¿Por qué terrible?
_ Era ocurrente, no se cansaba nunca, tenía una memoria de elefante…

_ Es curioso que tanto su padre como usted hayan optado por una línea en el momento de escisión de la UCR, mientras que su hermana Rosa Clotilde estuvo con Frondizi, en cuyo gobierno fue Presidente del Consejo Nacional de Educación.
_ Sí. Fue muy sencillo. Mi hermana estaba casada con Barón Biza, que era loco y borracho, entre otras cosas. Y en un momento ella tuvo que elegir: quedarse con su marido o quedarse con su familia. Y ella se quedó con su marido. El marido estaba evadido de la justicia en el Uruguay, pero no por razones políticas…

_ ¿Por?
_ Porque lo había baleado a mi hermano, en Villa María. Había querido balearla a ella, y el que recibió el balazo fue mi hermano. Y cuando fue el 55’, ella vuelve como si hubiera sido exiliada política. Y viene el radicalismo y no le dan cabida. Yo hablé con varios para que le dieran cabida a Clotilde, pero todos me decían que tenían que proteger al amigo, es decir, a papá, porque, me decían, ‘este loco va a seguir haciendo de las suyas’, por Barón Biza. Entonces ella, al no tener lugar en la UCR, se fue con Frondizi.

_ ¿Su padre le recriminó eso a su hermana?
_ No le habló más. Cortaron relación. No la recibió. No le recibió los hijos. No la vio más. Papá era durísimo. Cuando Clotilde lo va a visitar al marido a la cárcel, después de lo que había hecho en Villa María, papá le dijo: uno u otro. Casi le había matado un hijo. Le dijo: si estás con él….

HIPNOTIZADOS
Ileana es la única Sabattini con intereses políticos. Sus hijos, nada. Es sabido que de la tragedia que envolvió a la familia no quiere hablar. Ya se ha dicho todo. Frente a esto, resalta que la principal pintura del living de su casa sea un retrato de cuerpo entero de Miriam Stefford, primera mujer de su ex cuñado Barón Biza, que llegó a sus manos cuando se sacaron varios objetos del Ala, donde Stefford está enterrada. “Es un cuadro bueno, nada más” dice para explicar el lugar protagónico de la obra

Para las fotos, prefiere sentarse en el sillón de su padre. “Yo no sé cómo hacía, pero sentado aquí pelaba una manzana con una prolijidad… Yo le decía que se notaba que él era cirujano que podía pelar la manzana con cuchillo y tenedor sentado en este sillón….”, bromea. Y recuerda el trabajo final de su padre para recibirse de médico, que versaba sobre el parto indoloro. “Él creía mucho en la hipnosis. Hay enfermos que no se los podía sedar con medicamentos, entonces se los sedaba por hipnosis”.

_ ¿Y él traía a alguien que hipnotizara?
_ ¡No, papá hipnotizaba!

RECUADRO
_ Según un dato publicado en Wikypedia, su padre recibió una medalla del gobierno de Benito Mussolini.
_ No, no existe. No es cierto. Son los inventos de los peronistas… papá no era fascista, al contrario. Cuando lo llama Perón, él le dice: usted no puede ser presidente ni yo vice, usted es fascista y yo intransigente. Acá no podemos estar juntos.


RECUADRO
_ ¿Por qué su padre fue gobernador sólo una gestión de 4 años y nada más?
_ Porque papá decía que la política no es una carrera de honor. Que se ocupa un cargo, se lo ocupa bien, y después uno se queda de consejero. No quiso ser ni diputado ni senador ni nada de nada.

viernes, 24 de octubre de 2008

Los piratas nos hacemos cada día

Desde tiempos inmemoriales está instalada la idea de que lo bueno viene desde la cuna. O mejor: desde el útero. O tanto más: desde las células que generaron ese ser que se enorgullece de haber ‘nacido así’. Pero esta gran falacia no deja ver un costado humano tanto más interesante que los genes o la sangre o como se llame aquello que se trae, presumiblemente, desde siempre. Y con ello me refiero a la posibilidad de hacerse con el paso y el peso de la historia. Simplifico: es bueno traer cosas de la cuna. Pero tanto más es ir aprendiendo de lo que hay, para ser eso que hay.

