jueves, 12 de marzo de 2009

ENTREVISTA A MARCELO BIRMAJER

“Soy un guerrillero de la literatura”

Escritor representante de la nueva generación que ya ganó su lugar en la literatura nacional, Marcelo Birmajer fue definido como el ‘Woody Allen de las pampas’.
Pero no todo es humor en su obra.


El clima, que cambia en horas, no le avisó a Marcelo Birmajer, invitado a la Feria del Libro de Córdoba, que en esta ciudad podía hacer calor. Y él no trajo remera. Por tanto, antes de poder sentarnos a dialogar para que explicase cómo, a los 42 años, ya tiene más de 30 libros publicados y fue traducido en varios idiomas, busca una remera por el centro de esta ciudad y se detiene ante cada librería para ver si exponen alguno de sus libros. Y se sorprende y señala en caso de que alguno esté bien a la vista. Birmajer sigue buscando una remera, no se anima a la de Belgrano de Córdoba pero sí a una de una marca elegante de campo. Y no tiene problemas en disimular que si puede comprarse una remera cara, se la compra. Publicó más de 32 libros. Puede. O debería poder.

Con remera nueva y celular que no para, media la charla un cabrito asado que el escritor, que confiesa comer todos los mediodías merluza a la plancha con puré de zapallo, no dudó en pedir. Y tampoco duda en comer el cabrito con las manos mientras ensaya algunas respuestas e improvisa la regla número 1 para cualquier lector en forma de anticipo para este cronista. Los huesos del cabrito que ya no es, están pelados. Las palabras de Birmajer se alargan cuando hace falta. Otras veces pueden ser muy escuetas y sin dilaciones. Como las mejores novelas.

DE AQUÉL A ÉSTE
_ Como todo escritor, comenzaste como periodista.
_ Sí, en el diario Nuevo Sur, haciendo crítica cultural. Yo en esa época era ‘bien de izquierda’, pero no estaba a favor de la línea del diario, que era del PC. Yo era troskista…

_ ¿Vos eras troskista?
_ Sí, en esa época sí.

_ Cambiaste rotundamente, ¿no?
_ 180 grados. Fueron procesos, lecturas como Isaías Berlin, que me convirtieron al bando de la democracia.

_ ¿Los decís porque el troskismo no es democrático?
_ No, para nada. No lo fue nunca ni lo es hoy. Trosky (N. de la R: León, referente del movimiento que en Argentina encabezan el PO y el MST) lo dice muy claro durante la Segunda Guerra Mundial: ésta no es nuestra guerra. Y en esa guerra se enfrentaban la oscuridad y lo menos malo, y él no tomaba partido. Yo evidentemente estoy del lado de los aliados. El troskismo nunca levantó ni levantará la bandera de la democracia. Lo que sí tuvo de favorable fue el no levantar la bandera de la lucha armada. El troskismo sólo fue un movimiento político, siempre fueron muy sensatos. Y es cierto también que Zamora (Luis, ex líder del MAS) siempre defendió la idea de que si no los votaban, no iban a poder tomar el poder. Eso hay que reconocerlo.

_ Y ahora, cómo te definís políticamente.
_ Un desconcertado. Un investigador de la realidad, con algunos dogmas que no me molesta llamar dogmas: el respeto por la vida humana, el respeto por la libertad, por la libertad de expresión. Estoy de acuerdo con que exista el Congreso, con que las autoridades se elijan por medio del voto, estoy de acuerdo con gobernar por medio de delegados y no de asambleas. Y también creo que, en nuestro país, una enorme proporción de la clase política es deshonesta, que recurre a la corrupción.

NI GENIO NI MEDIOCRE
_ Si bien es posible encontrar asuntos vinculados a la política, tu narrativa está más ligada a la cotidianeidad y a ciertas señas de tu propio mundo.
_ Los cruzo. Nunca la política a secas. Siempre está cruzada con el amor, la tragedia familiar, el pasado.

_Tópicos de la literatura universal.
_ Siempre.

_ ¿Un escritor no puede prescindir de esos tópicos?
_ Yo como escritor no puedo prescindir de eso. Hay dos tipos de escritores que pueden prescindir de eso: los genios, que pueden contar historias con cualquier cosa; y los mediocres, que como no saben contar una historia, dicen que prescinden de las historias.

_ Es decir, Birmajer no se considera ni genio ni un mediocre.
_ Yo estoy a obligado a usar los sistemas tradicionales, porque no soy un genio y espero no ser un mediocre.

