“Quieren manipular, piensan que pueden, pero no”
Ignacio Ramonet es uno de los analistas políticos más importantes del mundo hispano. En un breve paso por Córdoba, señaló que a las reformas agrarias que se exigían en los 60’, hoy le siguen las reformas mediáticas. Y que más allá de lo que se diga, los medios no pueden manipular todo.
_ Argentina, desde mediados de 2007 a esta parte, se ha convertido en un caso de laboratorio para analizar la relación entre el poder y los medios. Este periodo de tiempo se podría llamar ‘el fin de la sutileza’, ya que el enfrentamiento es, literalmente, cuerpo a cuerpo. ¿Conoce algún caso análogo?
_ No conozco bien el caso argentino, pero sí el venezolano, que se remonta a 1999. Lo medios organizaron el Golpe de Estado de 2002, los autores intelectuales fueron varios propietarios de grupos mediáticos. El ataque mediático no cesa, la SIP sigue atacándolo cada año en su Asamblea. Y el hecho de que los medios privados ataquen con tanta violencia al gobierno de Chávez, hace que a escala internacional el debate argentino no sea visto, se ignora. La prensa del mundo está interesada en querer mostrar que Chávez quiere instalar un sistema totalitario. Pero es normal que esos debates se produzcan, porque pasamos de una situación en la que unos pocos grupos privados han dominado desde hace decenios, en casos más de un siglo, el sector de la comunicación, a la necesidad ahora de compartir ese sector: no se trata de expulsarlo, ni de reducirlo, ni en Venezuela, ni en Ecuador ni en Bolivia, nadie ha dicho que a partir de ahora no va a haber más medios privados, nadie ha dicho eso, lo que se ha dicho es que partir de ahora va a haber un sector público que es necesario en todos los países. Y es normal que los otros se defiendan, claro, hay que ver qué armas utilizan para defenderse. Yo hablo de latifundios mediáticos. Antes, cuando el poder se basaba en la posesión de la tierra, los poderosos eran grandes hacendados, y en este país se sabe muy bien eso. ¿Y cuál ha sido la reivindicación histórica de América latina? Este año celebramos el siglo de la Revolución Mexicana, que se hizo al grito de tierra y libertad. Hoy, el poder está en el poder mediático, la información es una materia prima estratégica, que permite un enriquecimiento rápido e importante. Y por consiguiente, de igual manera que antes se reclamaban reformas agrarias contra los latifundios, hoy se están reclamando reformas mediáticas, y avanzan como avanzaron las agrarias. Recuerden que en los años 50’ y 60’, el simple hecho de que un gobierno propusiera una reforma agraria, le valía un Golpe de Estado. Recuerden que la Guerra Civil española se desencadenó porque la República quería hacer una reforma agraria, al igual que Jacobo Arbenz, que quiso hacer una reforma agraria en el ‘54 en Guatemala y le hicieron un Golpe de Estado. No se podía hablar de reforma agraria, hasta que los propios norteamericanos con Keneddy, decidieron que no había que darle ese argumento a la Revolución, sino que había que hacer la reforma agraria. Y fueron muchos países autoritarios los que hicieron la reforma. Hasta los 60’, hablar de reforma agraria conllevaba la idea del Golpe de Estado. A fines de los 90’, Chávez fue el primero en hablar de reforma mediática y tuvo un Golpe de Estado. Y hoy estamos en eso. No hay que sorprenderse, forma parte del debate necesario. Sería anormal que los grupos que poseen todo el espectro mediático se dejasen desposeer, cuando además creen que pueden manipular la opinión. Pero también, lo que pasa hoy, es la prueba de que no pueden manipularla, porque en la mayoría de estos países, cuando ha habido reformas mediáticas, denunciadas radicalmente por los grandes medios dominantes -hasta en Venezuela la mayor cantidad de medios es privado-, a pesar de eso, cada vez que hay elecciones, la sociedad le da la razón al gobierno. Es la prueba de que los medos no manipulan todo. Quieren manipularlo, piensan que pueden, pero no.