Todo esto, ¿dicho para qué?. Para desmitificar una de las frases más utilizadas en el fútbol: “Yo nací siendo de ...”. La citada frase evoca una especie de intocable e inmaterial tiempo inexistente en que nos formamos sin saber un carajo de nada. Aburrido. Sin ser, ya pretendíamos ser. Yo debo decirlo: yo no nací de Belgrano. Me hice hincha de este club recién entrada la adolescencia, años más, años menos.

¿Y para qué me sirvió no ‘haber nacido de’? O bien: ¿sirve de algo esto que cuento?. Sirve. Sirve para racionalizar la pasión. ¿Es posible?. Capaz que sí. Veamos: uno elige ser hincha de un cuadro por cercanía –pobres los cordobeses que optaron por clubes de Buenos Aires, que es como ser hincha del Milan viviendo en Atacama-, por identidad, por los amigos. Yo me hice por el barrio. El barrio era pirata, mis amigos del potrero eran piratas y yo no tuve más remedio: me hice pirata. Dejé de lado esos viejos e impostados colores porteños que no sentía y me hice de Belgrano y empecé a ir a la cancha y me hice más amigo de mis amigos celestes porque íbamos a la cancha sin un mango y esperábamos que abrieran las puertas en el segundo tiempo para entrar con una sábana celeste que tenía nuestros nombres y esos sábados o domingos no dejábamos de gritar soy pirata, soy pirata. Desde la cuna soy pirata, cantaba yo también, mintiéndome a mí mismo y a la mayoría cordobesa. Acaso por vergüenza. Por el mito ese que dice que se tiene que ser desde que no se es.

Pero claro: acá interviene otra historia. Y es la de buscarle fundamentos a lo que uno ha elegido. Y que lo ha elegido por cuestiones que no hacen a asuntos de la cabeza. Pero, ¿cómo carajo uno le da fundamentos a esos colores, a esos once perros corriendo atrás de una pelota, a esos energúmenos que por decenas de miles llenamos una cancha y cantamos y cantamos y cantamos y cantamos?. Y lloramos. Sí señores: yo he llorado por estos colores y los 40 mil maricones que me abrazaron ante cada gol a favor, ante cada gol en contra, ante cada travesaño estallado, esos 40, 50 mil maricones también lloraron en mi hombro. ¿Cómo entonces darle razones a lágrimas incomprendidas?

Para la búsqueda de esa respuesta, tuve que ir al pasado. Y bucear y reconocerme en ella y caer en la cuenta que lo que se siente por Belgrano no es más que años de historia, lucha, convicciones y mucho, pero mucho huevo.

Vamos por el nombre. Particularmente, jamás podría ser hincha de un equipo que se llame establecimiento, talleres, corralón o instituto. Jamás. Belgrano, en homenaje al prócer más desprendido y noble, pichón de jacobino, es un lindo nombre.

Vamos por el creador: Particularmente, jamás podría ser hincha de un equipo fundado por ingleses o por marcianos. No es chauvinismo. Es sensatez. Pero por un pibe de 14 que después fue casi un genio popular, puede ser. Porque eso fue don Arturo Orgaz, nuestros fundador, uno de los cordobeses más destacados del Siglo XX. Tenía 14 y con los muchachos de la barra fundaron Belgrano en 1905 y le pusieron los colores de la patria. Unos años más y Orgaz protagoniza la Reforma Universitaria junto a otros ilustres como Deodoro Roca, Gregorio Bermann y Saúl Taborda –que ruego a los cielos, se hayan hecho piratas-. Unos años más y es el padre del socialismo local, al cual representa como candidato a gobernador y a vicepresidente de la Nación. Y después, periodista, poeta, pensador, docente universitario, abogado. El senador provincial que le dio a Córdoba el descanso de los sábados -¿para ir a la cancha?-. Por siempre, el mejor orador que tuvo la Doca en su historia. Un fundador con las letras bien puestas. Nada de inglesitos.

