miércoles, 29 de octubre de 2008

Ileana Sabattini

“Hay que trabajar en los partidos políticos”

“Acá hubo una consigna perversa: si sos bueno, no te metas en política” dice Ileana Sabattini, la hija de Amadeo, la opositora histórica a la UCR cordobesa de los 80’ y 90’.
Dedicada hoy íntegramente a su vida privada, Sabattini cuenta de de su padre, de Illia, de Angeloz y de la historia misma de esta provincia.


¿Cómo abarcar a Ileana Sabattini? Es tan profuso su pasado, tan amplia su historia que esta mujer que hoy vive al Sur de la ciudad, rodeada de caniches y sin los ruidos políticos de toda su vida, permitiría páginas y páginas de narración.
¿Cómo abarcar a Ileana Sabattini? ¿Como la hija de, como la hermana de, como la cuñada de, como la tía de, como Ileana Sabattini y su historia individual?
Es complejo. Hija de Amadeo, el gobernador cordobés mejor recordado en la historia del Siglo XX; hermana de Rosa Clotilde, emblema de mujer, para algunos, la Eva del radicalismo; cuñada de Raúl Barón Biza, personaje contradictorio y oscuro de la historia argentina; tía de Jorge Barón Biza, periodista y crítico de arte que a su muerte dejó una novela –El desierto y su semilla- que puede leerse como una de las mejores obras escritas en Córdoba; ella misma: conocedora de aquel gobernador inmutable que era su padre, amiga y funcionaria de Arturo Humberto Illia, diputada provincial en épocas convulsionadas, constituyente en el 87’, opositora a los líderes radicales de la provincia, candidata de uno de los partidos nacidos al calor del quiebre de la UCR, mujer política por naturaleza: Ileana Sabattini.
Su historia es ella. Y también, todo lo que la ha tocado en su historia personal y en la historia política de este país.

AQUÉL SABATTINI, HOY
Hoy, el hogar radical de Ileana Sabattini, se halla convulsionado. Pero no es, como en épocas pasadas, por hechos políticos la convulsión: es la nieta de Ileana que se casa. Paradoja: se casa el 17 de octubre. “Mi nieta ni se acordaba de la fecha. Era la única fecha posible. Es un día más. Si me pongo a hacer un análisis político, representa mucho. Pero yo no estoy aferrada a las fechas del pasado –dice Ileana- ni siquiera a las mías propias –y agrega rápido:- Tome su café que se va a enfriar”.

_ ¿Le cansa hablar de su padre?
_ No, no. Creo que hay un mandamiento que dice ‘honra al padre y a la madre’. Yo tenía adoración por mi papá. Éramos de esas personas que nos mirábamos y nos entendíamos.

_ ¿Y cómo lo recuerda en el marco del país actual?
_ Papá me solía decir algo que a mi me provocaba vergüenza, porque yo era una señorita buena. Papá me decía que lo peor de Perón era que había emputecido al país, no a los peronistas solamente, a todo el país. Eso quería decir que si Perón andaba con menores, si Perón robaba, si Perón se exhibía con lujos, si Evita usaba el avión para llevar los trajes a Europa… eso, a la gente que adoraba a Perón, se le iba incorporando como parte de un ideal, de una esencia. Porque cada persona es una integridad y no va a ser tan buen padre aquel que acostumbra a mentir, no va a ser tan buen gobernante aquél que acostumbra a disponer de recursos públicos. Papá fue una integridad, Perón otra, yo otra y usted también.

_Y el problema es…
_Cuál es la trama, la urdimbre de esa integridad.

_ Y la integridad que representaba su padre, ¿dónde vive?
_ Hablando de personas en particular, a mi me gusta mucho la Lilita Carrió, pero evidentemente no tiene poder de organización. Hay mucha gente bienintencionada, bien formada, con valores. Eso existe, lo que pasa es que acá hubo una consigna perversa: si sos bueno, no te metas en política. Entonces, no están dispuestos a congregase, a hacer núcleos que después puedan transformarse en partidos políticos. Y la democracia sin partidos políticos no funciona. Acá, en lo que hay que trabajar es en los partidos políticos. Yo trabajé en ello desde que papá murió. En el año 60’, yo tenía 30 años en ese momento, hacía lo que papá me mandaba, ‘andá a ver a este, decile tal cosa, no le digas tal otra’. Me ha tocado a hacer cosas importantes.

