jueves, 17 de julio de 2008

El triunfo de la ezquizofrenia colectiva

Dice ser una sociedad cristiana, pero defiende que haya pobres para que haya ricos.
Dice ser una sociedad solidaria, pero arguye que lo suyo suyo es, y que los que no tienen, algo no habrán hecho.
Dice ser una sociedad con conciencia ambiental, pera bate sus cacerolas en apoyo al glifosato.
Dice ser una sociedad que se ama la sombra de los árboles, pero bate sus cacerolas en apoyo al desmonte.
Dice ser una sociedad que se cuece en la sana alimentación, pera bate sus cacerolas por un poroto transgénico.

Dice ser una sociedad. No es más que millones de fragmentos dispersos en un universo sin leyes ni principios.

Una vez más, un intento de cambio -mínimo, incorrecto, mal comunicado- vuelve a ser frustrado por una sociedad esquizofrénica que sabe bien qué quiere hoy, pero no lo sabrá mañana.

martes, 1 de julio de 2008

HORACIO GONZÁLEZ

“De Angelis y Buzzi son los personajes obtusos de esta escena política”

Horacio González es sociólogo, Director de la Biblioteca Nacional y uno de los pensadores más lúcidos del país.
Aquí, analiza la nueva división argentina y permite entender desde otra óptica la actual crisis. Además, dice que Luis Juez y Alfredo De Angelis son “dos patanes”.

Por Juan Cruz Taborda Varela

_A diferencia de lo que pasó en la última crisis argentina –años 2001 y 2002-, durante la cual el diagnóstico y ciertas soluciones generales eran más o menos compartidas por las mayorías de los argentinos, hoy el presente conflicto presenta una fuerte división. ¿Recuerda algún tiempo tan prolífico para el debate?
_ No, no… De repente surgió un tema que parece reproducir la forma más arquetípica del debate histórico: la representación de los intereses económicos. En el 2001, la forma asamblearia dejaba a los personajes sociales en un pie de igualdad respecto de una forma política de representación que parecía innovadora, por lo menos defendida como un lugar de replanteo de las ciudades, por consiguiente, del conjunto de la vida política de un país. El hecho de que fueran pequeños ahorristas, sectores de la clase media, les deba cierta particularidad y cierta identidad clásica, pero como la crisis económica había recorrido todos los sectores, en realidad parecía la forma de un conflicto de gran interés, un derrumbe de las formas de sostén económico de la vida cotidiana y un conjunto de expectativas políticas que entrañaban una novedad en cuanto a la representación social. Eso motivó un resurgimiento de la vida intelectual, cultural, política, que tiene ciertas semejanzas con esta situación. Pero aquí se marca más nítidamente el hecho de cómo un problema económico, un conflicto en torno de la percepción de la renta, crea una cierta brutalidad, una brutalidad de procedimientos políticos, que va desde el acto tradicional al corte de ruta, al corte de la circulación y al cese de la producción. Entonces parece un poco el 2001, pero tiene como novedad casi brutal a un sector que se lanza a la representación inmediatista, inmanente a sus intereses económicos. Lo que tiene absolutamente de novedoso esta situación, es que la manifestación inmediatista de estos intereses económicos, como nunca ha ocurrido con tanta transparencia en la última década, acude a estilos de lucha social que están tomados del repertorio ya conocido de las tradiciones sociales, de las tradiciones de izquierda y que de alguna manera es posible entender en esto la reconstrucción de una derecha muy fuerte de características nuevas, que desafía un poco el pensamiento político porque es una derecha que tiene rejuntes e incrustaciones discursivas que provienen de las izquierdas, con, incluso, un grupo de izquierda que la acompaña. Ahora es una derecha como la que clásicamente se retrataba alrededor de personajes de la pequeña propiedad, que no son los personajes de la gran propiedad ni de las oligarquías conocidas, son personajes del costado de las rutas, envueltos en distintas plataformas de la cultura popular que hablan con tonadas ligadas al localismo y regionalismo, que se razonan con el modo habitual de la jerga cosmopolita banal de los medios de comunicación. Y que le interesa profundamente a los medios de comunicación como si fueran una comunidad perdida, de carácter rusoniano –por Rouseau-, desprovista de otros intereses que no sean la expresión de una comunidad sin mácula. Por lo tanto, personajes como los que hablan en la televisión, ya sea algunos dirigentes encumbrados del grupo o dirigentes periféricos de la Federación Agraria, representan la difícil paradoja, el desafío a la imaginación política argentina, de ser sectores que en el esquema de la pequeña producción que casi siempre estaban vinculados a un esquema de frente social progresista en la Argentina. Y de hecho sus últimas actuaciones eran en relación a sectores sindicales de historia progresista en las últimas dos décadas. Ahora se puede presenciar con sorpresa, con asombro, con preocupación…

_ ¿Con angustia?
_Con angustia, el hecho de que estos sectores establecen un lazo con la forma clásica de representación inmediatista, súbita, desmanteladora de cualquier otra consideración política que entraña un cierto parecido con los momentos de mayor inestabilidad de las instituciones en Argentina, cuando ésta era provocada por los sectores de corporaciones tradicionales: Sociedad Rural, la Iglesia, grandes grupos económicos. Esta situación es casi insoportable. Yo hace tres meses empecé a saber lo que eran los comoditties, ahora ya sé lo que es un pool de siembra y conozco todos los riesgos de la soja. En este rápido aprendizaje que hicimos todos nos falta aprender algo más: cómo estos grupos que clásicamente forman parte de sectores de la pequeña propiedad agraria que se pueden enmarcar dentro de los movimientos social democráticos de todos los países, han producido personajes tan obtusos políticamente, los personajes más obtusos del todo el Siglo XXI. De Angelis y Buzzi son los personajes obtusos de esta escena política, son los patanes, los soeces, y al mismo tiempo hablan con palabras caras a la movilización social. Entonces esa situación exige una suerte de visión crítica que ponga en juego una comprensión filosófica más profunda a la actual situación argentina. Por otro lado, es cierto que no son personajes reaccionarios, que vengan de las derechas clásicas, ni tampoco son personajes utilizados, no es una manipulación, lo que los llevaría a no saber lo que están haciendo. Es una situación profunda de desarme de una sociedad entera que está reconstituida diariamente por los medios, la sociedad argentina vive de la mañana a la noche en una especie de provisoriedad absoluta. Y eso exige la profundización del pensamiento político argentino. Lo que acabo de decir es inadecuado: reprobar a personajes populares. Pero hay que decirlo, son dos personajes no sometidos al análisis clásico de la política: saber quién se es. Y la sociedad argentina arma y desarma su escena al breve compás de una programación televisiva errática y salvaje de un día.

_ ¿Y cómo analizar, en medio del conflicto, esa lógica de la imagen, el sonido y la inmediatez que brinda la televisión?
_ En medio de esa gran producción televisiva está lo lógico y lo previsible de la televisión, una especie de bólido que no se sabe muy bien qué dice, qué escucha y hacia dónde va; y en ese sentido, el modo de recorte de la televisión produce una sociedad de símbolos, de signos y manifestaciones casi monádicas, de simbologías que pertenecen a formas de expresión de estos personajes muy atractivos. Porque De Angelis es muy atractivo desde el punto de vista de su expresión, una expresión que suprime cualquier complejidad política. Es decir, todo esto hace que una sociedad que no resguarda sus cimientos discursivos y lingüísticos de representación política es una sociedad casi liquidada. Por eso yo no veo ningún golpismo real, lo que veo es una masacre del idioma social y político de Argentina, producida por personajes reivindicativos simpáticos que de algún modo encarnan en forma latente, implícita, tácita y secreta por momentos, esta reconstrucción de algo que no imaginó nunca la derecha, sólo que como nueva derecha, porque reconstruye una base social y al mismo tiempo utiliza todo el estilo de las derechas tradicionales, es decir, la transparencia patriótica Es una anulación de toda la singularidad y rugosidad que tiene la vida social. Frente a eso hay un gobierno absolutamente debilitado que ha cometido errores de tipo socio político o socio económico, pero que son errores que pueden reverse, y tampoco es tarde para hacerlo. El gobierno balbucea en medio de la tormenta. Pero la situación fue mucho más allá, porque se produjo una situación que genera un teatro de marionetas, con todos estos personajes que hablan frente al abismo, a los gritos, en el mostrador de un programa de televisión. Me refiero a los dos que he señalado. Por eso vuelvo a decirte que me parece difícil estar diciendo esto, porque es un aliado del absurdo que dos personajes interpretables desde una tradición jacobina agraria, pertenezcan a un modelo de desmoronamiento de la lengua política de transformación social en el país. Quizás haya que demostrarlo mejor. Todos tendremos que pensar mejor. Pero para desentrañar esto se precisa de una fenomenología política crítica que excede lo que en este momento sabemos.

RECUADRO
“Juez es el personaje menos gracioso del país”

“Córdoba ha producido personajes nefastos, como Luis Juez. Utiliza, como De Angelis, porciones vivas del lenguaje popular. Es un personaje terrible. El inmediatismo del chiste también orada las bases de la comprensión política de la historia. Siempre me pareció un personaje de derecha con fuerte capacidad mimética hacia el modo en que los medios de comunicación presentan el progresismo. Y como fue afectado por lo que posiblemente haya sido un fraude, aunque es difícil demostrarlo, y por otro personaje tan discutible como él, aparece como un personaje más simpático. Pero de algún modo es una víctima de su propio sistema. El está dentro de la lógica fraudulenta de la política. Lo que lo caracteriza es una especie de punch desestabilizador del modo en que usa el humor popular cordobés. Que creo que no es generoso con la tradición del humor popular cordobés, que tiene una excelsa picaresca y espontaneidad. Y él ya se parece cada vez más a un personaje televisivo bajo el libreto de Tinelli. Con latiguillos ensayados para los medios. Es el personaje menos gracioso en este momento en el país, para mi es el personaje más oscuro, más trivial, más abusador desde el punto de vista del lenguaje. Utiliza sólo el plano del lenguaje de una suerte de degradación sistemática que simula ser la herencia de la picaresca generada por las clases populares mediterráneas de la Argentina. Va a costar mucho en Córdoba reconstruir el lenguaje político después de Juez. Los porteños imaginan que escuchan a un cordobés y así eliminan la posibilidad de comprender la política. ¡Por fin podemos no pensar nada más escuchando a Juez y a De Angelis¡ ¡Por fin podemos seguir a los patanes que hablan supuestamente como el pueblo¡”


RECUADRO
Horacio González estuvo en Córdoba en el marco del ciclo Café Cultura Nación, organizado por la Secretaría de Cultura de La Nación y la UNC. En ese marco, disertó sobre la Reforma Universitaria.

RECUADRO
INTELECTUALES, UNIDOS
Junto a pensadores de la talla de Nicolás Casullo, Horacio Verbitzki, León Rozitchner y José Pablo Feinmann, Horacio González integra y encabeza el colectivo Carta Abierta, confluencia de unos 1500 intelectuales argentinos que a partir de sus cartas abiertas, han brindado un análisis preciso y comprometido de la actual situación argentina.
Para leer las cartas abiertas, ingreses a lacrisisdelcampo.blogspot.com.

El Fascismo en Argentina: hombres, ideas y acción

El análisis de la incidencia del fascismo en la política argentina tiene tantas aristas como interpretaciones posibles la historia nacional en los últimos 100 años. Desde un posible pre fascismo de características locales encabezado por Juan Manuel de Rosas hasta un fascismo de corte populista y latinoamericano en manos de Juan Domingo Perón, los análisis que vinculan al movimiento de masas surgido en la Italia de entre guerras con la realidad política e histórica local son incontables.
Aquí, a los fines de concentrarnos en lo que consideramos el periodo de mayor vinculación entre fascismo / nacional socialismo con la política vernácula, haremos hincapié en lo sucedido en Argentina en la etapa previa del primer Golpe Militar y sus posteriores incidencias. Y más aún, el objetivo no apunta sólo a identificar las marcas o huellas fascistas del gobierno dictatorial del General José Evaristo Uriburu, sino a reconocer en la intelectualidad argentina de entonces los verdaderos ideólogos del Golpe que acabó con el gobierno democrático de Hipólito Yrigoyen.
De tal manera, nos centraremos aquí en la aparición de la Liga Patriótica de Manuel Carlés, en el rol asumido por Carlos Ibarguren y Leopoldo Lugones, de la breve gestión del citado Uriburu y de la realización más exacta del fascismo extranjero realizada por Manuel Fresco en la provincia de Buenos Aires.