El barrio. ¿Podría yo ser hincha de un equipo que traiciona su origen y su muda a un barrio muy bonito, nulo de pasión?. Jamás. Alberdi es el barrio de Belgrano. Y Alberdi no sólo es Alberdi, también fue el primer asentamiento urbano de los últimos indios de estas tierras, que las tuvieron hasta que un gobernador vestido de azul y blanco les prohibió la propiedad comunitaria, les prohibió su lengua y esos ritos ancestrales que hoy añoramos. Alberdi fue un territorio libre, el último de la Córdoba conquistada. Después, Alberdi fue espacio de estudiantes que lo rebautizaron Clínicas, lugar desde donde se hizo la Reforma, la gesta estudiantil que acabó con la incidencia del clero en la Universidad Nacional de Córdoba –la segunda del continente- y se extendió a toda América latina. Alberdi es Cordobazo. Mientras los dictadores de entonces tenían sus bonitas casas en Bario Jardín, en Alberdi se alzaban barricadas y se protegía a los estudiantes y obreros que querían otra Argentina. Ahí estuvo Agustín Tosco, que, hay que decirlo, era de Huracán, pero su nieto lo entendió y hoy forma parte de nosotros. Hoy, Alberdi es una populosa barriada que vibra cuando por Orgaz viene bajando la marea celeste hacia el Gigante, nuestro estadio. Usted viera lo que es eso.

¿Y los títulos? ¿Son razones para darle argumentos a una pasión? Puede ser. Ser el primer equipo de Córdoba en jugar un Nacional -el de 1968- o el primero de la provincia en ganar un torneo de AFA –Regional 85/86- y el único equipo del mundo en tener de hijo a su clásico rival durante 15 (léase quin-ce) años, también son argumentos que hasta convencerían al mismo Sócrates de hacerse pirata. Ojo, a lo mejor lo fue y a mi se me escapa.

¿Y que la hinchada sea una sola, que cante todo el partido y aplauda y aliente hasta en los momentos más duros y difíciles –que han sido mayoría-, vale como razón a la sinrazón?. Otra buena razón razonada.

Y ahí está: no es necesario ‘nacer de’. Es mejor ir haciéndose ‘de’. Y tener sobradas razones para explicar que la historia de Belgrano no es más que la misma historia del pueblo de Córdoba.

Tengo un sueño, quizás el mayor: abrazar a mi hijo-tan pirata como el padre- y no soltarlo jamás el día en que Belgrano sea el campion. Sí, el campion. Y sé que ese día está llegando. Por Orgaz, por la Córdoba de los indios, la Reforma y el Cordobazo. Por el potrero y mi barrio pirata, por los amigos de la infancia que no volverá y por los hermanos de sangre color cielo que lloraron en mi hombro.
Ese día, celeste que arderá, está llegando.

martes, 21 de octubre de 2008

WALTER GRAHOVAC, MINISTRO DE EDUCACIÓN DE LA PROVINCIA

“No todos los cordobeses tienen una educación de igual calidad”

Ex gremialista y hoy integrante del gabinete de Juan Schiaretti, el Ministro de Educación Walter Grahovac reconoce la inequidad en la educación cordobesa.
También habla de política: se define kirchnerista pero defiende al gobierno provincial. Y dice que los 90 fueron “una grave y dolorosa confusión”.

La sede del Ministerio de Educación, incluida la oficina del Ministro, es la misma desde haces años. A esa oficina, en la que hoy es jefe, Walter Grahovac ingresó por primera vez hace más de 2 décadas como gremialista docente, cuando la democracia aún no había llegado. Y ya con la democracia y con él como Secretario General de la UEPC –cargo en el que estuvo 14 años-, fueron decenas y decenas las oportunidades en las que el actual Ministro estuvo del otro lado del mostrador.

“Si bien se han movido algunos muebles, está todo igual a aquella primera vez que ingresé”, cuenta. Y ante la ironía de este cronista sobre la paradoja de que los muebles aún estuvieran, el Ministro, más irónico y confidente, dice: “Porque son demasiado grandes”.
Militante gremial y “filosóficamente en el peronismo que se inspiraba en John William Cooke”, Grahovac dejó la UEPC en el 2002 y pasó a integrar las filas del Ministerio de Educación de la Nación, bajo las órdenes de Daniel Filmus.

LA DECADA PASADA
_ Su posición como gremialista fue claramente dura con los gobiernos radicales, pero cambió a partir de De la Sota en el gobierno.
_ Cuando asume Maqueda, el gobierno nos planteó un proceso de concertación que incluía temas de índole educacional y laboral: el Pacto de Calidad Educativa, que estableció una posibilidad de diálogo en torno de consensos alrededor de la política educativa. Incluyó eliminar el presentismo, que era extorsivo. Muy pocas veces se hizo un pacto de estas características. También hubo conflictos, desencuentros, criterios divergentes, pero me parece que el espíritu se mantuvo. Por eso en Córdoba, la conflictividad, más allá de la tensión, tiene marco de resolución posible.