_ ¿Y hay mediocres que pueblen, legitimados por el público, la industria?
_ Por el público, no, por la academia, sí. No voy a dar nombres. También hay mediocres que les va bien por el público, pero es menos grave. Al mediocre que le va bien gracias al público, es por una decisión libre. Al que le va bien por la academia, es con guita del Estado, la plata es de los contribuyentes, se subvenciona la publicación de un mediocre.

_ Y decir estas cosas, ¿qué genera?, ¿no es el mundo de la literatura un mundo de celos?
_ Un mundo de vanidades, de pequeñeces, de declamación de desinterés por cosas que los desesperan. Hay escritores que admiten querer que su libro se venda y otros que niegan ese deseo, pero con actitudes deshonestas. Hace poco leía a un escritor que no es del mercado que decía que había tenido mala suerte por no haber sido traducido. Si vos decís que fuiste traducido a tantos idiomas tiene un dejo de vanidad, porque estás contándole al otro algo en lo que te fue bien. Eso es ser del mercado, eso es ser comercial. Pero lo que dijo este escritor es patético: yo debería haber sido traducido, yo me merezco ser traducido. Los que están fuera del mercado son más patéticos que los que están adentro. Yo sé de varios escritores mediocres que están adentro del mercado que son éxitos millonarios, como Dan Brown (autor de El Código Da Vinci), que me parece mediocre, pero la gente lo eligió.

ESTABILIDAD
“Yo pienso –dice Birmajer- que para escribir una buena historia… para que se me ocurra no sé que hace falta, pero para escribirla necesito estabilidad”.

_ Qué tipo de estabilidad: tiempo, dinero…
_ Las dos cosas. Necesito una rutina, sentirme tranquilo interiormente.

_ ¿Y cuándo lograste esa tranquilidad?
_ Nunca.

_ Sin embargo…
_ Sí, muy prolífico, pero nunca con la tranquilidad que a mi me hubiera gustado.

_ Pero se logrará algún día.
_ No sé… da la impresión de que yo no lo voy a lograr. No tengo al estado que me banque y nunca me fue tan bien como para poder vivir tranquilo.

_ ¿Tantos libros publicados no dan tranquilidad monetaria?
_ Lo de publicar es por dos motivos: a muchos editores les gustan mis relatos. Y a algunos de mis libros les fue muy bien, moderadamente bien. Pero no me dio la tranquilidad que quisiera. Fue difícil cobrar. No sé por qué. Son long sellers.

_ Igual, has dicho en más de una oportunidad que es más elogioso no tanta venta sino la traducción que se ha hecho de tus obras.
_ La traducción es la muestra de interés por parte de alguien que no conoce ni a tu país ni a vos, es la muestra de interés suprema. Lo que le interesa realmente es el texto.

_ No obstante, el reconocimiento del público no es para subestimar.
_ Sí, por supuesto, es fundamental. El editor siempre se la puede arreglar con otro libro, no es una gran pérdida una obra que fracasa. Pero para el escritor el libro es su único medio. El editor puede perder muchas guerras, el escritor muy pocas.

_ ¿Te ha tocado perder guerras?
_ Yo vengo haciendo algo que en la guerra es muy difícil de logar: empatar. Es lo que se dice, desde el punto de vista militar, de las guerrillas: no ganan pero no pierden.

_ Se mantienen.
_ Yo que estaba en desacuerdo con la guerrilla, soy un guerrillero de la literatura.

_ ¿Y por qué el empate?
_ No puedo vivir tranquilo, pero sobrevivo. Hace muchos años sobrevivo, mucho mejor de lo que siempre creí. Ahora presento Tres Mosqueteros en Norteamérica, nunca lo hubiera imaginado. El 2 de noviembre en la Universidad de Berkley. Lo van a editar en tapa dura, con una edición para la prensa y hace mucho que está anunciado en internet. No hablo inglés, hay traductores simultáneos. Ya estoy apalabrado. No es la primera vez, estuve en Corea. Y te imaginarás que no hablé en coreano.

SIN MÁXIMAS
_ En tus 10 consejos para escritores, decís que la escritura no te debe hacer sufrir. Y yo recordaba el film Yepetto, en donde el escritor maduro –interpretado por Ulises Dumont- le dice al principiante todo lo contrario, que hay que parir cada palabra.
_ Si sufrís escribiendo, no lo digas. Puede pasar que algo te desgarre. Pero no digas nada, ¿para qué? ¿Para qué vas a estar exhibiendo tu sufrimiento? Hay que escribir tus alegrías, a medias, pero el sufrimiento no. A medias, para no molestar, pero el sufrimiento no hay que escribirlo.