DE LA LIGA A FRESCO
Manuel Carlés, un antiguo radical prontamente renegado de su origen, fue el mentor y caudillo de la llamada Liga Patriótica Argentina, nacida al calor del hecho histórico identificado con el nombre de Semana Trágica. La Liga fue denunciada en el Congreso de la Nación por el socialista Nicolás Repetto como una organización paramilitar en estrecha unión con el Ejército, institución a la cual le rendía culto. Las vinculaciones ideológicas, políticas y metodológicas con los movimientos alemán e italiano eran de tal intensidad, que una de sus acciones más tristemente recordadas fueron los violentos ataques a los barrios judíos porteños. De esta manera, en una de sus primeras apariciones públicas, el incipiente fascismo nacional ya denotaba dos huellas claramente tomadas de sus pares europeos: la violencia como método de acción política y el antisemitismo como base ideológica –esto, más claramente al nacional socialismo alemán-.
Carlés, orador que gustaba de los actos públicos para expresarse, dejó marcada a fuego una frase que describe de modo más consciente una de las señas del fascismo como expresión cultural: “Voy a dirigiros la palabra, rápida como tiro de fusil”, fue una de las altisonantes frases utilizadas por Carlés en sus arengas. Esto, porque, señala José Pablo Feinmann, “la palabra para el fascista debe ser veloz, ya que en esa velocidad reside su eficacia” . Aún más: la palabra vinculada al fúsil no hace más desnudar que la herramienta política del incipiente fascismo local es el arma, la cual tiene el poder que no siempre evidencian los discursos políticos.

No obstante el rol jugado por Manuel Carlés –cuyo nombre hoy nombra a una arteria de la ciudad Córdoba-, desde otras vertientes de análisis, el primer grupo argentino específicamente fascista puede rastrearse a partir de 1925 . Este grupo estaba compuesto por “extravagantes aristócratas europeos, una francesa, la marquesa de Wagner y varios italianos, dos condes, Juan Carulla” y el ya mencionado Manuel Carlés. Para Juan José Sebreli, el alto componente católico de esta reducida agrupación no coincide con el marcado anticlericalismo observado tanto en al Alemania nazi como en la Italia fascista. Sin embargo, este componente católico sí fue coherente con el movimiento regido por Benito Mussolini a partir de partir de 1929, tras el Tratado de Letrán, cuando el fascismo italiano abandonó su costado anticlerical más virulento. Así y todo, ya en los comienzos del fascismo local se podían verificar dos grandes diferencias respectos de sus inspiradores europeos: en primer lugar, su citado catolicismo militante. Y por otro lado, como una marca que acompañaría a buena parte de los fascistas argentinos, su desvinculación absoluta de las masas y la inexistencia de un movimiento de base social amplia. Esto está expresado de manera cabal en el marcado sesgo aristocratizante de los noveles fascistas vernáculos.

Tras esto, vale la pena repasar a quien, para algunos, es considerado el “exaltado profeta” e ideólogo más importante del fascismo argentino: Leopoldo Lugones, también llamado el “poeta nacional”.
Antes de la conformación del aristocrático y reducido grupo fascista, Lugones había comenzado, desde su inflamada verba, a teorizar públicamente sobre las bondades de lo que ocurría en Italia. En 1923, en sus recordadas y citadas conferencias el Teatro Coliseo, expresó: “El pueblo, como entidad electoral, no me interesa en lo más mínimo (…) me causa repulsivo frío la clientela de la urna y el comité” . En sus palabras es posible leer el movimiento contradictorio de gran parte de los fascistas argentinos de la década del 20’: su desdén por la democracia tal como se conocía –en coincidencia con la esencia de los totalitarismos europeos, nacidos al calor del odio a la democracia liberal- pero su negación y oprobio a las masas, que en Italia y Alemania habían sido quienes habían llevado al poder a los líderes de extrema derecha. Es destacable aquí el hecho de que lo expresado por Lugones se vincula directamente a que “la divisoria histórica más relevante de comienzos de Siglo fue la primera presidencia de Hipólito Irigoyen, producto del sufragio universal, ante la cual los conservadores reaccionaron con estupor y se sintieron confirmados en su tesis de que no se podía confiar en las ‘masas conducidas por demagogos’” .
En las mismas conferencias, dice Lugones que se estaba ya “en la situación que impone a todos los ciudadanos una actitud militante, parecida a la militar (…) necesidad de una enérgica adhesión a las instituciones militares (…) Y desde 1914 debemos otra vez a la espada esta viril confrontación con la realidad… el sistema constitucional del Siglo XIX está caduco. El Ejército es la nueva aristocracia” sostenía el poeta, en otro directo golpe a la joven democracia yrigoyenista.
“Italia acaba de enseñarnos como se restaura el sentimiento nacional bajo la heroica reacción fascista encabezada por el admirable Mussolini” , dice en otro discurso, sin advertir que parte de la esencia del fascismo era el apoyo en las masas, a las que él tanto despreciaba.
Será un año después el momento en el que Lugones expresé su discurso más recordado y con el cual se lo vincula directamente; nos referimos a aquí a su “ha llegado la hora de la espada”. Era 1924 y en Lima se recordaba un nuevo aniversario de la Batalla de Ayacucho. Allí, el “poeta nacional” expresó envalentonado: “Ha sonado otra vez, para el bien del mundo, la hora de la espada. Así como ésta hizo lo enteramente logrado que tenemos hasta ahora, y es la independencia, hará el orden necesario, implantará la jerarquía indispensable que la democracia ha malogrado hasta hoy (…) El Ejército es última aristocracia, vale decir la última posibilidad de organización jerárquica que nos resta contra la disolución demagógica. Sólo la virtud militar realiza en este momento histórico la vida superior que es belleza, esperanza, fuerza”.
Y en este pronunciamiento de típico corte militarista, dejo entrever otros elementos fascistas que vincularían aún más el movimiento local con el italiano. Los dichos sobre el “jefe predestinado” al estilo de Thomas Carlyle y la necesidad del mando “por su derecho de mejor, con o sin la ley, porque ésta, como expresión de potencia, confúndanse con su voluntad”, hablan a las claras de otra marca inconfundible del fascismo universalizante: la Ley subordinada a la voluntad del jefe supremo, en una clara señal de la utilización e importancia de ideas y valores premodernos, rasgo fundamental del fascismo –valores e ideas pre modernas que se combinaron con técnicas y métodos modernos-. En la concepción fascista –aunque, en nuestro caso, lugoniana- , la Ley pasa a segundo plano y se subordina a la voluntad del llamado “jefe predestinado”. Jefes llamados por Lugones como “dioses tutelares” , en una franca alusión de corte mística. Y esto, porque consideraba la “gloriosa tiranía del individuo considerablemente superior” a cualquier tipo de expresión popular y colectiva.

En base a estas creencias es que Lugones creyó ver en José Evaristo Uriburu el jefe predestinado y trató de forjar en él la visión del héroe real. La alianza entre el nacionalismo restaurador y el liberal conservadurismo , generó un discurso, como señala Cristian Buckhrucker, “antiliberal, antidemocrático y antisocialista: el regreso a la legitimación religiosa y organicista de la política y la sociedad, la reivindicación de una misión rectora para la Argentina, pero también la imagen de una nación supuestamente víctima de la universal ‘conspiración judeo masónica y comunista” .
Convencido de esto último, Lugones prestó su pluma para redactar el Manifiesto Revolucionario, la encendida proclama pro fascista que leyera Uriburu tras el Golpe asestado a la democracia argentina el 16 de septiembre de 1930.
“Exponentes de orden y educados en el respeto de las leyes y de las instituciones, hemos asistido atónitos al proceso de desquicimiento que ha sufrido el país en los últimos años” dice Lugones por boca del presidente de facto y enumera una serie de conceptos para describir la situación que llevó al uso de la fuerza para revertir la situación: inercia, corrupción administrativa, ausencia de justicia, anarquía universitaria, despilfarro en materia económica y financiera, favoritismo, burocracia, politiquería, descrédito internacional, incultura agresiva, atropello, fraude, latrocinio, crimen. Por todo esto, para Lugones es preciso apelar a la fuerza. Y así, una vez más, la Ley queda relegada frente a la necesidad de la fuerza para corregir los desvíos generados por la “democracia demagógica”.

No obstante el rol jugado por Lugones como ideólogo del movimiento fascista local, es dable resaltar que el hombre de ideas que sí pasó a la acción no fue el poeta cordobés, sino quien supo hacerse un lugar al lado de Uriburu. Carlos Ibarguren fue un intelectual filo fascista que previo al Golpe de 1930, ya había identificado las tres ideologías posibles en el mundo de entonces: la democracia liberal, el fascismo, corporativismo o nacionalismo y el marxismo o comunismo. Y en esa identificación, entendía que la democracia estaba demolida y así, el fascismo en su batalla contra el marxismo o comunismo, debía apelar a su mejor instrumento: la fuerza, la violencia. “El primer rasgo que acentúa esta hora es el dominio de la fuerza… -decía Ibarguren- La generación de la pos guerra repudia el intelectualismo que dominó a fines del siglo XIX y que ahora es remplazado por el impulso vital. Al juego tranquilo y a los vaivenes incruentos de los intereses y de las tendencias de políticas de la era pacífica y liberal anterior a la guerra ha sucedido el violento choque de combate y la acción directa de las masas. Los partidos políticos se van debilitando al empuje de columnas cívicas militarizadas” señalaba, entendiendo sí el espíritu de masas que reinaba en la Italia mussoliana. “Los jóvenes que entran a la vida activa rebosantes de energía tienen otra visión de la escena pública y reclaman otra cosa que las promesas irrealizadas de los empresarios electorales; quieren acción y anhelan innovaciones en el cuadro político (…) para que la demagogia no se desate de nuevo en nuestro suelo” . La acción, motor de la técnica moderna que suplantaría al ‘clientelismo demagogo’ de la democracia yrigoyenista, se combian aquí con elemento esencial del fascismo: la juventud. Sobre ello, Emilio Gentile dirá que la juventud es un elemento más de la dimensión cultural que define al fascismo: “Una cultura fundada en el pensamiento mítico y en el sentido trágico y activista de la vida, concebida como manifestación de la voluntad de potencia, en el mito de la juventud como artífice de la historia” .

Otro rasgo importante en la vinculación entre el fascismo italiano y su versión local se da en el mismo Ibarguren como mentor de Uriburu y la necesidad, para él, de un fuerte corporativismo, marca de la Italia fascista. No obstante, para Sebreli, “lo específicamente fascista en Ibarguren, su defensa de las corporaciones, que intentó llevar a la práctica durante la dictadura de Uriburu, derivaba más de que Musollini del catolicismo social. Ibarguren era demasiado conservador para ser fascista stricto sensu, sólo apoyaba un fascismo imaginario, un fascismo ilustrado, sin líderes plebeyos ni movilización de masas” .
Más allá de esto –que define el mismo error conceptual en los diferentes ideólogos locales- como interventor de la provincia de Córdoba, el mimo Ibarguren dejó en claro su deseo corporativista al mejor estilo italiano: “En el parlamento puede estar representada la opinión popular y acordarse también representación a los gremios y corporaciones que estén sólidamente estructurados. La sociedad ha evolucionado profundamente del individualismo democrático que se inspira en el sufragio universal a la estructuraciones colectivas que responden a intereses generales más complejos y organizados en forma coherente dentro de los cuadros sociales” . Aún más, era intención política clara del presidente de facto una nueva ley electoral que permitiera representación parlamentaria de las fuerzas sociales organizadas a través de corporaciones y gremios.

A la experiencia fallida de Uriburu –fallida, entre otros motivos, por el ya citado desapego a las masas-, no se le corresponde la experiencia de Manuel Fresco como gobernador de la provincia de Buenos Aires entre 1936 y 1940. Fresco, integrante de dos organizaciones de extrema Derecha -La Orden de Malta y la de los Templarios- poseedor en su despacho de retratos de Hitler y Mussolini, fue otro defensor del reemplazo del sufragio –un elemento directamente vinculada a la denostada democracia- por el corporativismo. Además de esto, la utilización de métodos totalitarios de propaganda masiva –fue el precursor de Radio Provincia, emisora montada con equipos técnicos traídos desde Alemania-, el culto al líder, sus críticas por igual al “capitalismo imperialista”, a la “tiranía plutocrática” y a la “burguesía parasitaria” y, fundamentalmente, la promulgación de un nuevo código de trabajo inspirado en la Carta del Lavoro musolinianana marcan la consecución de un régimen fascista en el poder local.

Como señala George Payne, en nuestro país existió “la derecha radical más continua y más desarrollada, desde el punto de vista ideológico, de toda América latina”. Y para el mismo autor, Uriburu “intentó aplicar, hasta cierto punto, el estilo y la sustancia del fascismo italiano. Uriburu esperaba instalar un régimen corporativista y organizó una milicia llamada Legión Cívica” . No obstante, el fracaso de este proyecto político de corte fascista se debió que todo este movimiento “resultó demasiado radical para la sociedad argentina” . Y, posiblemente, también para sus ideólogos, que aspiraban a instalar el régimen desde el autismo intelectual, desdeñando la necesidad del abajo como factor determinante. Y así vinculando este movimiento al conservadurismo local, de perfil aristocratizante ligado al mundo terrateniente y enfrentado abiertamente a ideas radicalizadas vinculadas a la izquierda y, en algún punto, al proyecto modernizador que había regido en el país en la última parte del Siglo XIX.