_ ¿Era la mano derecha de su padre?
_ No, de ninguna manera. Cuando papá fue gobernador yo tenía 6 años. Papá, mano derecha mano derecha, no tuvo. Tenía un secretario que hacía lo que papá le mandaba, pero papá era muy personal. Discutir las opiniones lo hacía quizás con mi hermano Alberto, que era 10 años mayor que yo. Y de personas políticas del momento, un poco con Illia y después, escuchaba. Papá escuchaba mucho, siempre se rodeaba de gente que sabía más que él. Él escuchaba

_ Hoy vemos pocos hombres así.
_ Es que vemos poco, vemos poco. Hay, pero no tienen el acompañamiento. Papá en el 30’ organizó una contrarrevolución, cuando derrocaran a Yrigoyen. Lo descubrieron y papá tuvo que huir, fue a Paraguay y después pasó a Uruguay y después pasó a la cárcel, hasta que salió. Pero entraba a la cárcel a cada rato. Era bastante revoltoso. Pero se ve que era organizador.

_De la tradición yrigoyenista en la UCR, tras su padre y Santiago Del Castillo…
_ Quedó con Illia. Pero Alfonsín no era, Balbín no era.

_ Y los de Córdoba, tampoco.
_ De la boca para afuera. Angeloz lo admiraba a papá. Y a mi me tiene un gran respeto, un gran odio y un gran temor.

_ ¿Cómo es eso?
_ He estado 20 años en el partido siendo la oposición de él. Y yo me animo a decirle: Pocho, eso no se hace.

_ ¿Se lo dijo?
_ Sí. Él siempre dice que la única que le advirtió que no podía tener el tercer mandato fue la Ileana.

_ No la escuchó.
_ No, una lástima. Una vez me dijo que porqué no me había hecho caso a mi. Y le dije que le resultaba más fácil hacerle caso a los otros.

_ Volviendo: no representaba la tradición de su padre.
_ No, para nada. Él es una persona prepotente, papá era humilde; él es una persona que no escucha, papá escuchaba. Es una persona –y baja la voz, confidente- que no es honesta…

_ ¿Eso lo dice sin problemas?
_ Sí. Es una ingratitud, porque yo dirijo una fundación y el Pocho nos ayuda económicamente de su bolsillo. El tiene respeto hacia la persona de papá.

EL VICE QUE NO FUE
La palabra que más repetirá Ileana Sabattini durante buena parte de la mañana, es, como puede leerse hasta ahora, papá. Ni Amadeo, ni padre. Papá. Y resulta que papá, Amadeo, padre, además de ser gobernador de Córdoba, fue tentado con muchas cosas más en función de su prestigio bien ganado. Pudo ser candidato a presidente, pero dijo que no. Y pudo, sobre todo, ser el vice de Perón. Y ahí fue cuando su no fue más rotundo aún.

_ La planteo una situación hipotética: hagamos de cuenta que su padre, ante el ofrecimiento de Perón allá en el 45’, en función de que su perfil era la contratara del líder peronista, hubiera dicho: “Yo puede ser equilibro, el contrapeso: acepto la vicepresidencia junto a Perón”.
_ No, papá decía que si él hubiera aceptado, Perón se lo tragaba. Y cuando murió Quijano, y eran las elecciones y lo tenían congelado para no avisar que se había muerto, papá me decía: ‘Ves, vos que querías que yo aceptase a Perón, ahí me tendría en la heladera, así tiene a los vice: en la heladera’. Yo tenía 15 años y le pregunté una vez: papá, ¿porqué no le aceptó a Perón? Y me dijo: porque a un mentiroso no se le cree. Eso es lo que me dijo a mi. Después de la entrevista de papá con Perón, me la tuve que enterar por Illia, que era el que me contaba las cosas que papá no me contaba.

_ ¿Y por qué su padre no le contaba?
_ Porque no le contaba nada a nadie. Ese nadie no lo incluía a Tucho, mi hermano, pero si papá no lo autorizaba, él no hablaba. En cambio Illia me contaba las cosas que papá no me contaba.

_ ¿Y qué le pudo contar Illia?
_ Que Perón, apenas lo vio, lo palmeó y le ofreció la vicepresidencia. Y que papá le dijo: ‘No, pare, pare, ni usted puede ser presidente ni yo vice; usted es fascista y yo soy intransigente. Está ganando la guerra Estados Unidos y nos van a tener como colonia. Acá tiene que venir una gente que sepa tratar a Estados Unidos y que sea respetado por ellos, con una visión internacional. Y si usted quiere ser candidato por la UCR, afiélese y vamos a ver si la Convención lo nombra candidato’. Y se mandó a mudar.

