viernes, 9 de abril de 2010

MEMPO GIARDINELLI

“Somos un país irrefrenablemente productivo en lo cultural e intelectual”

Escritor y periodista, Mempo Giardinelli se destaca por un trabajo intelectual con una fuerte vinculación social, sobre todo en el Chaco, su provincia natal.
Los intelectuales, las furias que le provoca el gobierno que votó –de lo que no se arrepiente- y la oposición golpista y grotesca. Todo en charla vía correo electrónico.


LOS INTELECTUALES DE LA PATRIA
_ Los intelectuales en Argentina, ¿ siguen siendo una especie de “marcianos”, como usted señaló en alguna oportunidad, dado el divorcio de estos con el Estado y la sociedad?
_Esa fue una expresión ocasional, en caliente y sobre un caso puntual, pero yo tengo un elevado concepto del trabajo intelectual. De hecho es el mío y el de quienes más estimo. Y además en la Argentina sobran pruebas de que no hay tal divorcio entre intelectualidad y sociedad o Estado. Somos un país tremendamente conflictivo, pero también irrefrenablemente productivo en lo cultural e intelectual. Y en los últimos años, por lo menos desde la crisis de 2001, el Estado también empezó a despertar, y eso es bueno porque en determinadas áreas es indispensable tener un Estado activo y protagonista. Somos un país, y un continente, riquísimo en pensadores, filósofos, cientistas sociales, poetas, dramaturgos, cineastas. Tenemos todavía docentes de extraordinaria capacidad, e incluso quedan algunos periodistas decentes y de verdadera independencia. El trabajo intelectual en la Argentina es intenso y valioso. En mi libro El país y sus intelectuales me ocupé extensamente de esto. Si usted no lo leyó, puedo enviarle un ejemplar con mucho gusto.

_ ¿Y cómo analiza la disputa intelectual entre los grupos Carta Abierta –afin al gobierno- y Aurora –marcadamente opositor-? ¿Enriquece el debate político?
_No participo de ningún colectivo político ni intelectual: ni esos dos ni otros. Yo simplemente me dedico a las tareas de la Fundación que presido, a escribir libros y artículos, y a leer todo el tiempo y en lo posible buena Literatura, que es lo más apasionante que hay en el mundo. Pero no dudo de que todo debate enriquece a la nación. Sobre todo cuando el pensamiento viene siendo sustituido por basura televisiva, es importante y muy saludable que los grandes temas nacionales se discutan y tomen estado público.

_ El intelectual que decide vivir lejos del centro –y por ello en la periferia- es un tema al que se acude con frecuencia. Hoy, usted en Resistencia, Tizón en Jujuy, Andrés Rivera en Córdoba, y no muchos más. ¿Por qué la elección? ¿Qué otras visiones permite este alejamiento del centro?
_Yo regresé a vivir en el Chaco, donde nací y residí hasta después del servicio militar, por razones personales y profesionales. Hoy, quince años después, pienso que fue una decisión acertada: tengo mejor calidad de vida y trabajo con intensidad y a gusto en lo mío. Y además yo nunca dependí de Buenos Aires, en ningún sentido. El caso de mi admirado amigo Héctor Tizón es diferente: él vivió toda su vida en Jujuy, salvo un período de exilio en España, como yo en México. Las motivaciones del señor Rivera las ignoro completamente.

EL PAÍS Y LA ACTUALIDAD
_En el País de las Maravillas, usted recopila sentencias del refranero pupular que pocas veces se discuten y que funcionan como dogmas. A 8 años de aquella recopilación y análisis, ¿agregaría alguna nueva que se haya acuñado en estos revueltos últimos años?
—Sigo trabajando en ese libro, que en cierto modo es un libro interminable y seguramente se reeditará a fin de año. A veces me da gracia, y otras fastidio, ver cómo en muchísimos libros posteriores me robaron ideas y frases enteras, sin citarme. Pero así son las cosas: es parte de la miseria intelectual, a la que también me refiero en el libro que mencioné antes.

_ En el año 2000, en una situación más que compleja del país, usted resumía ese momento con la idea de un suicidio social que había comenzado con “la mitificación del peronismo, la aprobación del golpismo, el horror de las dictaduras y la supina ineptitud de los demócratas de los últimos 15 años”. Hoy, ¿qué otros variables explicativas agregaría para entender, al menos, los últimos 6 años?
_En mi libro Diatriba por la Patria, de 2002, desarrollé esa idea. Y sigo pensando que es una desdichada característica argentina. Me impresiona la capacidad de destrucción de su propio presente —y de su futuro— que tiene nuestra sociedad. Como si fuésemos un pueblo siempre capaz de aplaudir y/o de votar a sus verdugos.