España, el falangismo

Pese a las coincidencias, altamente trabajadas entre Argentina y España –coincidencias que están enraizadas, fuertemente, en la raíz hispánica y católica que la nación conquistadora dejó marcadas a fuego en nuestro país-, las características del fascismo en uno y otro país, más allá de cierta coincidencia temporal, distaron de ser similares.
Esto se debió a diferentes factores, pero sobresale claramente la Guerra Civil como determinante en la diferenciación entre uno y otro régimen.

La historia previa al inicio del Falangismo comandado por Francisco Franco también influyó el contexto político de la península, de modo tal que es imposible pensar el régimen franquista, sus particularidades locales y sus visos de fascismo universal sino se comprenden acabadamente los años previos al inicio de la dictadura.
Para Jersy Borejsza, la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) “fue una simple dictadura militar” , que ni siquiera llegó a prohibir los partidos y pretendió industrializar el país bajo el ala tutelar del Estado, por lo que el autor la ha definido como un “intento de modernización de una dictadura clásica” .

Para 1931, como es sabido, se proclama la República. Dos años después, José Antonio de Primo de Rivera, hijo del dictador depuesto, funda la Falange y expresa que lucharía “por el nacimiento de un Estado totalitario”, argumentando su lucha en la búsqueda de beneficios que “alcanzarían tanto a los humildes como a los poderoso” . A su vez, el espíritu que alentaba a Primo de Rivera a comandar tal emprendimiento estaba vinculado a su pretensión de lograr para su país una posición dominante en Europa, según los 27 puntos fundamentales de la Falange, “era deber de España el convertirse en eje y anclaje espiritual del mundo hispánico” . Además, para él, España se debía convertir en un “gigantesco sindicato de productores al servicio del conjunto de la economía nacional”. Entre otros principios ideológicos que encauzaban sus anhelos por una España potencia, impugnaba la lucha de clases, exaltaba la importancia de la propiedad privada y el derecho al trabajo y apelaba al sentimiento católico, arraigado fuertemente en las bases rurales de una España que estaba, en términos económicos, claramente atrasada en comparación a otros países de la región.
Este fuerte sesgo de carácter nacionalista y autoritario –más claro aún cuando la Falange, en 1934, opta por ponerse al lado del Ejército- demarcó claramente las coincidencias que el espíritu del movimiento, que crecía lentamente en términos electorales pero no como factor de poder, tenía con el régimen italiano conducido por Benito Mussolini. Y más aún, marcaba una clara diferencia con los intentos de corte fascista realizados dos años antes en nuestro país, fundamentalmente por el llamado del falangismo a las bases proletarias, cuestión desdeñada en estas tierras.

Además de configurar un espacio de claro corte revolucionario de derecha, la irrupción con fuerza del fascismo y el triunfo, en 1936, del Frente Popular, abrió aún más la brecha político ideológico que separaba a la España de entonces. La Falange, por entonces, actuó como contrapeso de la radicalización a la izquierda cada vez mayor del gobierno elegido democráticamente. No tardó el llegar el momento en que el movimiento de espíritu fascista se pusiera del lado de la sublevación contra la República, lo que dio inicio a la ya conocida historia de la Guerra Civil española.

Ajusticiado Primo de Rivera por el gobierno republicano, para 1937 es Francisco Franco quien toma el poder en la Falange, que para entonces y por influencia de los voluntarios sumados a la lucha, hizo del movimiento un claro espacio de masas de tipo fascista.
Y continuando con ese espíritu, para 1937, Franco declaró partido único a su espacio. Pero lo cierto es, como veremos a continuación, que el General, para Borejsza “contuvo los esfuerzos por introducir en España un sistema fascista” en su talidad. Y para ello contó con el apoyo del Ejército y la Iglesia, quienes ayudaron a disminuir el poder y la influencia de la Falange en la dictadura franquista.

A modo de entender más acabadamente el tipo de régimen que fue el franquista, vale la definición de fascismo propuesta por Roger Eatwell:

“El fascismo era una ideología que trató de determinar un renacer social sobre la base de una Tercera Vía radical de tipo nacional holista, a pesar de que en la práctica tendió a subrayar el estilo, especialmente, la acción y el líder carismático, más que programas detallados, y se consagró a la demonización maniquea de sus enemigos” .

Lo propuesto por Eatwell claramente define, en rasgos generales, las particularidades de la dictadura de Francisco Franco. No obstante, como señala Julián Casanova, “está clarísimo que una vez derrotado el fascismo en la Segunda Guerra Mundial., España se aleja profundamente de cualquier posibilidad de comparación” . A partir de aquí se abre un nuevo modo de entender al régimen español: “El franquismo cambia, transforma a lo largo del tiempo las bases de su dominio; es verdad que la Falange evoluciona, es verdad que algunos sectores eclesiásticos y monárquicos modifican con el tiempo sus posiciones” explica el autor y no hace más que coincidir con la tesis propuesta por Javier Jiménez Campo de que el franquismo nació con una pretensión de perdurabilidad, “nació con una pretensión de adaptación al tiempo, de persistencia” . Y si bien explica la inmutabilidad en lo esencial, “resultado directo de una guerra civil”, marca una diferencia con el fascismo universalizante, al explicar que éste, al morir en la 2da Guerra, tuviera posiblemente en su esencia el no durar, “porque los fascismos, a su modo, buscaron la dinamización permanente, la movilización permanente y ese componente que introduce un vértigo y una ansiedad constantes no lo tuvo nunca el franquismo” . Y vuelve a la idea, expresada originariamente en este trabajo, de que “la Guerra Civil explica cosas que no se hubieran explicado en una trayectoria diferente de subida al poder del fascismo” .

En tanto, para Stanley Payne el fascismo categórico tardó en desarrollarse en España, debido a las diferencias con otros países: el ya citado menor desarrollo económico, el menor apego al nacionalismo político en función del débil nacionalismo previo y a la inexistencia, en España, de amenazas exteriores y de su no involucramiento en guerras. Sin embargo, la tesis de Payne quedaría desafectada en tanto el inicio de la Guerra Civil, que generó un nuevo y antagónico clima social.

En cuanto a las vinculaciones de la Falange y el poder económico, además de no declararse nunca anticapitalista, “la Falange se inició con mucho más apoyo financiero de los grandes empresarios propensos a la derecha radical” . Esto confirmaría en parte la posición el marxismo, para la cual el fascismo, y aún más el nacional socialismo, fueron la versión estatista del capitalismo.

Y si bien para 1934, la mayoría de los falangistas negaban que eran fascistas” y criticaban el corporativismo italiano por ser demasiado conservador y capitalista, “durante la fase de fascismo universal de mediados de los años treinta, los taxónomos italianos decidieron, de modo poco convincente, que los falangistas eran, efectivamente, fascistas, debido a su creencia en la autoridad, la jerarquía y el orden y a su misticismo falangista antimaterialista” . Por esto, para Payne, “no se puede negar que el falangismo poseyera ciertas caracterizaciones propias, pero éstas no impidieron que compartieran casi todos los rasgos y las características que conformarían el inventario del fascismos genérico” , diferenciándose del fascismo italiano en su identidad fuertemente católica, pero no “por un vigoroso ambiente cultural secular, vitalista y darviniano” .
No obstante, Payne coincide con las posiciones de Casanova y Jiménez Campo cuando acepta que para la década del 40’, terminaba la 2da Guerra, ya no se hablaba de fascismo en España. “No cabe dudad que el franquismo en su primera etapa contenía un fuerte componente fascista, pero éste se veía tan copado en una estructura derechista, pretoriana, católica y semipluralista, que quizás sería más acertado incluirlo en la categoría de semifascismo” .
En el mismo sentido se expresa Buckhrucker cuando señala que si bien al principio predominaron los elementos conservadores en este partido único, “el régimen franco falangista tuvo en su primer decenio de vida evidentes rasgos fascistas, incluyendo un altísimo nivel de represión” .

Todo lo precedente no sólo desvincula radicalmente las experiencias argentina y española, sino que otorga a la vivida en la nación europea marcas propias que, a su vez, señalan distanciamientos del fascismo italiano como del nazismo alemán. Y entre las ya citadas diferencias, su esencia de perdurabilidad quizás sea la más destacada, en tanto aún hoy, en la España democrática e integrada al llamado mundo desarrollado, los resabios falangistas y franquistas representan una porción más que elevada del electorado español.






















BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Argentina:
Feinmann, José Pablo. La sangre derramada. Ensayo sobre la violencia política. Ed. Ariel. Buenos Aires. 1998.
Payne, Stanley G.. Historia del Facismo. Ed. Planeta.
Sebreli, Juan José. Critica de las ideas políticas argentinas. Editorial Sudamericana. Buenos Aires. 2004
J Ghiano, Juan Carlos. Lugones escritor. Buenos Aires. Raigal. 1955.
Buckhrucker, Cristian. Una historia comparada de los fascismos argentinos. . Emecé. Buenso Aires. 2008.
Lugones, Leopoldo. Antología. Prosa. Buenos Aires. Centurión. 1949.
Carlyle, Thomas. De los Héroes. CONACULTA Océano. México.
Cárdenas, Eduardo José y Payá, Carlos Manuel. La Argentina de los hermoso Bunge. Ed. Sudamericana. Buenos Aires. 1997.
La palabra del General Uriburu. Roldán. Buenos Aires. 1933.
Ibarguren, Carlos. La inquietud de esta hora. . La Facultad Buenos Aires. 1934.
Gentile, Emilio. Fascismo. Historia e interpretación. Alianza Editorial.

España:
Payne, Stanley G. Historia del Fascismo. Ed. Planeta.
Borejsza, Jersy. La escalada del odio. Movimientos y sistema autoritarios y fascistas en Europa, 1919-1945. Siglo Veintiuno. España. 2002.
Gentile, Emilo. Fascismo. Historia e interpretación. Alianza Editorial. Pág. 67.
Los riesgos para la democracia. Fascismos y neo facismos. Manuel Pérez Ledezma.(comp.).
Buckhrucker, Cristian. Una historia comparada de los fascismos argentinos. Emecé. Buenos Aires. 2008.

VINALES

Vinieron a pinchar el tablero

Actitud rock, poesía de la tierra y sonido más cerca del punch punch electrónico: Vinales.
El primer y único grupo de folklore electrónico es de Córdoba y explican cómo se mezcla un DJ con Yupanqui.

Si hubiese que precisar algún término con cual identificar al género folklore como estilo y actitud, sin dudas que tradición y conservación de rasgos convencionales son algunas de las ideas aptas para entender cómo se articula el sonido y las costumbres de la cultura de tierra adentro, del monte y el algarrobo, el patio de tierra y la chacarera, el gaucho, la china y el alazán domado.
Y así, teniendo estas ideas por ciertas, a partir de las cuales se articulan las obras más preciadas del folklore nacional, a algunos se les ocurrió que a las convenciones Yupanquianas o de Andrés Chazarreta se le pueden sumar un DJ a ‘pinchar’ discos –no diremos, por ahora, tocar-, una guitarra eléctrica enfurecida y una percusión más cerca de un negro africano o un latino hot que de un paisano mateando.
Esa punta es la que genera Vinales: guitarra, percusión, DJ, teclados, batería, sampler, bajo y folklore. Vinieron a pinchar el tablero.

POR QUÉ PINCHAN
El vinal es un árbol propio de nuestro norte, de la familia del algarrobo, que se caracteriza por sus grandes espinas y por esparcirse fácilmente por el monte a partir de la bosta del ganado. Los vinales, al hombre de monte, le joden la vida. Porque se reproducen por cientos y pinchan.
Ellos ya pinchan. Habrá que ver por cuantos se reproducen.

Pero, ¿por qué pinchan?. A raíz de la difusión de algunos de sus trabajos en una radio masiva de esta ciudad, un reconocido actor cordobés se encargó de llamar a la difusora para dejar en claro su posición: Si Yupanqui estuviera vivo -dijo el actor- moriría de escuchar estas versiones de Piedra y Camino o Pa’l cachilo dormido.

_ Más allá de la exageración de este actor, en este primer disco interpretan a Yupanqui, a Chazarreta, a Arnedo Gallo, a Los Manseros Santiagueños. ¿Cómo creen que tomarían los autores el tratamiento que han realizado ustedes de sus obras?
_ Andrés Acuña –voz y teclados-: Y... Atahualpa se moriría de un infarto... por lo que se cuenta, era muy cerrado. Cuentan que una vez un músico le dijo, muy respetuosamente, que había hecho un arreglo de una zamba de él, y Yupanqui le preguntó: ¿qué, estaba desarreglada? Pero son cosas secundarias, elegimos los temas por lo que representan y no por lo que podrían pensar sus autores.
_ Federico Daghero –percusión-: También tiene que ver con ampliar la estructuras. Cuando largó, Piazzola fue muy rechazado. Julio Sosa o Edmundo Rivero, que eran los clásicos, no tenían nada que ver. Hay que creer en la propuesta de uno, sabiendo que hay gente a la que le va a gustar y gente a la que no. Hay que crear una conciencia de sonoridades distinta.