_Abelardo Castillo, siguiendo con esta idea, dice que el esfuerzo, la pasión, no garantiza nada. Que uno puede escribir con mucho esfuerzo y pasión y lo que salga de ahí puede ser tranquilamente un bodrio.
_ Estoy totalmente de acuerdo

_ Y entonces, ¿dónde está la clave?
_ No hay clave. Hay escritores que han escrito sólo una novela que vale la pena, y otros, como Fontanarrosa, que sabés que en cada cosa que vas a leer la vas pasar bien. No hay ningún truco que uno pueda realizar. Hay dos cosas que nunca fallan: una es leer. La otra es corregir. Son algunas de las pocas cosas que puedo recomendar: leer y corregir. Siempre siento que no corregí suficiente. Generalmente reduzco, saco cosas que están de más. No confío nunca en lo primero que escribí, sería como llevarme algo a la boca sin saber qué es.

_ No obstante, otra cosa que dice Castillo es no creer nunca en las máximas de los escritores.
_ Tiene razón.

_ Por lo tanto, tus consejos serían relativos...
_ Son una humorada. No son verdades absolutas, son verdades de casualidad. Son verdades que a veces son verdad. Yo sumaría una que te la doy como primicia: 10 consejos para lectores. 1) No te identifiques conmigo. No sé las otras, pero ya tenés la primera.

_ Y eso, ¿para que el lector no se desilusione?
_ Primero, porque no le va a servir para nada. Si hay una persona inconsistente soy yo. Dos, porque la literatura es para singularizarte, para ser distinto, no para parecerte a nadie.

CREAR HISTORIAS
_ Baudalaire decía que para escribir hay que pensar historias en todos lados: en el baño, en la cocina, en la cama.
_ No, eso no es voluntario. Ojalá uno pudiera elegir en qué pensar. Si eligiera en qué pensar, no existiría el amor. Uno apenas si logra manejar sus pensamientos, a duras penas sus acciones. Si uno pudiera elegir en qué pensar, nunca te enamorarías de ninguna mina. Enamorarte es pensar una mina contra tu voluntad.

_ Entonces, no hay elección a la hora de pensar tus historias.
_ Tengo que estar medio distraído para que se me ocurra una historia.

_ Pero si tenemos en cuenta tu rutina, la rutina no distrae.
_ Sí, porque voy a corregir un artículo, no a buscar una historia. La rutina es para corregir; pero para que se te ocurra algo, en cualquier momento puede pasar.

_ ¿Y te deja contento lo que escribís?
_ Mucho. Últimamente sí. Me deja contentos. Desde hace un par de años.

_ William Faulkner, bajo esta misma idea del escritor sufrido, decía no hay que estar contento nunca con lo que uno escribe.
_ Yo creo que decían que nunca había que estar contento con nada. Yo pienso que hay que vivir.

_ Y en ese vivir, lo biográfico se mete. ¿Cuánto hay, por ejemplo, en Historias de hombres casados?
_ El punto de vista de personaje es el mío, las cosas que pasan no. Es eso: el punto de vista. Me divierte mi punto de vista. Me parece divertido. No es que no me puedo desprender: lo elijo. Hay distintas cosas de mi vida real que las uso para inventar historias. Vivir en el barrio de 11 lo uso. Pero hay otras cosas que no: cómo me visto, por ejemplo. No tiene nada de interesante. Si pago mis impuestos no me parece interesante.

ENTRETENER ES LA PREMISA
_ Pablo De Santis, otro consagrado de tu generación, dice que sólo entiende su literatura como entretenimiento. Los clásicos, como ya hemos charlado, difícilmente hayan pensado así. Ustedes lograron sacarse un gran peso de encima.
_ Sí, pero ellos siguen sin entenderlo. Para mí la literatura tiene que ser entretenida por una sencilla razón: nadie está seguro de ser profundo, pero sí conocés lo que puede ser entretenido. Y no vas a dejar de ser profundo porque seas entretenido, pero sí vas a dejar de ser entretenido si pretendés ser profundo. Y si tenés la desgracia de no ser profundo y tampoco ser entretenido, sos una maldición. Por eso hay que ser entretenido.