_ Es decir, su balance de la gestión educativa de De la Sota no es negativo, pese a que la única idea que se tiene son las escuelas que se hicieron, muchas veces criticadas por razones de infraestructura y números poco claros.
_ Desde el gobierno de De la Sota hubo una mejoría comparado con Mestre, que estuvo poco tiempo pero con medidas muy profundas, como el desmantelamiento de la escuela técnica. De la Sota fue aportando una recuperación a lo había antes de Mestre. Creo que hubo un intento de mantener un vínculo con los sectores docentes no conflictivo. Sí hubo exasperación con algunas medidas y en el plano laboral, a veces se apelaba a decisiones pocos beneficiosas, algo que fue en el marco de la crisis 2001/2002. Pero eso no me gustaría juzgar, porque el país se desbarrancó en todos lados. A mi me hubiese gustado un poco más de impulso en el trabajo pedagógico y en la profesionalización docente. Tengo que ser sincero: en un país que se hundió, los que administraban trataron de sostener lo existente. Con De la Sota se empezó a recuperar la escuela técnica. Esa fue una decisión importante.

_ No obstante, el desmantelamiento de la educación técnica a nivel nacional la llevó adelante un gobierno con el cual De la Sota estaba identificado. De la Sota gana con Menem en el palco.
_ Es un tema interesante. Lo que pasó en Córdoba no pasó en todos lados, y la Nación somos todos. Si uno va a Santa Fe, la escuela técnica mantuvo las mismas condiciones, pareciera que no hubo menemismo. La Ley Federal, lo que provocó, fue una anarquía y dio discursos de los más variados: Mestre quería municipalizar las escuelas primarias en nombre de la Ley Federal y yo recuerdo que Susana Decibe, públicamente declaró que el gobierno nacional no apoyaba ni recomendaba esto.

_ Claro, pero ellos se sacaron las escuelas de encima y se las pasaron a las provincias.
_ Sí, pero con cierto consenso de las provincias. Lo que pasa es que con el neoliberalismo en el campo económico, mientras los educadores discutían cómo hacer un proceso de transferencia y federalizar el sistema, el Ministerio de Economía un día sacó un decreto en donde transfería las escuelas sin recursos. El núcleo dominante era la económica y avasallaron la educación.

HACIA DÓNDE CÓRDOBA
_ Cuál es el perfil productivo actual de Córdoba y qué coherencia tiene con el actual sistema educativo, en caso que sea necesario que la tuviese.
_ Sí, hay que tener en cuenta el perfil productivo y la formación de ciudadanía que tiene la Nación. La transmisión de conocimientos de valor universal, las pautas de reconocimientos comunes de cualquier estudiante del país, le corresponden a la Nación. Eso es un 50% de la educación de todo joven. La otra parte tiene que estar vinculada a la historia del lugar, al modelo de integración, de desarrollo productivo y también a lo que vaya soñando una sociedad en tener. Hace poco alguien hablaba que la radicación de empresas demanda educación. Y en términos históricos, es al revés: las empresas que tienen capacidad de valor agregado van a donde hay educación. Ahí están los proyectos estratégicos. Hoy Córdoba se está convirtiendo en lugar de empresas que se dedican a la producción de software, porque hay universidades que forman ingenieros y analistas. Si uno mira Córdoba creería que sólo debe haber desarrollo agropecuario, agro industrial e industrial, algo que pocas provincias tienen. Pero no es sólo eso: también son servicios de nuevas tecnologías y comunicaciones y humanidades.

_ ¿Y hacia ahí debe reorientarse Córdoba?
_ Lo primero que hicimos fue definir el tema de la educación técnica. Los cordobeses somos un poco localistas, pero no podemos seguir inventando ‘la cordobesa’, porque no le podemos garantizar a los cordobeses el reconocimiento de sus títulos en otras provincias. Si todo indica que para el título de técnico hay que tener 7 años de estudio y con una currícula determinada, no tenemos porqué ser distintos. El título tiene que tener el mismo significado que cualquier otra provincia. Por eso decidimos tomar las pautas nacionales y hemos ido más allá: no hemos reducido contenidos generales, porque la escuela técnica no es sólo para formar mano de obra, se están formando ciudadanos -mi amigo Filmus es sociólogo y egresó de una escuela técnica-. El proyecto de plan de estudios, contenidos y conocimientos va a ser el mismo que tengan los chicos que van a otro secundario más los conocimientos propios de una escuela técnica en su especialidad.