Como explica Daghero, quizás el logro más importante de Vinales es haberse animado en Córdoba –sí, en Córdoba- a crear una sonoridad distinta. La obra está hecha. Habrá –se deberá- entrenar los oídos.

EL AÑO EN CURSO
Vinales ya estrenó primer disco y mal no le fue: ya están pensando en el segundo. Mientras, aseguran que el 2008 es año para tocar y mostrar lo que hacen. “por ahora estamos armando el cronograma del año, el objetivo es tocar más seguido” aseguran Acuña –santiagueño afincado en Córdoba- y Daghero.

En la búsqueda por tocar, hay que ir haciéndose camino. Y para ese camino cuentan con la bendición de los referentes del folklore revitalizado: el Dúo Coplanacu, en cuya peña han demostrado esta idea. “En una de nuestras primeras presentaciones en la Peña de los Copla, como todavía no teníamos el disco, tuvimos que vender los demos” cuenta y aseguran que Julio Cantos -del Dúo- les dijo que Vinales iba a pegar en los ballet folklóricos. Y confirman que el pelilargo tuvo razón. Sólo basta escuchar Alma de Rezabaile o Del 180 para corroborar que sí: el asunto es para bailarlo e inventarse cosas nuevas.

“Banegas (Horacio) también metió máquinas” explica Acuña y asegura que “el disco está bárbaro. El es muy abierto. Y los músicos respetan mucho nuestra propuesta”, asegura. “Nos han dicho que con un primer disco ya hemos llegado lejos. En Córdoba, generalmente, se tiene la idea de que recién con el tercero uno ya tiene el camino más o menos marcado”.

Convencidos de que el rumbo es el correcto, además de pensar en tocar y mostrar esto nuevo que no se parece a nada –alguien que canta del bosque santiagueño mientras de fondo hay un sonido análogo a James Bond y no a un zorzal-, los Vinales ya están en el armado del segundo disco. “A diferencia del primero, que salió muy duro, va a tener versiones muy tranquilas. Con el primero salimos a reventar. Ahora lo estamos haciendo más tranqui”, explican. Y agregan: “Es un camino natural, tratar de mejorar. El primer disco está muy al palo, muy power. Ahora queremos un concepto más rítmico. Va a ser como el primero, pero lo vamos a pensar un poquito más...”, cierran, asegurando que para esta segunda vez, meterán temas propios “para mostrar de forma más contundente lo que hacemos”.
Es decir: seguir pinchando. Hace falta.

RECUADRO

VINALES SON
Andrés Acuña –piano, voz, teclados y sampler-, Federico Daghero –percusión-, Jorge Bonetto –guitarra- Sebastián Bergallo –bajo-, Oscar Alesio –batería- y la colaboración del DJ Federico Flores.

RECUADRO
PARA ESCUCHARLO

www.vinalesweb.com.ar

lunes, 9 de junio de 2008

CRISTINA ROCA, NIETA DE DEODORO

“Se ha hecho mucho para que sea olvidado”

Artista que ganó fama propia hace unos años a partir de sus obras en la calle, Cristina Roca es nieta de Deodoro, uno de los líderes de la Reforma y la figura local más descollante de la primera mitad del Siglo XX.
Aquí, Cristina hace un repaso de su relación a la distancia con Deodoro, un libre pensador.


Aquellos días en que la reputación le fue propia, prefirió no revelar cuál era su origen. “Yo he sentido desde muy chica el tema de no saber porqué se acerca la gente, si por lo que soy o por ser nieta de... por eso lo mantuve en reserva” cuenta ahora la artista. “Y justamente con las obras en la calle, sólo dos personas me preguntaron, pero yo no lo quería vincular porque no quería que hubiera una utilización”, comenta, ya pasados aquellos años en que sus obras trascendieron los límites propios de un mueso y del arte mismo.

Cristina es la encargada en la familia del gran Deodoro de custodiar la obra y la memoria del cordobés más destacado del Siglo XX. Como un legado, haber heredado de su abuelo “el humanismo, la poesía, el romanticismo”, la convirtieron en custodia de una obra fundamental de la historia reciente de Córdoba. “Desde muy chica mi padre me contaba de mi abuelo. Él lo admiraba mucho, debe haber sido muy difícil para ellos mismos esa figura tan pesada. Esa figura que tuvo tantos enemigos como amigos, prolífica, multifacética, que abordaba todos los temas, un interesado absoluto de la vida y de todos los problemas dela vida...” reconoce y va, de a poco, revelando los acercamientos a su abuelo. “Con mi abuelo tuve una relación sin conocerlo – Deodoro murió en el 42’ y ella nació en el 61’- fue todo a través de mi papá –hijo de Deodoro-. Todos los domingos, mi padre nos leía El Quijote, un libro que había sido de mi abuelo, con grabados y dibujos; nos leía el Quijote y después siempre nos contaba de mi abuelo. Y llegó un momento en que yo ya no sabía quién era uno y quién era otro, en mi fantasía se me mezclaban los personajes. Cuando veo por primera vez una foto de mi abuelo, los veía iguales, al Quijote y a mi abuelo. Cosas de mi infancia...” reconoce ahora. Creer, y saber, que su propio abuelo fue un Quijote.

“Leer a mi abuelo de chico era muy complicado, era inaccesible. Ya en la adolescencia empecé a preguntar cosas, a los 14, 15; con la Dictadura nos tuvimos que ir de casa y empezó la curiosidad por saber más. Yo escuchaba cosas que después fui hilando y comencé a leerlo. Y lo que más me sorprendió fue su forma tan irónica de decir las cosas, esa cosa tan elegante para decir verdades irrefutables en tres palabras. Y después, una tarde, veíamos un libro que había hecho mi abuela con todos los recortes de diarios que lo nombraban y tomé dimensión de lo que era su figura” sintetiza Cristina para contar ese acercamiento que, sin piel de por medio, se convirtió en el más cercano que pueda haber entre dos seres humanos.

LA HERENCIA
“Hace unos años, mi padre me llama por teléfono para contarme algo de mi abuelo que no sabía. En la década del 20’ se había clausurado un salón, una muestra de arte, porque había obras de desnudos. Y Deodoro, junto a sus amigos y durante la noche, vistieron todas las estatuas de Córdoba. Y cuando me cuenta, sentí que era lo mismo que yo hacía. Y ahí empecé a tomarle otra dimensión” cuenta Cristina vinculando esa intervención urbana, arte político sin más, a su propia actividad a fines de los 90’.
Esa dimensión, cada vez más amplia, fue ganando mayor terreno cuando, a partir de 1998, tiene acceso por primera vez a los originales de su abuelo. “He leído cartas íntimas que él le escribe a mi abuela..., hermosas, pero donde se ve el conflicto que le producía ser de dos familias opuestas”.

Esas familias opuestas se explican con pura historia: El futuro suegro de Deodoro no era otro que Julio Deheza, el Rector de la UNC que tiene que sufrir en carne propia la Reforma Universitaria encabezada por su yerno. Es decir, Cristina es nieta de Deodoro y bisnieta de su víctima política, Deheza. “Él los fines de semana iba a visitar a mi abuela y compartía la mesa con su opositor. Mi padre siempre me decía que eso era posible porque en ese momento no había enemigos, sino adversarios. Había códigos: no se discutía nunca de política en esas situaciones”, cuenta, buscando argumentos a algo que hoy no los tendría.

“Una cosa eran las ideas, otras las personas. Lo que más me marcó es esa distinción entre el valor de la persona y el valor de las ideas” cuenta Cristina y profundiza en esa relación de la que ella es fruto. “Ella –por su abuela- le cuestionaba su actitud contra la Iglesia. Ella era ultra católica. Pero el cuestionamiento de Deodoro no pasaba por si se creía en Dios o no, sino por la institución religiosa y su forma de manejar la religión y el condicionamiento a la Universidad. Él pensaba que la Universidad debía ser libre, gratuita y para todo el mundo, que los cargos debían ser concursados para que cada uno demostrara su capacidad” enumera, y señalando con ello los principios básicos que movilizaron al joven Deodoro allá por 1918, cuando la cruz era más que el conocimiento.

QUIÉN Y QUÉ ERA DEODORO
“Cada uno lo sitúa ideológicamente donde quiere situarlo para que no moleste, donde más le conviene para que no le modifique nada. Hasta en la propia familia. Es una figura que genera muchas contradicciones, porque los vemos totalmente enteros, como si hubieran tenido su vida resuelta, pero son seres humanos, mi abuelo tenía contradicciones” reconoce, conocedora de los peligros que generan la idealización y mitificación de personas que han tenido un fuego difícil de apagar.

Por eso, cuenta Cristina, para Deodoro siempre estaba la posibilidad de pensar distinto e incluso de retractarte y en eso ejemplifica sus vinculaciones con el Partidos Socialista –del cual fue candidato a intendente de esta ciudad- y Comunista de entonces. “No acordaba en las formas, en el dogmatismo. Las instituciones se vuelven proteccionistas porque tienen miedo, sostienen la identidad y hay que defenderla de tal manera que se vuelve esquemática, no se permiten cambiar ni disentir. Y mi curiosidad era saber cómo él había manejado estas situaciones. E imagino que salió de estos espacios no porque no creyera en las ideas, sino porque no compartía esta forma de vivir las convicciones de manera tan rígida”.

Pero Deodoro no sólo fue la figura política de mayor peso en la primera mitad del Siglo XX. No sólo fue la personalidad que tuvo por amigos y compañeros de lucha y letras a Ortega y Gasset, a Rafael Alberti o a Pablo Neruda en su Ongamira de ensueño. También fue un artista en su acepción más amplia. “El era un bohemio en el sentido creativo de la palabra. Me enojaba mucho cuando lo definían así, pero hay que ver de dónde viene, quién usa la palabra. Él era de juntarse con los amigos en un bar, pero también era un ser creativo. Me enojaba cuando me decían que mi abuelo era un lírico, pero después aprendí a distinguir quiénes lo decían”.

Ya distante de esos tiempos en que los enojos sobre interpretaciones erróneas podían alterarla, Cristina prefiera tener en cuenta otros aspectos: “Mi abuelo me ha enseñado muchísimas cosas a la distancia. Y lo he invocado muchas veces en momentos difíciles de mi vida. Él, más allá de sus escritos políticos, habla de encontrarse a sí mismo, que no sólo es importante la vida pública, sino que había que constituirse internamente sobre sus cosas, sobre sus valores. Tenía otra dimensión y una concepción del hombre espiritual que yo no había advertido. Siempre me voy encontrando con otras dimensiones de su vida. Para él nada podía ser más que el propio ser humano. Y creo que él lucho por eso”.

Y en esa lucha de pura cepa por la humanidad sin distinciones de frontera ni color, Deodoro “también distinguió entre los intelectuales y los libre pensadores, que son los que cuestionan hasta sus propias ideas. Por eso creía que había que tener cuidado con respecto a lo que es pensar y lo que es adoptar ideas y defenderlas a ultranzas sin que ello pase por tamices y que requieran de uno otra actitud, que la vida te ponga en situaciones que te hagan cuestionar lo propio. Por eso me enojaba mucho con la gente que lo situaba donde más le convenía, pero eso ya ésta...”.

_¿Vos sabrías dónde situarlo hoy?
_ Fue una persona, ideológicamente, por supuesto de izquierda, pero creo que fue realmente un libre pensador, un tipo extremadamente reflexivo, con una capacidad de indagación, de preocupación por los problemas de la humanidad. Yo creo fervientemente en las cosas que él señaló. Pero me gustaría hablar con alguien que no estuviera de acuerdo de él. Nadie me lo discutió y eso es un problema.

_¿Y qué queda en el Siglo 21 de tu abuelo?
_ Tengo miedo de caer en una memoria sin análisis para el futuro, por temor a desilusionarme. Y cuando uno se detiene tanto en el pasado, es porque no ha avanzado. Él seguiría siendo una persona absolutamente crítica. Revalorizar su figura tiene que ver más con revalorizar un espíritu, una actitud de una parte de Córdoba. El gran rescate es una actitud humana.

_Esto que decís de revalorizar una parte de Córdoba es importante. Y más si se tiene en cuenta que el cordobés, pese a su localismo, pasa a segundo plano sus figuras históricas. Deodoro hoy no es para la mayoría una figura reconocida, pese a lo que representó su figura.
_Se ha hecho mucho para que sea olvidado. Y en Córdoba todas las discusiones son anquilosadas, temerosas, de no asumir riesgos, pacatas, muy pendientes del qué dirán. Y uno no puede construir una base sólida si se sigue mirando a Buenos Aires. Esa Reforma era cultural, era social. Hubo episodios concretos para su olvido, nosotros tuvimos que enterrar sus libros. Se hizo mucho para que sea olvidado...

RECUADRO
LA REFORMA
“El decía que era imposible que hubiese una reforma universitaria sin una reforma social. Y era meterse en la llaga y en el gran conflicto irresuelto que tenemos. La Reforma Universitaria en aquel momento fracasa: porque no termina haciendo la revolución final. Si bien muchas cosas han cambiando, siguen existiendo injerencias. Hay una apertura, pero en la Universidad, durante muchos años, sólo cambiaron los personajes, no era más los de la institución religiosa, pero eran otros. No era cuestión sólo de sacar a determinadas personas. Era un problema de casta, de estructura social”.