_ Durante el aciago 2008, su posición política respecto del conflicto agrario fue, pese a sus críticas al gobierno, claro en contra de lo que podría llamarse la ‘patria sojera’, corporación que contó con el apoyo de una buena parte de los medios concentrados del país. ¿Su posición le generó alguna represalia de parte del poder mediático?
_Ninguna represalia abierta, nada directo. Pero hace mucho tiempo que no soy invitado a programa alguno de televisión. Y está bien: yo no siento ninguna nostalgia de esos escenarios, mientras el sistema multimediátido sabe muy bien a quiénes elige para complacer sus intereses. Está todo claro.

_ En su Carta Abierta a la Presidenta, escrita hace más de un año y en donde criticaba frontalmente la posibilidad del Tren Bala, confesó haber votado a la actual presidenta, ¿cuál es su balance de la gestión?
_Primero déjeme decirle que no me arrepiendo de aquel voto y que es la primera vez que eso me sucede. De inmediato, declaro estar furioso a cada rato por las innumerables torpezas que comete el gobierno nacional en innumerables áreas, así como con la corrupción y la evasión toleradas, y con cierto estilo desprolijo de gestión que caracteriza al matrimonio Kirchner. Pero si no soy un opositor acérrimo a ellos es gracias a la oposición política partidaria, que es tan grotesca, golpista y neomenemista aunque no se den cuenta o lo nieguen. Yo jamás podría coincidir con quienes critican y combaten todo tan negativamente, incluyendo en ese todo precisamente las cosas que este gobierno ha hecho bien: Defensa, Derechos Humanos, Educación, Cultura, ahora la Ley de Medios. Y lo digo desde mi independencia absoluta para expresar lo que pienso sin calcular conveniencia alguna.

_ Sobre el sector que otrora fuera el mayor bosque de su provincia, hoy es, dijo usted hace un año y medio, “un semidesierto en el que habitan unos 60.000 miserables esparcidos entre restos de bosques y sojas malditas”. ¿Ha cambiado algo? ¿Hay iniciativas populares y/o estatales que permitan avizorar un cambio?
—Han cambiado algunas cosas y otras no, pero la situación de miseria es esencialmente la misma, y es casi igual el uso político de miles de desdichados. No ha habido ningún cambio estructural, y me da la impresión de que el gobierno provincial no puede, o no quiere, o no sabe resolverlo de una vez con decisiones trascendentes que afectarían intereses poderosísimos. Mientras tanto la oposición solamente grita pero no tiene propuesta alguna ni el menor interés en afectar esos mismos intereses, a los que en gran parte están vinculados. Eso sí: lo que sin dudas cambió es que cada vez se queman más bosques y las sojas malditas se expanden y contaminan las aguas subterráneas. Pero de eso nadie quiere hablar.

RECUADRO
EL CHAQUEÑO GIARDINELLI
Es dificil seleccionar de Mempo Giardinelli algunas de sus obras. Literatura, ensayos y promoción social conviven en este hombre que ha sido protagonista, como periodista, de la historia reciente de Argentina.
La revolución en bicicleta, acaso su novela más leída, es materia imprescindible. En cuestiones de ensayo, los citados Diatriba por la patria y El país de las maravillas permiten descifrar algunas claves para acercarnos a la esencia de lo que suele llamarse “el ser nacional”.
En tanto, su labor en pos de las letras desde la Fundación Mempo Giardinelli, la cual trabaja en la promoción de la lectura y tiene residencia en Resistencia, marca su clara opción por un trabajo intelectual ligado a las necesidades sociales.

RECUADRO
LEER QUÉ
_ Usted dice, a través de su Fundación, que leer abre los ojos. ¿Leer qué?, ¿leer todo?, ¿leer sólo lo que entretiene? ¿Qué lectura es la que abre los ojos?
_ Leer todo, en efecto. La lectura es un acto totalizador, como propone con razón Angélica Gorodischer. Discutir qué leemos y qué no, no suele ser conducente. Es mejor leer todo lo que llegue a nuestras manos, y leer críticamente, normando el propio gusto. Así se desarrollan el sentido ético y el estético. Leer todo y de todo, con curiosidad inagotable, es lo mejor para decidir qué nos interesa y qué no. Por eso decimos que toda lectura es una puerta abierta, toda lectura abre los ojos. Incluso los del alma.