_ Es la premisa.
_ Exactamente. Después viene lo otro. Hay algo que yo quiero: vivir tranquilo. Yo quiero vivir tranquilo. La ‘vida’ de escritor me importa muy poco.

_ En ‘Me gustaba más cuando era hijo’, decís que estabas muy contento de haber traído dos nuevas vidas al mundo, pero que te gustaría encontrar de nuevo tu vida, ¿la encontraste?
_No, no. Cuando sean adultos y no tengan problemas.

_ Mientras tanto…
_ Voy a vivir desdoblado…

RECUADRO
_ En Ver para leer, le contás a Juan Sasturain que cuando él te regaló los Nueve cuentos de Salinger, a tus 19 años, te cambió el punto de vista sobre la literatura. ¿Cuál era tu punto de vista antes y cuál ahora?
_ Previo a eso era Cortazar, Benedetti, Gelman, literatura latinoamericana y preferentemente, de autores de izquierda. Después, policial, Borges, todo eso fue para mi Sasturain. Fue un cambio rotundo, se me abrió el mundo. Antes sólo leía cosas que estuvieran de acuerdo conmigo. Y de ahí pasé a leer lo bueno.

_ ¿Renegás de lo anterior?
_ No, para nada. Me sigue gustando mucho Cortazar, Gelman, me sigue gustando Silvio Rodríguez. Casi todo lo que me gustaba antes me sigo gustando, pero no coincido ideológicamente.

RECUADRO
“Me tiene algo cansado lo de escritor prolífico. Ojala resaltaran otras virtudes, pero bueno, la verdad es que les doy motivos”.

RECUADRO
“Yo nunca sentí el peso de los grandes autores argentinos. Cuando viajo por Latinoamérica y me hablan de Borges, para mi Borges es profundo como el fondo de la tierra y leve como una pluma. Borges no me representa ningún peso, es muy estimulante. Borges es una bendición, nunca un problema”.

RECUDRO
EL INCORRECTO BIRMAJER
“Desde los 19 años estoy en contra de la lucha armada en Argentina. Me parece un disparate. Si no hubieran existido esos grupos guerrilleros, la posibilidad de una Argentina más justa hubiera sido más factible”.

_ Por ende, la figura de Ernesto Guevara no te cae simpática.
_ Todo lo contrario. Me parece una figura reaccionaria. Era un hombre que perseguía a los homosexuales, que realizó campos de reclusión en Cuba para estos, de confinamiento. No de concentración, porque no los mataban, pero sí de confinamiento. Estaban presos y los obligaban a trabajar. Y eso a mi me parece de la derecha más recalcitrante y violenta. Y después eso del tableteo de las ametralladoras, ‘uno, dos, tres Vietnam’. Hay que buscar salud, educación, vida… Yo reconozco que la lucha de Vietnam era una lucha justa, pero eso no lo podés reproducir alegremente y por cualquier lado. ‘El sonido luctuoso de las ametralladoras…’ Y no es que la época te obligaba a pensar así. En esa misma época había gente como Sábato que estaba en contra de la lucha armada, y no era un infeliz. Y había peronistas, radicales, socialistas que estaban en contra de la lucha armada. No es que la época te metía eso en la neurona. El Che Guevara me parece una figura nefasta: un pequeño burgués que se sentía culpable de sus raíces, que estaba más dispuesto a matar que a buscar una salida sólida a las crisis económicas y a la pobreza. En vez de invadir Bolivia, debería haber buscado la libertad en Cuba sin matar a nadie. Esa era una causa noble e incruenta. A mi me parece que les gustaba más matar que lograr la justicia y la paz.

_ Y esas ideas, dentro de tu círculo, no deben ser muy consensuadas.
_ No, estoy más solo que un marinero en Bolivia…

RECUADRO
VER BIRMAJER
Ya perdió la cuenta de la cantidad de libros publicados. Superan los 30 entre novelas y cuentos, algunos para adultos y otros para público juvenil. También fue co guionista de El abrazo partido, de Daniel Burman.
Entre su obra, se destacan su novela Un crimen secundario, que va por 21 edición, con más de 100 mil ejemplares vendidos. También Tras Mosqueteros y la saga de las Historias de Hombres. Algunos de sus libros han sido traducidas al francés, italiano, portugués, lituano, rumano y coreano.

1 comentario:

Hernán Aguilera dijo...

Birmajer: un deshonesto intelectual , un cobarde de la vida , un ignorante ...