RECUADRO
PARA ENTENDERLO

”Conformado, como buen cordobés, para el peripato, no me sorprendió ni me fue difícil saber un día que era abogado y doctor. Por ese cauce voy hasta ahora, sólo que mi incurable romanticismo hizo siempre mi travesía dramática, hazañosa, rica en emociones intelectuales y en vida fantasiosa. Creo en el espíritu y en la suprema realidad del arte. En la vida del espíritu sólo lo que es falsificación está de más. Una vida en plenitud admite y ennoblece el goce espiritual, y enriquece las profesiones que, como la abogacía, están constantemente escapándose de la espiritualidad y cayendo en zonas de decorosa comercialidad. Basta para eso orientarla en el sentido de lucha por la justicia y poner en ella valor, pulcritud, decoro, y mantener siempre vivo el horror por la estupidez, por la chabacanería, por el trabajo mal hecho, y por la vulgaridad plebeye y letrada que es el pulmón de acero de nuestra profesión. (...)
No he actuado en la vida pública de mi país desde la angostura de programas y partidos políticos. Pero he hecho, al margen de ellos, y desinteresadamente, una intensa y riesgosa vida pública. La haré hasta que muera, porque me interesa hasta la pasión el destino de la patria y sobre todo el destino del hombre."

Citado en nota autobiográfica hallada inéditamente entre sus papeles, tras su muerte.

RECUADRO
OBRAS PARA CONOCERLO

Deodoro Roca, el hereje, de Néstor Koham
La trayectoria de una flecha, de Horacio Sanguinetti.
Escritos sobre la universidad, de Deodoro Roca –recientemente publicado por la UNC-.
Las obras y los días, de Deodoro Roca, con prólogo de Saúl Taborda.
El difícil tiempo nuevo, de Deodoro Roca, con selección, prólogo y notas de Gregorio Bermann.
El drama social de la universidad, de Deodoro Roca, selección y prólogo de Gregorio Bermann.
Prohibido prohibir, de Deodoro Roca, con prólogo, selección y notas de H. Sanguinetti.
Ciencias, maestros y universidades, de Deodoro Roca, con selección y notas de H. Sanguinetti.


RECUADRO
DEFINIR A DEODORO
“El argentino más eminente de los que he conocido” según Ortega y Gasset.
“El escritor político argentino más importante del siglo XX” según Ezequiel Martínez Estrada.
“Un tránsfuga de su clase”, según Gregorio Bermann.
“Como escritor en todo nuestro siglo XX -y esto no es temeridad-, no reconoce superior; hay que regresar hasta Sarmiento para encontrar una prosa flamígera de envergadura y estilo semejantes”, según Horacio Sanguimetti –ex rector del Colegio Nacional de Buenos Aires y actual Director del Teatro Colón-.

Mudos, los largos llantos funerales.
Alta estrella, más no para loores.
Alto río, más no para la escoria.
Árbol alto, más para bien movido.
¡Arded, bullid, sonad, labradores!
La vida clara, hermosa la memoria,
hermoso su sentido,
claro su ejemplo y claros sus deudores.

Fragmento de Elegía a una vida clara y hermosa, de Rafel Alberti, dedicado a su amigo Deodoro Roca.

¿Por qué se fue? ¿Por qué partió?
Aquí diré lo que avizoro.
Vinieron ángeles, dijéronle:
—Vamos, Deodoro
Una revolución Ariel intenta,
y es su bandera un meteoro
de libertad y de esperanza.

De Arturo Capdevila

“En el caso de Deodoro, el carácter libertario de su idea socialista se orienta hacia una comunidad de singularidades creadoras e irreductibles, hacia una afirmación del individuo, una desconfianza del Estado y una denuncia de la burocracia que inevitablemente arrastra”, según el filósofo cordobés Diego Tatián

RECUADRO
Deodoro Roca nació el ciudad de Córdoba en 1890 y murió en 1942, en su casa de siempre, ubicada sobre la calle Rivera Indarte –hoy demolida-.
En su corta pero prolífica vida, además de haber liderado la Reforma Universitaria con 28 años, fue presidente del Centro de Estudiantes de Derecho en 1910, dirigente político y abogado. Fundó la filial Córdoba de la Unión Latinoamericana, el Comité Pro Presos y Exiliados de América, del Comité Pro Paz y Libertad de América, la filial cordobesa de la Sociedad Argentina de Escritores y de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. También, dentro del periodismo, fue director del periódico Flecha y la revista Las Comunas, cuyos artículos hemos publicado en Matices en la sección Hoy como ayer.
Además, es considerado uno de los principales pensadores políticos latinoamericanos del Siglo XX con raigambre en su tierra y en su gente.

ENRIQUE LACOLLA II

“Se sigue careciendo de un proyecto estratégico para el desarrollo”

Quizás el periodista de mayor formación y compromiso de Córdoba, Enrique Lacolla traza un panorama sobre cómo están las cosas en el conflicto gobierno / agro. Y afirma que “las incipientes medidas que apuntan a una renacionalización de la economía son intragables para el establishment”.


_En su artículo “La sedición del campo”, usted señaló que “la protesta, en el fondo, deviene del modelo sistémico impuesto por el neoliberalismo, que a partir de 1976 barrió con la mitad de los productores agropecuarios, permitiendo la recuperación, por la oligarquía y las transnacionales, de inmensas cantidades de terrenos, que antes habían sido un modelo de producción de alimentos”. ¿La disputa entre gobierno y los empresarios del agro es en el fondo una disputa por el modelo económico?, ¿o tan sólo una disputa por la renta excedente de un sector?

_Presumo que juegan los dos factores. El gobierno no termina de juntar el coraje que es necesario para romper con el modelo sistémico que ha pesado como un lastre para el país. Ahí pueden jugar tanto debilidades como complicidades. Pero la disputa también es expresiva de una línea histórica encarnada en el primer peronismo sobre todo, pero también en el desarrollismo de Frondizi. Ambos fenómenos apuntaron a generar una Argentina industrial y técnicamente evolucionada. Desde el ángulo de la debilidad que impregna al actual gobierno y en la cual ciertamente pesa una coyuntura mundial política y militarmente informada por la reacción, la búsqueda de una mayor porción de la renta excedente del sector agrario puede servir para dos cosas: para seguir pateando la pelota hacia delante y esperar el maná del efecto derrame, tan popularizado por los gurúes del neoliberalismo; o bien para lanzar un programa de cambio con sentido nacional y popular. Tal como se lo plantea actualmente, el problema es que las incipientes medidas que apuntan a una renacionalización de la economía y a una redistribución algo más equitativa de la renta, por débiles que sean, son intragables para el establishment y para los sectores que les están económica o psicológicamente enfeudados. Todo lo que huela a regulación del mercado les huele a azufre.


_Usted dejó en claro su posición con respecto al gobierno cuando expresó: “No voy a solidarizarme a pleno con el gobierno, que ha dejado tantos frentes abiertos por su inhabilidad”. ¿Podría enumerar cuáles son las inhabilidades del gobierno, más allá del conflicto con el agro?

_La falta de decisión que hubo en el momento en que el modelo neoliberal había hecho crisis y la opinión estaba madura para receptar positivamente algunas medidas como una reforma fiscal de carácter progresivo y un ataque que apuntase a desmontar el horrible estropicio causado por las privatizaciones de Menem. En realidad, esa predisposición sigue presente en los estratos populares e incluso en amplias franjas de la clase media. Pero esas posibilidades siguen latentes, no se las lleva a la práctica y se sigue careciendo de un proyecto estratégico para el desarrollo, así como de una concepción dirigida a refutar, así sea ideológicamente y en los foros internacionales, la deuda externa ilegítima contraída por el país a partir de un gobierno de facto.


_Y para contrastar, ¿cuáles han sido, a su modo de ver, los aciertos del gobierno en los últimos dos años? –esto, claro, entendiendo la presidencia de Fernández como continuidad de la de Kirchner-.

_Una política exterior positiva, de clara orientación nacional y latinoamericanista; una recuperación industrial parcial, una importante recuperación del empleo, una política asistencial que ha favorecido a los sectores más desprotegidos y, sobre todo, una potencialidad de cambio que, más allá de las debilidades del actual gobierno, no existe en absoluto en los sectores de la oposición, entregados a un juego de masacre y a un discurso cargado de una moralina que no condice con su pasado. Estos últimos datos son, creo yo, decisivos.

_Cuando comenzaba el conflicto, usted señaló que estábamos en presencia de un intento de desestabilizar la situación política. ¿Hoy mantiene esa idea o cree que las fuerzas de choque de los empresarios del agro se han amilanado?

_Me parece que las entidades de mayor fuste están más predispuestas a un diálogo del cual entienden que pueden devengar ventajas apreciables, tras la presión ejercida y a la que cuentan retomar si les conviene; pero que los sectores de los medianos productores, que tienen un mayor apetito y en cuya dirigencia hay elementos muy predispuestos a beneficiarse del relumbrón mediático (caso Alfredo De Angelis, por ejemplo) es probable que sigan en sus trece. De prolongarse ese escenario sería preciso que el gobierno adopte de una vez por todas la decisión de limpiar las rutas y liberar el tránsito. Eso sí, apelando a los instrumentos legítimos de que dispone y que están avalados por la Constitución, (la Gendarmería, para hablar claro) y no por la estimulación a sectores de choque que le son favorables. De ocurrir esto último, ello podría redundar en una anarquía mayor y suministraría argumentos a la oposición, mucho más pesados que los que podría proporcionar una asunción clara de sus responsabilidades por parte del gobierno. Que, justamente, está para eso, para hacerse cargo de sus deberes. En la medida en que no ocurra esto, puede pasar cualquier cosa.

_Cuando usted hablaba de golpe institucional, le daba vital importancia a la manipulación de los medios tanto televisivos como privados.

_No sólo en la Argentina sino en el mundo entero los medios son el arma decisiva para un combate por la conciencia del pueblo. La monopolización de ellos y el recorte a la libertad de expresión que tal cosa supone implican una grave amenaza, pues inducen a la atonía en la población, a la apatía o a una agitación que tiende a reaccionar ante estímulos superficiales, que operan sobre la epidermis sensible de la gente, y jamás la esclarecen respecto de los problemas reales que están en el fondo.

_Usted fue claro al afirmar que ante el lockout empresario había “que estar en su contra de manera categórica”. Pero se ha instalado la idea de que estar contra del campo es estar a favor del gobierno. ¿Esto es así? ¿Cómo se diferencian esas posiciones?

_ Yo estoy a favor de un proyecto nacional que, en el actual espectro político argentino, sólo el gobierno da indicios de poder asumir. Que lo haga o no, es otra cosa.


– La discusión por la cuestión soja, al tener en ella exclusivo protagonismo la parte económica, ha dejado en segundo o tercer plano los daños ambientales que genera la planta, ¿usted los considera secundarios o cree que habría que hacer hincapié en esta cuestión?

_Hasta donde sé –no soy de ninguna manera un experto en el tema-, tengo entendido que el asunto del equilibrio ecológico es grave, y que la soja, con el desmonte que implica, la suplantación que ejerce respecto de otros productos agrarios, y la posible erosión del suelo si no se rotan los cultivos, plantea un problema serio. Creo que el Estado debe intervenir para moderar su expansión. Pero el tema se vincula, en suma, a qué clase de intereses responden los gobiernos que se hacen cargo del Estado…


RECUADRO
CONTEXTO DE SITUACIÓN
Enrique Lacolla trabajó durante 33 años en La Voz del Interior. Hasta el inicio del conflicto agro / gobierno, ya jubilado, publicó cada domingo su columna en el citado matutino, dándole a la publicación una voz diferente a su monotonía discursiva en lo político y en lo económico. La columna de Lacolla de los domingos en La Voz fue, para muchos, la mejor excusa para comprar el diario cada fin de semana.
Lacolla escribió allí hasta abril. Pues tras enviar una columna de análisis sobre el conflicto ya nombrado –cuya línea se condice con lo que señala en esta entrevista- la dirección del diario decidió no publicarla y, tras conocerse en ámbitos ligados a la profesión el acto de censura perpetrado por La Voz del Interior, la empresa decidió cesantear al periodista de mayor carrera que tenía hasta ese momento el único diario de llegada masiva de nuestra provincia. En otras palabras, y como denunciara el Círculo Sindical de la Prensa, se trató de “un episodio de censura que resulta ejemplificador acerca de cómo los trabajadores de prensa y el derecho a la información de la ciudadanía han estado entre las principales víctimas del fuego cruzado de las últimas semanas entre los dueños del Estado, los dueños del campo y los dueños de la comunicación”.

El hecho suma una deuda más a esta Córdoba monodiscursiva y una voz menos al cada vez más pobre nivel de análisis local.