EL REVOLUCIONARIO
_ Antes dijo que su padre fue bastante revoltoso. Y también muy perseguido, antes y con Perón.
_ Sí, primero se exilió como muestra de que no estaba con el régimen peronista. Cuando se le acabó la plata tuvo que volver a Villa María porque no tenía de qué vivir. Y el primer discurso que pronunció fue en Bell Ville, y criticó al presidente por su falta de honestidad. Lo tomaron preso pero papá adujo estar enfermo. Entonces estuvo con prisión domiciliaria, que no levantaron nunca. Siempre tuvimos en Villa María a un policía que estaba en el hall del consultorio, que le dábamos de comer y todo. Papá no salía. Y cuando había algún acto o algo así, se le escapaba, le decía que se iba a atender a una parturienta, ‘no te aflijas, ¿no?’, le decía al policía. Y se mandaba a mudar. Y cuando volvía, el policial le decía: Pero doctor, no me haga esto, que me hace castigar. Estuvo hasta el 55’. Unos 8 años así. Y nosotros estudiábamos en Rosario, y cuando papá se escapaba y se venia a visitarnos, ponían un policía en la esquina de nuestra casa. Y papá me decía que lo llame para que tome un café por lo menos. Yo en el 51’ me casé y me fue a vivir a Buenos Aires. Estudiaba el profesorado de francés y siempre tenía un tipo que me reseguía. Y ya lo conocía

_ Pese a su oposición a Perón, su padre tampoco estuvo de acuerdo con la Unión Democrática.
_ No estuvo de acuerdo, votó en la Convención, perdió y después ayudó a Tamborini y Mosca. Estuvo en el Tren de la Victoria, que recorría todo el país. Y en Santiago del Estero tirotearon el tren y una bala le perforó la oreja.

_ Hablando de balas y volviendo atrás en el tiempo: En 1930, tras el golpe a Yrigoyen, surgió un grupo denominado ‘radicales rojos’, entre los que estaba su padre.
_ Eran los rojos y los azules. Rojos porque eran más radicalizados, más principistas, menos oligárquicos, más populares.

_ Los rojos llegaron a levantarse en armas.
_ Estaban complotando permanente. No sé hasta dónde llegaron.

_ De todas formas, es el perfil de Sabattini que menos se conoce.
_ Sí, es lo menos público.

_ ¿Sabatini era un revolucionario?
_ No era un pacifista papá. Por más que después el admira la figura del Mahatma Gandhi, y que cree en el pacifismo –interrumpe y le dice a este cronista: venga para acá que le muestro dos cosas. Vamos al escritorio-.

Ya en el escritorio del hogar, la mascarilla “de papá cuando murió”. Y a su lado, una figura de Gandhi que tenía el mismo Sabattini. “Después se hizo pacifista ¨-cuenta- En el tiempo en que estuvo exiliado en un pueblito de Uruguay, allá papá cambió mucho, envejeció, o maduró mucho. Lo cambió mucho el exilio, la falta de familia, la soledad. De allá vino completamente pacifista. Pero papá era muy firme, decía no y era no”.

ELLA
“Mientras papá vivió, yo era la hija de Sabattini. Cuando papá murió, seguí siendo la hija de Sabattini, no tengo ningún dolor, ningún empacho, ninguna cosa en saber que tengo portación de nombre”, explica Ileana, y agrega ahí nomás que a partir de 1960 ella comenzó a tener protagonismo en el partido de su padre. “Cuando me eligieron como candidata a diputada (en 1973) Angeloz no me puso 1, 2 o 3, me puso en el lugar 17, para que peleara, para que recorriera la provincia con Víctor Martínez en la primera y segunda vuelta. Perdimos por muy poco contra Obregón Cano”.

_Antes de todo esto, tuvo su momento político más importante: vocal del Concejo Nacional de Educación en la gestión de Illia.
_Me fui a Buenos Aires con don Arturo. Estaba todo el día metida con el viejo. Yo estaba en el Concejo, pero a la hora del almuerzo, por ejemplo, agarraba el auto y lo buscaba él y le decía: “Viejo, tomamos una sopita juntos”

_ ¿Así le decía?, ¿’viejo’ le decía?
_ Sí… si era mi amor… Mi padre político, el que me ha dado más consejos, con el que más he hablado, fue Illia más que con papá, porque él no hablaba, yo era muy chica, después me fui a Rosario y me casé a los 20 años. Ya casada estuve con Illia en Buenos Aires y cuando a él lo derrocan, me divorcié y los dos nos vinimos a Córdoba y andábamos juntos todo el día. Era terrible el viejo… El vivía en Carlos Paz, en lo de los Conde, y me decía: “Ileana, nos vamos a Bell Ville”. Movilizaba a la gente para que no se quedara quieta en tiempos de dictadura. Con Onganía y hasta que murió. Entonces yo salía del Deán Funes, donde fui vice rectora y rectora, me iba a Carlos Paz a buscarlo y lo llevaba a Bel Ville hasta a las 4 de la mañana, y yo me tenía que levantar a las 7, pero él me decía que era temprano, que fuéramos a tomar un cafécito. Era terrible el viejo. En tantos viajes y tantas cosas hemos charlado mucho. Era terrible…