RECUADRO
OLVIDENSÉ DE HAITÍ
Mi amigo Kapucisnky contaba que cuando él iba a Etiopía, lo hacía en barco y tardaba mucho tiempo en llegar. Y antes de ir, leía muchos libros sobre el lugar y cuando llegaba, sabía muchas cosas de Etiopía, y lo que escribía no sólo servía para mañana. Hoy, ocurre el terremoto gravísimo de Haití. En las horas siguientes llegan miles de periodistas, que a veces es una plaga que se añade a las plagas que ya hay. Y como hay que gestionar a esa gente, y nadie lo hace, empiezan a decir: “El gobierno es incapaz de poner orden en este país”, y lo dicen porque no han encontrado agua para ellos, alojamiento para ellos. La primera vez en sus vidas que llegan y apenas llegan los medios les están pidiendo el reporte integro de lo que está pasando. No tienen ni idea de lo que pasa, no hablan la lengua, no conocen la historia de Haití. Todo eso hace que el periodista tenga condiciones muy complicadas. Además, mandan a uno que va a ser todo sin saber nada. No ha tenido tiempo para prepararse, lo único que pudo hacer es enterarse de lo que dice CNN. Todas estas condiciones hacen que la crisis del periodismo se haya agravado aún más. Y cuando lleva 2 ó 3 semanas, cuando el periodista por fin sabe algo de Haití, a nadie le interesa Haití, porque están todos con el terremoto de Chile. Tenemos un sistema que es amnésico, que sólo vive para la rapidez, que es puramente coral; es lo mismo ver el terremoto de Haití en cualquier canal: va a ver las mismas imágenes, los mismos análisis. ¿Para qué sirve toda esa cantidad de medios si es la misma canción? Es un coro.
RECUADRO
ADÓNDE VA LA PLATA
El receptor se encuentra hostigado y culpabilizado por el medio, porque ahora nos hemos habituado a que cuando hay una catástrofe, los culpables somos nosotros, porque no damos suficiente dinero, no damos suficiente ropa. Inmediatamente hay que ayudar. Es la privatización de la ayuda, pasa por el hecho de que son los ciudadanos los que tienen que ayudar. Se estima que los estragos en Haití son del orden de los u$s 40mil millones. Todos los países que se han reunido no han juntado, entre todos, más de u$s 150 millones. Es ridículo. A los ciudadanos hay que mostrarles imágenes que van a provocar sentimientos de adhesión, de piedad, de solidaridad, pero la maquinaria funciona de esa manera, culpabilizándonos. Y luego se producen unos atascos, nunca sabemos qué se hace con ese dinero. Cuando pasó el tsunami, hubo tanto dinero, que sólo se otorgó al área dañada el 20% de los que se recaudó, y el resto fue a África, lo que está muy bien, pero la gente protestó porque había dado para Indonesia y no para África. Todo está muy mezclado.
RECUADRO
A FORMARSE
Hoy hay un sector que le interesa mucho al público: la información de tipo ecológico, que no se puede dar de cualquier manera, porque es una información casi científica. Hoy, cuando la ciencia y la técnica son tan importantes, no se forman suficientes periodistas en ciencia y técnica. Y para formarlos en esas materias, no sólo se le pueden dar técnicas periodísticas, sino también conocimientos científicos. Lo mejor es que sean científicos que se dediquen al periodismo. Hay que reclutar licenciados en Ciencias Naturales o Químicos, que ya tienen una formación. En estos temas no se puede ser aproximativo. Además, hay muchas cosas que tienen que ver con la ciencia, que interesan al público y que no son para nada de actualidad: la astrofísica, la formación de los planetas. E interesa porque este planeta se acaba sino tomamos medidas. Y los periodistas ‘normales’ no pueden dar esa información, hay que transformarla en especialidad. Lo mismo pasa con la economía. Creo que cada vez más hay que especializar a los periodistas. Si queremos hacer periodismo de fondo, hay que especializarlo.
lunes 10 de mayo de 2010
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