Por ahora, es posible leer a Enrique Lacolla en www.enriquelacolla.com y escucharlo en ‘Hablando claro’, el programa de Ricardo Fonseca que va por Radio Nacional los sábados a la mañana.

miércoles, 7 de mayo de 2008

CLAUDIO DÍAZ, EL PERIODISTA QUE RENUNCIÓ A CLARIN

“Clarín pega o suaviza, depende de lo que obtenga”

A fines de abril, el periodista porteño Claudio Díaz renunció a su trabajo en el diario Clarín. Y a través de un correo electrónico que recorrió toda Argentina, explicó el porqué de su dimisión, vinculada al tratamiento que el diario hizo del conflicto entre el agro y el gobierno.
La manipulación informativa y el pulpo económico que significa el gran grupo económico, según Díaz.



Claudio Díaz tiene 43 años y ejerce el oficio desde hace más de 20 años. En abril, cuando aún era empleado del diario Clarín, la revista Veintitrés le consultó, para un informe, acerca de su visión sobre los medios en la actualidad. Él respondió que nunca, como en este momento, había visto tanta decadencia en los medios periodísticos. “Yo dije que hoy estamos en presencia de algo que se podría llamar ‘mediocracia’, un gobierno de los medios paralelo al oficial. Y analicé que, así como sabemos de la existencia de poderes mundiales -que llamamos imperialismo- y elites que controlan casi toda la economías -a los cuales llamamos oligarquía-, hoy por hoy, tenemos que considerar que hay una oligarquía de los medios de comunicación”.

LA RENUNCIA
_ ¿Qué fue lo que pasó a partir de sus declaraciones?
_Cuando yo hago todas estas declaraciones se me vienen al humo. Uno de ellos es Julio Blanck (N. de la R: Secretario de Redacción de Clarín), porque yo además, en la entrevista de Veintitrés, incluí a él, a Nelson Castro, a Morales Sola y a otros en esa mediocracia, al Grupo Clarín en general. Y en el diario me dijeron que lo mío fue muy desleal, que si era empleado de Clarín no podía decir esas cosas, me pidieron explicaciones. Ricardo Roa, el segundo en la línea editorial, me mandó a decir a través de mi jefe que lo que pasaba era una barbaridad, que era una “patada en los h…” lo que yo le había dado al diario. Yo les di mis argumentos. Y ellos decían que yo había sido desleal. A las pocas horas tomaron dos medidas: primero, no darme unas vacaciones que ya tenía autorizadas y al mismo tiempo, dieron la orden de arriba de que no iba a poder escribir más las notas que yo hacía, que, aclaro, no eran notas de política. Yo pertenecía a lo que es Información General y escribía en un suplemento en el Oeste del Gran Buenos Aires. Y me dijeron que me dedicara a escribir notas blandas. Y el ejemplo es cómico: la última nota que hice fue sobre el boom de los peloteros en los festejos de cumpleaños. Yo, frente a esa situación, decidí renunciar en el mismo correo que le mandé a la cúpula de Clarín, donde expreso lo que creo del diario y el Grupo. Y tuvo una gran repercusión. Ya llevo más de 630 correos en los últimos tres días, de toda la Argentina. Es maravilloso. Yo mandé la carta el jueves (17 de abril), para avisar que el viernes era mi último día, y cuando llegué el viernes todos mis compañeros, e inclusive algunos jefes de sección, me aplaudieron.

_ Es decir que lo que le pasó a usted es la sensación de varios de los que están ahí adentro.
_ Sí. Personalmente y también por correo me dijeron que se habían sentido representados por lo que yo dije. Además, por muchas circunstancias lógicas y comprensibles no pueden decir lo que dije.

LA MANIPULACIÓN
_ En su carta, usted habla de la manipulación informativa que hizo Clarín del conflicto gobierno – agro, ¿a qué se refiere concretamente?
_ Lo de la demonización y la manipulación informativa, Clarín lo viene practicando hace bastante. La demonización la comenzaron a crear con el famoso ‘semáforo’ que aparece todos los días en la página 2. Si advertís, el rojo es sinónimo de parar, de parar al tipo, está asociado a lo grave, a lo sanguinario. Yo hice una estadística y en un año, en el rojo habían aparecido, como si fuera un ranking, 14 veces Moyano, 9 veces D’Elia, 8 veces Chávez, 8 veces el presidente de Irán y 5 veces Fidel Castro. Son siempre los mismos, los demonios de la humanidad a los que hay combatir. En el verde, que es todo lo contrario, aparecen Carrió, Zapatero, los símbolos de los discursos que tiene Clarín: progresista en lo político y liberal y anti nacional en lo económico. Esa es la línea de Clarín. Esa demonización se traslada también a las notas. Y la manipulación, en el caso del conflicto con el ‘campo’ -es decir, del lock out patronal de la Sociedad Rural y los grandes terratenientes que aprovecharon para mandar al frente a los productores agropecuarios- Clarín informó hasta el mínimo detalle la agresión de D’Elia en Plaza de Mayo y el intento de Moyano de querer ir a la Ruta 2 de Entre Ríos para obligar a que levantaron el corte, pero nunca jamás le dio cabida a las agresiones de quienes hacían el lock out contra los que querían pasar, o el caso del hombre que murió porque no llegó al hospital en Córdoba, o los atentados -unos 18- contra colectivos y autos particulares. Una sola foto pequeña se publicó de cuando en Tucumán se arrojaban 100 mil litros de leche. Pero no se dijo nada de todas las frutas y las verduras que se arrojaron en Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe. Y sin embargo, otra vez uno encuentra que los demonios vuelven a ser Moyano y D’Elia. No se puede negar la trompada de D’Elia. Pero al mismo tiempo, en esa manera de desinformar que tienen, nunca se dijo que a D’Elia este hombre lo vino corriendo durante 30 metros diciéndole “negro de mierda, mercenario, vago, andá a trabajar”. Si a vos, si a mi, durante 30 metros te dicen eso, lo más probable es que reacciones. Ese fue el único acto de agresión que existió. Hay que hablar de una actuación totalmente deshonesta del supuesto ‘periodismo independiente’.

_ ¿Y cuál es el fin de Clarín para desinformar y manipular de esta forma? ¿Tan sólo económicos o los hay también políticos?
_Para mí, al gran interés económico histórico de Clarín se le suma el interés político. No tengo ninguna duda de que el Grupo Clarín está jugado, no me atrevería a hablar de golpe, no sé si hoy es viable, por el armado de la constitución de un gran entramado político económico financiero, bancado desde afuera con el fin de ir recortando el poder de este gobierno. El fin es influir cada vez más decididamente en el armado de modelo que ellos pretenden imponer en Argentina. Lo buscarán vía elecciones con algún candidato o no. A mi me parece que Clarín ya está claramente jugado. Clarín ya superó a La Nación como vocero de la oligarquía terrateniente. Y tiene una razón económica muy fuerte: desde hace 6 años viene organizando la Expo Agro, que es un negocio formidable, porque ellos se convierten en los intermediarios de la gran comercialización de todo el sector agro industrial, de donde se llevan una gran comisión. Ellos hablaron de que en la última Expo se habían hecho negocios por u$s 480 millones, que es lo que declaran. Y Clarín tiene una comisión de eso. Si ampliamos lo de Clarín como grupo económico, como grupo de presión y como grupo que hace lobby descaradamente, si lo resumimos, encontrás que con Alfonsín recibió Radio Mitre, con Menem Canal 13, con Duhalde la pesificación de la deuda y con Kirchner la fusión de Cablevisión y Multicanal y no consigue otras cosas que ahora le pide a Cristina, que son las licencias de 4 grandes canales de televisión y algunas emisoras radiales de Córdoba, Tucumán, Mendoza y Santa Fe. Con todos los presidentes Clarín pega o suaviza, depende de lo que obtenga.

_ En ese sentido, es curiosa la relación con Kirchner, que ha beneficiado al Grupo con la fusión que usted menciona y con la prórroga de las licencias de televisión que había concesionado el menemismo.
_ Kirchner creyó que con Clarín se pueden acordar cosas, que conviene negociar. Pero no es así: para ellos no existe la lealtad o la fidelidad. Un pacto es acordar, pero estos tipos te clavan puñales por la espalda sin problemas.

EL PERIODISMO
_ ¿Es posible pensar en un periodismo masivo, de gran llegada, y de alguna manera autónomo de los grandes intereses económicos? Pregunto en realidad si es factible construir un discurso social independiente de las presiones económicas.
_ Yo lo veo posible, quizás porque sigo creyendo en las utopías, aunque sea muy difícil. Hoy hay una oligarquía que domina y que está apoderada de la comunicación, de lo que se le dice a la gente. Pero todavía hay Pymes, pequeñas y medianas sociedades de la información que resisten, como ustedes. Cuesta llegar al gran público, pero viene creciendo. Y también es muy bueno el hecho de que la herramienta que creó este sistema de dominación, Internet, se le puede volver en contra. El ejemplo de lo que me pasó a mi es muy claro.

_Al cierre de esta edición, las negociaciones con el campo no avanzan. ¿Avanzarán las del gobierno y Clarín?
_En este momento, a esta hora, yo me imagino, o es mi esperanza, que el gobierno debe estar reunido como si fuera Cuestión de Estado, pensando lo que significa el Grupo Clarín y toda esta mediocracia. La pregunta es sobre si se jugarán a fondo o a dos aguas. Si juegan a dos aguas, no les va a ir bien. Con esta gente hay que ir a cara de perro, porque ellos vienen a cara de perro. Tengo la esperanza, más allá de las presiones, de que entiendan de que no hay forma de negociar con esta gente. Sino, estamos perdidos.

_ ¿Pero hay voluntad política del gobierno de hacerle frente a este problema?
_ Por algunos gestos sí, pero no son contundentes. Algunas señales: llamaron a diferentes sectores por el tema de la nueva Ley de Radiodifusión. Si esto es ‘pour le gallerie’, para la tribuna, van a dar un mal paso. Si realmente responde a que se dieron cuenta de que hay que cambiar las cosas, bienvenido.

_Una reforma de la Ley es una forma de poner freno a las corporaciones.
_Depende el tipo de reforma, porque el lobby ellos ya lo empezaron a hacer. A lo mejor se hace una reforma para darle oportunidad de tener medios a las Universidades, a los sindicatos, a las sociedades vecinales, pero sin discutirse la gran torta del negocio mediático. Hay que ver hasta dónde se puede avanzar. Por la relación de fuerzas no creo que mañana nos vayamos a desayunar con que se le quitan todas las concesiones al Grupo Clarín. Pero espero algo que equilibre las cosas.


RECUADRO
QUIÉN ES
Autor del libro “Manual del antiperonista ilustrado”, Claudio Díaz ganó en 1989 el premio latinoamericano de periodismo José Martí por una serie de artículos publicados en La Razón sobre las sectas evangélicas financiadas por los Estados Unidos. Además, fue fundador de la FM Haedo, ganador del “Martín Fierro” como integrante del equipo periodístico de radio Mitre, ex integrante de la Red Informativa de TE LE FE y colaborador de la revista “El Periodista”. También trabajó en los diarios “Crónica”, “La Razón” y desde el 2001 hasta el mes pasado en Clarín.


RECUADRO
QUÉ DIJO
“Hace más de 20 años que ejerzo el oficio de periodista; conozco perfectamente los condicionamientos que nos ponen para atenuar o directamente diluir nuestra vocación de contar y decir las cosas como uno cree que son, aun a riesgo de equivocarse.
En fin, en casi todos lados he comprobado que una cosa es la libertad de prensa y otra la libertad de empresa. Pero lo que viví en Clarín en los últimos tiempos superó todo. Ya no tengo estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo”.

Fragmento de la carta de renuncia de Claudio Díaz que circuló masivamente por correo electrónico.

JORGE ARDHÚ

Las manos mágicas

Más conocido como ‘El fantasista del teclado’, Jorge Ardhú, con 84 años de vida y una trayectoria tanguera única en Córdoba, aún no se considera retirado.
Y mientras prepara su vuelta para sí decir adiós, conversó con Matices de aquellos años felices que sus manos mágicas construyeron a puro 2 x 4.



El muchacho de Las Junturas. El hombre insigne del tango mediterráneo. Un mito viviente de la música ciudadana. El paradigma del piano. El de la orquesta que conquistó Japón. El músico de las giras interminables por cada pueblito de Argentina. El hombre que hizo bailar a la familia entera en el club de cada barrio. El Fantasista del teclado. Las manos mágicas. Son sólo algunas de las definiciones, escuetas, imprecisas, incompletas, que le caben a Jorge Ardhú, la referencia de mayor peso del tango en Córdoba.