_ ¿Por qué terrible?
_ Era ocurrente, no se cansaba nunca, tenía una memoria de elefante…

_ Es curioso que tanto su padre como usted hayan optado por una línea en el momento de escisión de la UCR, mientras que su hermana Rosa Clotilde estuvo con Frondizi, en cuyo gobierno fue Presidente del Consejo Nacional de Educación.
_ Sí. Fue muy sencillo. Mi hermana estaba casada con Barón Biza, que era loco y borracho, entre otras cosas. Y en un momento ella tuvo que elegir: quedarse con su marido o quedarse con su familia. Y ella se quedó con su marido. El marido estaba evadido de la justicia en el Uruguay, pero no por razones políticas…

_ ¿Por?
_ Porque lo había baleado a mi hermano, en Villa María. Había querido balearla a ella, y el que recibió el balazo fue mi hermano. Y cuando fue el 55’, ella vuelve como si hubiera sido exiliada política. Y viene el radicalismo y no le dan cabida. Yo hablé con varios para que le dieran cabida a Clotilde, pero todos me decían que tenían que proteger al amigo, es decir, a papá, porque, me decían, ‘este loco va a seguir haciendo de las suyas’, por Barón Biza. Entonces ella, al no tener lugar en la UCR, se fue con Frondizi.

_ ¿Su padre le recriminó eso a su hermana?
_ No le habló más. Cortaron relación. No la recibió. No le recibió los hijos. No la vio más. Papá era durísimo. Cuando Clotilde lo va a visitar al marido a la cárcel, después de lo que había hecho en Villa María, papá le dijo: uno u otro. Casi le había matado un hijo. Le dijo: si estás con él….

HIPNOTIZADOS
Ileana es la única Sabattini con intereses políticos. Sus hijos, nada. Es sabido que de la tragedia que envolvió a la familia no quiere hablar. Ya se ha dicho todo. Frente a esto, resalta que la principal pintura del living de su casa sea un retrato de cuerpo entero de Miriam Stefford, primera mujer de su ex cuñado Barón Biza, que llegó a sus manos cuando se sacaron varios objetos del Ala, donde Stefford está enterrada. “Es un cuadro bueno, nada más” dice para explicar el lugar protagónico de la obra

Para las fotos, prefiere sentarse en el sillón de su padre. “Yo no sé cómo hacía, pero sentado aquí pelaba una manzana con una prolijidad… Yo le decía que se notaba que él era cirujano que podía pelar la manzana con cuchillo y tenedor sentado en este sillón….”, bromea. Y recuerda el trabajo final de su padre para recibirse de médico, que versaba sobre el parto indoloro. “Él creía mucho en la hipnosis. Hay enfermos que no se los podía sedar con medicamentos, entonces se los sedaba por hipnosis”.

_ ¿Y él traía a alguien que hipnotizara?
_ ¡No, papá hipnotizaba!

RECUADRO
_ Según un dato publicado en Wikypedia, su padre recibió una medalla del gobierno de Benito Mussolini.
_ No, no existe. No es cierto. Son los inventos de los peronistas… papá no era fascista, al contrario. Cuando lo llama Perón, él le dice: usted no puede ser presidente ni yo vice, usted es fascista y yo intransigente. Acá no podemos estar juntos.


RECUADRO
_ ¿Por qué su padre fue gobernador sólo una gestión de 4 años y nada más?
_ Porque papá decía que la política no es una carrera de honor. Que se ocupa un cargo, se lo ocupa bien, y después uno se queda de consejero. No quiso ser ni diputado ni senador ni nada de nada.

2 comentarios:

Pasajera en trance dijo...

En El 45, Luna lo pinta más pacifista.

Ella, la historia viva.

Federico dijo...

Penoso lo de esta señora. Cualquiera que se haya acercado a ella ya sabe de su soberbia, su trato altanero y su mal genio.

Hija de un político importante, nada más. Esa es la importancia "histórica" que se le puede dar.

Quieren saber la verdad de la historia? Lean "TODO ESTABA SUCIO" de Raúl Barón Biza, y se van a enterar quién es esta señora y cómo fue el matrimonio de su hermana.

Barón Biza habrá sido lo que fue (más allá de que literariamente, era un genio). Pero lo cierto es que los Sabattini -incluyendo a esta señora- le chuparon hasta el último peso. Vividores y sanguijuelas.