EL GOBERNADOR DE LA INDUSTRIA EN LOS 90’
_ Y cómo se armoniza esta idea de Nación y Provincia con la misma orientación técnica si, a prori, los modelos productivos difieren.
_Yo no lo percibo tan así. El modelo productivo no es distinto, al menos Schiaretti es una persona que no sólo cree en la producción sino que en su gobierno estamos tomando medidas que favorezcan la radicación de empresas, tenemos un fuerte vínculo. Hace dos semanas, para el Día de la Industria, lanzamos el padrinazgo de empresas a escuelas técnicas. La Renault apadrina la escuela de Lucio V. Mansilla. No tenemos proyectos distintos, pero sí Córdoba tiene una composición distinta a otras provincias.

_ Es paradójico esto que dice, teniendo en cuenta que el actual gobernador fue Secretario de Industrias del gobierno que más industrias hizo cerrar…
_ Es así, es así… Lo fue… Creo que cada circunstancia hay que explicarla en su momento histórico. No voy a hablar por Schiaretti, pero cuando Cavallo asume como Ministro, el país se había desbarrancado y la convertibilidad fue sostenida no sólo por un gobierno sino por todos los que votaron en forma consecutiva, primero a Menem y después a la Alianza. Había una fuerte convicción de los argentinos que ése era el camino, mientras muchos lo criticábamos.

_ Es decir, lo de Schiaretti fue una actitud demagógica: si la gente lo pide, lo hagamos.
_ Fue una época difícil En el 89’, cuando se amplia la influencia del neoliberalismo, muchos países tomaron estas medidas acompañado de otro factor que es innegable: la revolución tecnológica que cambió los modos de la producción. No sólo Schiaretti estuvo con Menem, también estuvieron Alberto Fernández y muchos otros. Yo creo que fue parte de la confusión de la época. Una grave y dolorosa confusión.

_¿Schiaretti estuvo confundido?
_No, no sé si Schiaretti, hablo en general. Cada persona tiene que explicarse. En el 89’ yo creía que Menem traía una posibilidad de mejora, aun reconociendo los gestos de Alfonsín para recuperar la democracia. Algunos empezamos a ver las consecuencias de Menem antes que otros. Y luego, la Alianza ganó con la misma idea. Da para estudiarlo.

EMPECEMOS A CONTAR
_¿Cuáles son los principales problemas de la educación en Córdoba?
_ En primer lugar, la desigualdad educativa que refleja la fragmentación social que hemos vivido los argentinos. No todos los cordobeses tienen una educación de igual calidad. Y para generar criterios de igualdad, el Estado tiene que operar con fuerza. Es un desafío que estamos asumiendo. Luego, la calidad, que es el resultado de varios factores, es el otro gran desafío, trabajar para aumentarla en términos integrales. Capacitación, apoyo material, herramientas pedagógicas, acompañamiento en los proyectos: es lo que hace falta. Tenemos que abordar la Educación Sexual.

_ ¿Y cuándo comienza a implantarse? Mundet –anterior Ministro- la había estirado hasta el 2009.
_Ya hemos empezado con actividades de capacitación para los docentes y con grupos de alumnos. Queremos llegar a toda la provincia con materiales y capacitación. No es enseñar geometría. Hemos preferido un camino más lento. Pero ya hemos empezado. Mundet va a tener razón; en el 2009 va a ser más masivo, pero no quisimos esperar hasta el año que viene. Y otro tema es la convivencia y la violencia, y la comprensión de las culturales juveniles, las tenemos que comprender porque no vamos a poder ayudar. Y vamos a elaborar códigos de convivencia dentro de las escuelas para establecer criterios de convivencia. Hay leyes y sugeriremos algunas medidas y después cada escuela lo amoldará su realidad. Es para que haya modos ciudadanos antes de las sanciones. No queremos llegar a la amonestación. No hay mejor norma que la que se construye democráticamente, para auto construir los propios límites.

LA HERENCIA
_ Antes de asumir, dijo: “hay que reconstruir todo”. ¿Estaba todo destruido?
_ Cuando estaba trabajando con Filmus, trabajaba con los sectores más pobres del país. Y cuando uno ve en la situación en que está la escuela, la ausencia del Estado, eso no escapa a nadie, ni siquiera a la ciudad de Buenos Aires. Está instalada la desigualdad, el abandono.