ARDHÚ Y EL PIANO
Ardhú ya transita los 84 años. Y anda con algunos problemas auditivos que, momentáneamente, lo han alejado del escenario. En el living de su casa reina, como indica el sentido común, un piano. Pero no es cualquier piano. Es, claro, el piano que Jorge Ardhú compró en Santiago del Estero hace 40 años, un Rönisch de $250 mil de aquellos días. Como él, su piano tiene una larga historia. Por lo que el valor actualizado seguramente supera largamente al de hace 4 décadas. “Está en perfectas condiciones”, cuenta Ardhú, que lo mira como se mira al menor compañero. O a una amante. Sólo alguna afinación y lustrado, dice que le hizo. Y el cuenta como quien comparte los sonidos de quien mejor lo entiende. Porque es mutuo el afecto: el piano es quien más entiende de sus energías, en sus fortalezas y de sus debilidades; y Jorge Ardhú es quien más sabe de piano y tango en esta provincia sin puerto.

El Rönisch no vive solo en esta casa de pianos. Ardhú tiene dos más. Uno de ellos, chuiquito, para poder transportarlo, “porque ya no hay más pianos en los clubes, y si tienen, lo tienen atrás del escenario, todo apolillado. Ha caído en desuso porque no hay más orquestas de tango y los conjuntos de cuarteto ponen un teclado”. Al otro piano se lo regalaron sus máximos admiradores, los japoneses. “Tiene 84 teclas, con un parlantito incluido. Pero lo toco poco porque no me gusta, es muy liviano, el teclado es muy liviano. Acostumbrado a la presión de estos pianos –mira su Rönisch-, tengo miedo de perder un poco la fuerza de las manos. Ahí lo tengo, para regalárselo a algún nieto”, cuenta, sin dejar de mover las manos. Porque cuando cuenta, también toca. Vicios del oficio.

ARDHÚ Y LAS GIRAS
Jorge Ardhú ha cumplido, recientemente, 58 años con la música. Y decir 58 años con la música, en Jorge Ardhú, no es tan solo decir que ha tocado y grabado y ha hecho bailar. Los 58 años de la música de Ardhú hablan, primeramente, de giras. Interminables. Agotadoras. Giras por los caminos de la Argentina intransitable. Giras inolvidables.
“Hace 58 años que estoy con la orquesta –cuenta- Y durante 27 años hice giras, de acá hasta Pocitos, en Bolivia y después para abajo, al Sur. Todos los días, de martes a domingo tocando y descansaba el lunes. La primer gira me la programó un representante. Y después se fue y la empecé a programar yo. Entonces primero me hacía 10 mil kilómetros solo en el auto, a veces acompañado, para hacer los contratos. Y después sí salíamos a tocar. Viajábamos 14 personas en el ómnibus, mientras mi familia me esperaba en Córdoba Hacíamos típica, característica, de todo. Arriba del ómnibus llevaba el piano chiquito y el sonido. Por el 52’, cuando salíamos, desde Capilla del Monte para arriba no había nada de pavimento y nos empantanábamos, buscamos tractores para salir del barro, era todo una aventura.”

De aquellos años, Ardhú confiesa extrañar, sobre todo, a la gente. Y aún más, a la gente del Norte, “porque éramos como de la familia. En La Rioja, si llovía y se suspendía, no les cobraba nada. Y si era al revés, y necesitaban salir a buscar plata, yo les decía que me dieran lo que tenían. Y por eso siempre me esperaban. Nunca nadie me dejó de cumplir. Éramos como hermanos, firmaba contrato ahí nomás. Tocábamos en los clubes, arriba de los acoplados…” rememora y marca la diferencia: “En Buenos Aires era distinto. Cuando íbamos a actuar venía una persona que no nos conocía. Pagaban antes de empezar a tocar y no había problemas, pero no era lo mismo. Siempre en el Norte ganaba menos de lo pensado, pero el cariño era distinto”.

Las giras duraban largo rato: 45 días para hacer bailar a madia Argentina.. “Yo de acá salía con una programación más o menos armada. Cruz del Eje, Chamical, La Rioja, Aimogasta, Tinogasta, Belén, Andalgalá, hasta que llegaba a los ingenios de Tucumán, a Rosario de la Frontera, Metán, Jujuy, Ledesma. En los pueblos chicos le daba los días de semana, y cuando llegaban los viernes empezábamos a buscar una ciudad. Los lunes teníamos franco, pero gustaba tanto la orquesta que a veces nos pedían tocar los lunes, y los muchachos de la orquesta aceptaban”.
Y cuando habla de los muchachos, habla de ellos: 4 bandoneones, 4 violines, su piano, el contrabajo, los dos cantores y el locutor. Un equipo. Miles de historias.

ARDHÚ Y JAPÓN
El fantasista enmudeció a varios. Pero a ninguno como a los japonenes. Al país del sol naciente viajó invitado 3 veces –en los años 90’, 92’ y 94’- y allí se quedó dos meses cada vez. “Vivía en Tokio. Para mi, mire, estuve tocando en Italia, en Panamá, en Portugal, en Granada, en Madrid, en Miami, pero Japón es lo máximo, por la disciplina. Los pianos tocan solos por la calidad que tienen. El sonido, para qué. No ponen una pared llena de parlantes, sólo un parlante chiquito así de cada lado. Yo hice un programa para una cadena de televisión que llegaba a todo el país. Tocamos 22 piezas para televisión, cuando en Argentina no hacíamos más de 3 o 4 piezas. Once y once, un poquito de descanso en el medio. Estábamos todos cansado. Y para el final dejé los dos temas más difíciles, El vuelo del moscardón, que lo hacía a gran velocidad –lo imita con su voz- y otro más. Y largué con alguna fallita de entrada, pero fue rápido. Y después se fue una nota con el violín arriba. Y la íbamos a repetir porque nosotros queríamos, sin creer que se había notado. Pero vino el operador japonés a decirnos que lo hiciéramos de nuevo porque él se había dado cuenta de estos dos errorcitos. Saben todo. Exacto. Después salió perfecto. Japón es el que más me gusta” asegura, y confiesa no saber una sola palabra del idioma nipón. Pero no hace falta: ellos aprendieron algo de cordobés.

ARDHÚ Y SUS ESTUDIOS
El niño que se fue de Las Junturas a Villa María apenas tenía 5to grado cuando el trabajo se volvió parte de su ser en forma obligada, “hice hasta 5to grado en mi pueblo, hasta ahí llegué. El colegio se terminó para mi a los 10 años” cuenta. Hijo de un matrimonio sirio, su padre poco quiso saber cuando le ofrecieron, aún siendo un niño, empezar a hacer lo que mejor sabe. “De mi pueblo me iba a Villa María en tren a trabajar para una orquesta, apenas tocaba, tenía 12 años. Cuando tuve 14, esta gente me buscó un trabajo en Villa María. Yo le pregunté a mi padre y él no quería saber nada. Pero me fui. Trabajé en la tienda El Crack, donde paraba el ABLO, el colectivo”, rememora y reconoce que, mientras, seguía aprendiendo los secretos del teclado, para convertirse en su fantasista número uno.

Ardhú, pese a ese comienzo duro de niño que tenía que ganarse el pan, años después se recibió en el Conservatoria Provincial. “Siempre me gustó estudiar y tocar. Pero nunca pensé que iba a vivir de la música” acepta y cuenta que cuando se vino a Córdoba, en la década del 40’, comenzó sus estudios en el Conservatoria , que dejó en el ‘49, “lo dejé en 5to año, porque empecé con la orquesta el 1 de noviembre de 1949. Y en el año 67, después de 17 años con la orquesta y con un nombre ya, volví para tener el título. Estudié día y noche, cuando la calle Chacabuco era angosta, ahí tenía una pieza y el piano que traje de mi pueblo y estudiaba y estudiaba todo el día. Rendí en el Teatro San Martín con público” cuenta hoy, sin antes reconocer que el exámen final, a pesar de tener más escenario que cualquier jurado, lo tuvo a maltraer. “La técnica la tenía, estudié tanto que estaba afinado, afinado. Pero fui a ver a Valentinucci, un pianista muy bueno pero medio piantado, quería que me escuchara para saber si estaba en condiciones de rendir, yo tenía un nombre y no quería que me vaya mal . Pero tocaba él y no me escuchaba y me preguntaba a mi qué me parecía. Así que lo fui a ver al Director del Conservatorio, le dije que no quería pasar papelones. Me aprobó él y después otros y por fin fui al Teatro. Y el jurado eran todos los que sabían tocar conmigo. Hice de cuenta como si estuviera en mi casa, solo en una pieza, como me habían dicho. Saqué ‘10 felicitado””, recuerda, orgulloso.
Año después, estudió, en la Escuela de Artes, Armonía y Composición. “Una de las materias era Historia de la cultura y de las artes., pero yo había ido hasta 5to grado, y tenía que estudiar con el diccionario al lado. La dejé cuando me faltaba un año, con la giras no podía más”.

ARDHÚ Y LA GLORIAS
Mientras repasa su historia, se reconoce en las imágenes borrosas en blanco y negro que lo unen en abrazos a Antonio Carrizo, Aníbal Troilo, Heraldo Bosio, Miguelito Gelfor, Edgardo Donato, Carlos Di Sarli, Roberto Galán, Miguel Di Blasio, Pedro Martos, Cacho Fontana, Alberto Castillo, Floreal Ruiz, Ariel Ramírez y tantos otros con los que compartió, siendo un pibe, su consagración como fantasista. Alguna publicación reproduce los afiches que lo presentaban en cada pueblo y en cada baile, donde es, entre otras cosas, un “destacado directos típico” o “el cordobés que conquistó Buenos Aires”, según la revista Grandes Valores del Tango. También el recuerdo de “los extraordinarios bailes de carnaval con Jorge Ardhú” en Redes Cordobesas, en Rieles, en Atenas, Belgrano o Instituto.

Su paso por Buenos Aires, prolongado en el tiempo hasta que desitió por las presiones de la gran ciudad, son recordados en la Programación de Radio El Mundo, de la que fue parte estable durante unos meses. Allí compartía cartel con Petrona C. De Gandulfo, que tenía su programa al mediodía, mientras Ardhú largaba en vivo a las 15.05 horas. El genial Aníbal Troilo venía más tarde: 19.30. También los Quilla Huasi, la orquesta de Juan D’Arienzo, Raúl Lavié y Edmundo Rivero eran de la partida. Estrellas en el firmamento porteño con los que toco también en Radio Splendid y aquellos salones inolvidables: Marabú, Salón La Argentina, Richmond Esmeralda y tantos otros.

“Con Piazzola –cuenta Ardhú- tuve una relación muy linda. Yo en la orquesta lo tenía a Bardaro, ‘Bardarito’, que había estado con Piazzola. Y un día voy con él al Marabú, a escucharlo a Di Sarli, que tocaba con una orquesta grande. Y ahí salimos y ‘Bardarito’ se encontró con Piazolla, y éste nos invitó a su pieza a escuchar unas cosas que había grabado en Estados Unidos, un disco de pasta que escuchamos en un lugar chuiquito. Y lo puso muy fuerte, porque a él le gustaba así. Ahí lo conocí. Y después actuamos juntos durante muchas noches, junto a Edmundo Riveros y Pontier, junto a Julio Sosa, que volvía loca la gente. Esas noches, el director era Antonio Carrizo. Pero había muchas presiones en Buenos Aires...” confiesa, y cuenta: “Yo tenía tres programas por semana en cadena. Y los escuchaba el país. Y un domingo me ofrecieron reemplazar a D’Arienzo, que no salía porque había pedido demasiado. Pero cuando D’Arienzo se enteró de que iba yo en su reemplazo, dijo ‘¿ése, que viene del campo? No, voy yo’, y toco él. Contra eso tenía que luchar. Por ser del Interior. Vestían como dandys los tipos, tenían una presencia... Había que luchar contra eso. Si me hubiera quedado en Buenos Aires, de a poquito me hubiera metido” acepta, pero no disimula que a ese éxito no lo hubieran superado jamás sus giras por el país entero ni los logros ganados en cada pago chico corazón grande.

A su relación con Piazzola no podía faltarle una historia con Pichuco: “Cuando yo estaba en Radio El Mundo, Troilo estaba en Radio Belgrano, hasta que volvió a El Mundo. Y yo le di la bienvenida con la orquesta: 6 violines, 4 bandoneones, piano y contrabajo. Toque 2 temas y después entró Troilo con un orquestón. Al final lo felicito, pero el me dice: ‘No, yo te felicito a vos, que sos joven, está muy bien tu orquesta. Ya te voy a invitar a casa a comer un asado’” recuerda Ardhú, y dice, entre risas: “Todavía lo estoy esperando”.

ARDHÚ Y SU RETIRADA
Cuenta, entre las plaquetas del Glostora Tango Club y la de Ciudadano Ilustre de Las Junturas, que desde hace 5 ó 6 años se le dificulta escuchar las notas del piano. Y lamenta, al lado del Premio Municipal Jerónimo de Luis de Cabrera, que ya hace un año que no hace presentaciones. “Todos los días hago un poco de estudio” reconoce. Está a la espera de un aparatito que le permitirá escuchar mejor, cuenta apoyado entre los bronces que lo nombran Ciudadano Ilustre de esta ciudad y Distinguido Visitante de Florida. Un aparatito que le devolverá el alma al cuerpo, o, mejor aún, la audición a las manos. Porque Ardhú escucha y siente con las manos. Por eso hace 3años la Cámara de Diputados de la Nación le dio el premio Mayor Notable Argentino. Porque Ardhú escucha y siente con sus manos mágicas.

_ ¿Y hasta cuándo piensa seguir trabajando?
_ Yo tenía pensado retirarme. Pero quería retirarme así: con un espectáculo grande en teatros de Río Cuarto, San Francisco, Villa María y terminar en el San Martín. Y ahí despedirme. Puede ser en el 2008, o el año que viene. Pero quiero que sea así.

Para el Festival de Tango de la Falda, en el invierno, dice que va a estar. Sabe, o cree, que no va a escuchar más como antes, pero que escuchando un poquito a él le basta. “Tengo algunas contras por no escuchar –explica, como si fuera necesario- estoy como deprimido porque no voy a poder escuchar mis discos, estoy un poco bajoneado. Estoy como triste porque pienso que no voy a poder grabar más...”, dice, acaso sin saber que Ardhú ya está grabado a fuego, por siempre, en la Córdoba de los ídolos populares.

Reordenamiento institucional del sistema político en Venezuela

¿Hacia una nueva democracia venezolana o hacia la instalación de un régimen de partido único?

Hipótesis: Las transformaciones, reestructuraciones y reordenamientos institucionales realizados en Venezuela desde 1999 a esta parte expresan una nueva manera de expresión y gestión democrática.

Objetivos
General:
Analizar el sistema político de Venezuela y su re institucionalización en el lapso comprendido entre 1998 y 2007.

Específicos:
Ensayar, desde una perspectiva histórica, el sistema político venezolano desde la década del 50’.
Observar las consecuencias políticas derivadas del llamado “Puntofijismo” o “democracia puntofijista” o “sistema populista de conciliación de elites”.
Comparar los cambios y continuidades introducidos por el actual gobierno en el sistema político y más precisamente, en la Constitución venezolana.
Definir el concepto de ‘institucionalidad’ en una república de orden democrático liberal.
Precisar el concepto de ‘institucionalidad’ en el sistema político venezolano.
Analizar el actual sistema de partidos venezolano.
Puntualizar el concepto de democracia participativa en Venezuela.
Determinar los mecanismos de participación en el sistema político venezolano.
Contrastar los mecanismos de participación en la actual democracia venezolana con los de la democracia representativa reinantes antes de la irrupción del actual régimen.

Justificación:
Los sistemas políticos de América latina han sufrido, en el último decenio, una serie de transformaciones no equiparables a ninguna otra región del mundo. Dentro de este grupo, los países andinos se han visto movilizados de manera abrupta, conflictiva e inestable por nuevos líderes, nuevos movimientos y nuevos modos de entender al régimen democrático liberal y representativo. Incluso, este régimen ha sido objeto de cuestionamiento por parte de movimientos sociales y políticos.
Los dos países que encabezan este movimiento de manera oficial y desde el poder real, legal y legítimo son, precisamente, Venezuela y Bolivia. Aquí nos interesará concentrarnos en el primer caso. Más puntualmente, nos interesará analizar el sistema político venezolano instalado desde la asunción al poder de su actual presidente, Hugo Chávez Fría. Mucho se ha dicho y aún se continúa diciendo del hombre que encabeza la autollamada “Revolución Bolivariana”, tanto desde los medios periodísticos como desde los círculos académicos. En nuestro caso, nos centraremos en lo que se han dado en llamar los “problemas institucionales” que acarrea la República, o bien, la re institucionalización que el país está llevando a cabo a partir de la asunción del nuevo régimen.
Nos interesa analizar la desinstitucionalización o la irrupción de un nuevo orden democrático para verificar si lo acontecido en el sistema político venezolano obedece a, precisamente, la instalación de una nueva democracia – de tipo participativo como se ha autotitulado o como la podamos redefinir al final de este trabajo- o la repetición, en América latina, de los usos y abusos del poder por parte un líder carismático con base y apoyo popular.

Para esto, nos concentraremos primero en un análisis histórico del sistema político venezolano durante todo el siglo XX, haciendo hincapié en lo sucedido en el país caribeño desde 1958 en adelante, año en que se instaló en la República lo que se conoce como el “Puntofijismo”, régimen de hegemonía bipartidista que duró hasta la década del 90’, asediado por las crisis económicas, sociales y políticas que castigaron y empobrecieron a Venezuela.
Tras ello, y ya adentrados en el análisis del sistema política actual venezolano, haremos hincapié en los cambios y continuidades que el nuevo régimen introdujo en el sistema político y más precisamente, en la reformada Constitución venezolana. De esta última, nos interesará verificar la correspondencia de los elementos introducidos con el nuevo presunto tipo de democracia ejercida en el país presidido por Hugo Chávez Frías.
Con ello, revisaremos los conceptos de ‘instituciones’ e ‘institucionalidad’ dados en el mundo occidental y en los sistemas políticos de orden democrático liberal, para contraponerlos con los gestados en nuestro país de análisis.
Por último, intentaremos extraer de allí la respuesta a nuestra pregunta: ¿re institucionalización para una nueva democracia o instalación de un régimen de partido único basado en el poder personalista de un líder carismático? A dilucidar este planteo iremos.

Introducción:
Venezuela estuvo gobernada durante unos 40 años por lo que se dio en llamar “el Puntofijismo”, nombre derivado del Pacto de Punto Fijo, firmado el de 31 de octubre de 1958, tras la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez. En aquel pacto, los partidos políticos venezolanos –el socialdemócrata Acción Democrática, la demócrata-cristiana COPEI y la izquierda Unión Republicana Democrática- “asumieron la necesidad de llegar a un consenso acerca de unas nuevas reglas del juego democrático” , de modo tal que fuera posible, mediante acuerdos programáticos, hacer factible un orden democrático que se negaba sistemáticamente en los demás países de la región.
De este modo, y en los años subsiguientes, Venezuela se transformó en un país de un fuerte bipartidismo, también llamado por Juan Carlos Rey como sistema populista de conciliación de elites, “que logró garantizar a los partidos políticos, las fuerzas armadas, la iglesia, los sectores empresariales y sindicales y las asociaciones gremiales que sus intereses no serían afectados por la aplicación de la regla de la mayoría en la formulación de políticas públicas. La toma de decisiones se basó en la unanimidad y en la creación de un sistema de participación y representación semicorporativo”.

A raíz del Pacto de Punto Fijo se dictó la Constitución de 1961, que definía al gobierno de Venezuela como un régimen “democrático, representativo, responsable y alternativo”. Además, la Carta Magna hacía hincapié en el carácter puramente representativo de la democracia –sin ir más lejos, se restringía el ejercicio directo de la soberanía exclusivamente al sufragio-. “Las oportunidades para la participación política por vías no partidistas eran escasas” señala Ángel Álvarez, ya que entre 1961 y 1998, “se privilegió el equilibrio y la negociación entre los partidos más importantes antes de la competencia pluralista entre grupos sociales y mucho más aún que la participación popular” . Esto derivó en una modelo de Estado que “incentivó prácticas que reforzaron un elitismo poco competitivo y poco plural” .

De la misma manera define al régimen Miriam Kornblith: Hegemonía partidista, cuyas prácticas privilegiaron la negociación y distribución del poder entre los partidos políticos de mayor relevancia . Si bien, como señala Álvarez, la despartidización de la política y la apertura de nuevos canales de participación directa de la sociedad fueron banderas de algunas elites ilustradas desde los 70’, estas no tuvieron un asidero real hasta la crisis que asestó a Venezuela a fines de la década del 90’. Concretamente, tras el llamado “Caracazo” de 1989, revuelta que acabo con el líder adeco Carlos Andrés Pérez, “las elites políticas intentaron algunas reformas legislativas con el fin de superar la crisis de respaldo popular, conservando y fortaleciendo la vigencia de la Constitución de 1961 y reforzando a los partidos y las instituciones de la democracia representativa” . No obstante, las reformas institucionales en el marco del régimen que había generado el descontento fueron, claramente, equivocadas.

Para entonces, un diagnóstico de la Comisión presidencial para la Reforma del Estado (COPRE) creada en 1985 por el presidente Jaime Lusinchi para revertir el descontento popular, decía que la excesiva partidización de la sociedad y del Estado, la insuficiencia de los mecanismos de participación –nulos en la Constitución vigente- y la casi inexistencia de medios de control de los representantes, separaron a los partidos de la sociedad. Igual diagnóstico realizan Álvarez -la invasión de los partidos en todas las esferas de la vida social, el excesivo nivel de impunidad y corrupción en ámbitos del Estado y un marco constitucional controlado por los partidos para preservar el sistema político representativo y centralista - y Kornblith -centralismo extremo, dominio de la dinámica político electoral por parte de AD y COPEI y toma de decisiones públicas mediatizada- .
A partir de esto, se sucedieron una serie de hechos vinculados a la debacle político económica que derivaron en la actual coyuntura: Programa de ajustes económicos en 1989, estallido social en febrero del mismo año; intento de Golpe de Estado en febrero y en noviembre de 1992, destitución de Carlos Andrés Pérez en mayo de 1993 por cargos de peculado y malversación de fondos públicos, elección de Rafael Caldera –uno de los padres del puntofijismo- por fuera del bipartidismo en 1993, crisis financiera y bancaria en 1994 y un nuevo ajuste en 1996. El cierre de este círculo se dio con la elección como presidente de Hugo Chávez en diciembre de 1998.

En 1999, luego del triunfo de Chávez, “comenzó un proceso intencionalmente dirigido a desmontar la democracia representativa y de partidos, plasmada en la Constitución de 1961, a fin de crear un nuevo orden político democrático definido como ‘social, de justicia, participativo y protagónico’, en el cual los partidos no juegan ningún papel trascendente e incluso, desaparecen del texto constitucional” . Así, y de modo muy resumido, podemos argüir que Venezuela ha pasado de una democracia representativa con fuerte hegemonía partidista a un régimen que se dice de nuevo tipo, original e inédito, pero que también está marcado por un fuerte multipartidismo inestable, “caracterizado por un pluralismo extremo y por la desinstitucionalización y personalización del sistema” .
En ese sentido, Manuel Alcántara Sáez define las actuales circunstancias venezolanas como un sistema “multipartidista extremo, al igual que Brasil, Bolivia y Ecuador”, países que lideran la profunda crisis del universo partidista latinoamericano.
Y si bien el gobierno venezolano se define, vía la nueva Constitución, “democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”, no pocos autores señalan la fuerte desinstitucionalización generada a partir de la degradación de la democracia representativa -a tal punto que los partidos políticos desaparecen del texto constitucional y sólo se mencionan “asociaciones con fines políticos”-.
“La reducción de los espacios correspondientes a la democracia representativa se expresas en un debilitamiento de sus instituciones, estructuras y reglas fundamentales. Ello queda particularmente expresado en el reforzamiento del presidencialismo y en el desequilibrio de poder que caracteriza al actual diseño institucional” señala Kornblith. Para la autora, las potencialidades de los nuevos mecanismos tiene poca viabilidad “en sistemas partidistas frágiles ”.

No obstante, antes la recurrente crítica vinculada a la llamada desinstitucionalización, Luis Bonilla Molina asegura que pocos lograron entender que se estaban probando dinámicas, procedimientos, modelos de actuación e indicadores de logro que modelaran la nueva institucionalidad, pues habría nuevos niveles de participación que obligan a darle paso a la nueva vinculación entre Estado y ciudadanía. “La nueva institucionalidad es de transición (y) debe erigirse aún entre la tensión que le es propia a dinámicas jurídicas, organizacionales, conceptuales, operacionales y paradigmáticas contradictorias” .

Frente a esto, cabe preguntarse acerca de la necesidad de fortalecer las instituciones –las mismas que sirvieron de base legal al fracasado sistema- o generar una nueva manera de reinstitucionalizar el país a partir de la nueva realidad socio político.

Para Ancántara Sáez, el concepto de institucionalización se define como un proceso de rutinización de pautas de comportamiento. Y dado que las pautas sociales se modifican invariablemente –y más aún tras una crisis en todos los estamentos de la vida política de un país- “existen diferentes niveles de madurez en el camino hacia la institucionalización” . Algo que se explica más aún si se conciben a las instituciones “como el conjunto de normas, regulaciones, procedimientos y prácticas rutinarias que se realizan en el sistema político” .
Y si tenemos en cuenta que la Constitución venezolana “consagra nuevas reglas, nuevos actores y nuevas instituciones para hacer viable este nuevo orden”, a saber: plesbiscito, iniciativa legislativa, constitucional y constituyente, referencia consulta popular, revocatoria, cabildo abierto y asamblea de ciudadanos y ciudadanas, sería oportuno repensar las categorías impuestas por las democracias de corte liberal y verificar si éstas son clasificables en este nuevo tipo de orden político que, en algún punto, se ha dado en llamar posdemocracia .
Es decir, replantear lo propuesto por Guillermo O’Donnell acerca del grado de institucionalización como unidad de medida de la consolidación de democracia, si lo que está viviendo el sistema político en cuestión es una reinstitucionalización sobre las viejas bases institucionales.













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