_El abandono por parte del Estado. En Córdoba, las escuelas pobres son para pobres.
_ Sí, pero entre la Nación y las provincias se viene haciendo un fuerte trabajo. Nosotros a los maestros de apoyo los designamos en las escuelas más vulnerables de la provincia. Y lo seguiremos haciendo el año que viene. Se están haciendo ingentes esfuerzos para que las escuelas a las que concurre gente más pobre tengan mejores condiciones. Y es un tema de equidad básica.

_ ¿Y cuál es el grado de equidad que hay a nivel educativo en Córdoba?
_ Nuestras escuelas más pobres, en general, están teniendo un importante aporte del Estado. A través de diferentes programas estamos invirtiendo.

_Y en este avance que habría para eliminar la inequidad, ¿en qué medida puede afectar la crisis financiera que atraviesa la provincia?
_ Por ahora, no hemos tenido que hacer marcha atrás en ninguno de los proyectos implementados. Y a partir del acuerdo con el tema de la Caja, seguramente no vamos a tener problemas de financiamiento en el 2009.


DE POLÍTICA VIVE EL HOMBRE
_A partir del conflicto entre el gobierno nacional, el provincial y el ‘campo’, Mónica Gutiérrez, referente K de la provincia, dijo que algunos K de Córdoba estaban “debajo de la cama”, porque no decían cuál eran sus posiciones. Se refería a usted y a Campana, entre otros.
_ (Piensa) Ayer cumplí 50 años. Milito desde los 15 años. Viví con mucha pasión, cometiendo muchos errores, tengo muchas desilusiones y grandes convicciones. Yo no soy la pata de nada, soy una persona que humildemente trato de aportar. Coincido con el proyecto nacional, pero no soy un títere de nadie. Tengo una enorme lealtad, y no vendo mi conciencia. No respondo a inquisitorias que me quieran hacer después de 30 años de exposición pública. Yo no estoy obligado a opinar porque algunos, por mera especulación, para rendir cuentas no sé a quiénes, me lo exijan. Yo creo que en el conflicto del campo, el gobierno nacional no tuvo el suficiente manejo político para evitar lo que pasó. La orientación del gobierno es correcta pero hubo variables que no fueron tenidas en cuenta. Y creo que también es leal poder disentir sin confrontar. Yo sigo apoyando al gobierno nacional, pero creo que se comenten errores.

_ ¿Usted se sintió identificado con la actitud de Schiaretti?
_ Sí, porque Schiaretti pidió diálogo.
_ Eso fue al principio, luego confrontó y terminó recibiendo a De Angelis…
_ Si uno no recibe a los referentes del agro, es no entender lo que es Córdoba.
_ Una posición mesurada fue la de Hermes Binner y otra, muy distinta, la de Schiaretti.
_ Pero hubo cuestiones políticas en el medio…
_ ¿Y no se sintió un equilibrista?
_ No, Schiaretti pidió diálogo, negociación, un término medio en las retensiones. Y no se nos preguntó a las provincias si estábamos de acuerdo. Y tenemos una ley de coparticipación injusta que no se modifica.
_ Que Schiaretti no reclamó en su campaña, para no enfrentarse en épocas proselitistas a los K.
_ Es probable, seguramente. De todos modos, hace falta una discusión federal.
_ ¿Usted se define kirchnerista?
_ Sí, pero hago una aclaración: trabajé con Filmus, apoyé al gobierno, pero por donde vengo y por mi formación, me considero una persona del proyecto nacional y popular. Y con aquellos gobiernos que beneficien a ese proyecto yo me siento identificado. Por ese motivo no soy crítico de Alfonsín.
_ ¿Y de De la Sota tampoco?
_ En algunas cosas ha contribuido a mejorar la situación de Córdoba y en otros, no sé si uno podría definirlo así, habría que discutirlo.
_ Sus intentos de privatizar EPEC y el Banco de Córdoba lo alejan de la idea.
_ Por eso. Me deja dudas. Pero la reapertura de las escuelas rurales, los planes sociales, lo acercan. A De la Sota le toco ese momento histórico donde el Estado se desarticulaba. En algunas cosas estuvo presente y en otras no.
_Sí en el juego: En Córdoba se abrieron más casinos que fábricas.
_ Sí, sí.
_ Volviendo a la 125, usted fue candidato a Diputado y podría haber estado en la Cámara. ¿Sabe qué hubiera votado?
_ No, no lo pensé. No se cómo hubiese actuado. Creo que hay que hacer una autocrítica de cómo se impulsó.

LOS JUBILADOS, LOS GREMIALISTAS
_ En relación a la Reforma Previsional, ¿hubiera aceptado bajar a la Legislatura, como dos Ministros, compañeros suyos del gabinete?
_ No sé, pero el mecanismo es legal y legítimo. Y por el sistema que hay en Córdoba, no lo veo mal. No me parece reprobable.
_ ¿Y la ley aprobada, le parece reprochable?
_ Como gremio, nosotros fuimos muy críticos, en el 91’, de la Ley que se sancionó ahí, iba a traer problemas de sustentabilidad a la Caja. Cosa que pasó porque se armó una ley para los amigos, invirtiendo el criterio de la solidaridad. No hubiésemos querido. No es una medida deseada, pero con ese déficit era imposible.
_ ¿Y quién fue el responsable?
_ Hubo una enorme responsabilidad de la Nación por no haber enviado los fondos.
_ Que la Caja no haya hecho balances durante 4 años…
_ Puede que sea culpa de la Caja, desconozco. Pero es llamativo que el Presupuesto haya contemplado 500 millones para Córdoba, hubo muchas excusas en el medio. La Nación se equivoca en no mandar el dinero. Entiendo el reclamo de los gremios, pero soy consciente que no se puede sostener este sistema jubilatorio.
_ ¿Y qué sintió cuándo ese domingo Córdoba se amaneció con la detención de los gremialistas y de la forma en que se realizó? Son, en parte, sus viejos compañeros de lucha.
_ Ese domingo no me agradó y tuve un sentimiento paradójico: no creo que esto sea una solución a los problemas, no me gusta que un trabajador tenga que estar en prisión. Pero hay formas y formas de defender los derechos. Yo creo que se equivocaron. Y te aclaro: en el 95’, las principales marchas fueron de los empleados públicos y de los docentes, porque el resto cobraba los sueldos en pesos –N. de la R: se refiere a Luz y Fuerza-. Y nosotros, que tuvimos 3 meses sin cobrar los sueldos, no rompimos una sola vidriera y no agredimos a nadie. El accionar que tuvieron los compañeros de Luz y Fuerza fue equivocado. Y creo que la democracia tiene que actuar con las herramientas de la democracia.

RECUADRO
“A Jaime (Ricardo) de vez en cuando lo veo. Cuando él estuvo en este Ministerio, tuvo una buena actitud con el gremio y de mucho trabajo con la educación. Mi relación con él viene de aquel momento. Mantenemos alguna relación. Si comete errores, está la Justicia. A mi no me consta”.


RECUADRO
_ En el Noroeste es muy auspiciosa la experiencia del Foro Productivo y el ITI. ¿Es posible pensar una experiencia similar entre Provinicia y empresas?
_Está el padrinazgo de empresas a escuelas públicas. Tenemos una comunicación muy fluida. Y estamos siguiendo en forma conjunta al ITI, vamos a apoyar la experiencia. Pero donde falte escuela técnica, creamos. No hay necesidad de que venga un empresario, es responsabilidad del Estado. Nos parece bien lo del ITI. Pero nosotros creamos la escuela, y en todo caso pedimos al sector empresario para que apadrine.

RECUADRO
LA NUEVA LEY
“Hemos establecido un Consejo de Políticas Educativas para discutir los temas de la agenda educativa. Y uno de los temas que vamos a abordar es la adecuación de la Ley Provincial de Educación, sancionada antes de la Ley Federal, a la nueva Ley Nacional. Hay que cerrar el bache legislativo que hay entre las dos leyes. Lo vamos a hacer en el 2009. Vamos a tener una ley provincial coherente con la Ley Nacional, la de Educación Técnica y la de Financiamiento Educativo. Queremos una Ley con el mayor consenso posible”.

_ Y sino hay consenso, como viene pasando, tienen la mayoría automática…
_Pero no nos sirve. En educación no hay que dirimir las cuestiones por un voto más o menos. Imponer una ley no sería bueno. Y Córdoba, con su historia, se merece una Ley votada por la mayoría.