jueves, 14 de junio de 2007

ANDRES RIVERA

“Habría que completar la Revolución de Mayo”

Uno de los mejores narradores argentinos, Andrés Rivera fue entrevistado por Matices apenas sucedido el incendio en el Parque de las Naciones (a fines del 2002).
Excesivamente franco, el autor de ‘La revolución es un sueño eterno’ y ganador del Premio Nacional de Literatura, habita Córdoba, pero vive un eterno ‘exilio interior’.

“ESTE ES UN PAIS EN DISOLUCION”
• ¿La experiencia de Lula puede ser un antecedente de lo que puede venir en Argentina?
• No, no hoy, no en este presente que tenemos. Tampoco sé los años de que deberán pasar.
• No ha de ser sólo cuestión de esperar.
• No, claro que no. Yo sólo me limito a describir lo que veo, y lo que veo es un país sin militancia política, sin una alternativa de orden revolucionario. Otra vez, los dos grandes partidos tradicionales repartiéndose el botín, en particular el partido peronista, ya que los otros son ladrones de gallinas. Tenemos el caso de Tucumán, ¿qué políticas se han hecho en este país para impedir que los chicos se mueran de hambre?
• ¿Y cuál es el papel del intelectual en esta realidad?
• Ninguno. Este país se constituyó con el aporte de los intelectuales de los años 80 del Siglo XIX. Y hoy es un país en disolución, que se ha ido degenerando desde la Década Infame para acá, un país que en sus estructuras administrativas está plagado de coimeros, de ladrones de guantes blancos y de esto que se llama ‘establishment’, que sólo busca que su lucro no cese. En definitiva, habría que completar la Revolución de Mayo (sonríe, y será la única vez que lo haga en toda la charla).
• ¿Las nuevas organizaciones sociales pueden encarnar este cambio?
• No es obligatorio que esto sea así. Han sido y continúan siendo movimientos espontáneos, algunos han tomado formas de organización muy básicas, caso de los piqueteros. Y es cierto que estas organizaciones necesitan cierto tiempo para poder definirse a sí mismas y para que quienes no participan de ellas puedan tener una imagen más o menos definida, un perfil más o menos claro de sus propósitos.
• ¿Considera que todo está más ligado a la voluntad que a las definiciones ideológicas?
• No, no creo que haya definiciones ideológicas. La consigna de ‘que se vayan todos’ es una buena consigna, pero nada más. No viene acompañada por una propuesta.
• ¿Y esa propuesta la tendría que dar la clase intelectual argentina?
• ¿Por qué? ¿Por qué un pintor, un músico o alguien que escribe ficción tiene que dar una definición de ese tipo?
• ¿El proceso de pensamiento, entonces, debe ser llevado a cabo por la sociedad toda?
• Se supone que sí, pero la pregunta es cómo.

DEL INTERIOR Y BUENOS AIRES
• Quizás no esté de acuerdo, pero usted es un intelectual con directo trabajo social que no se quedó en la burbuja de la Capital Federal.
• Héctor Tizón es un buen novelista y vive en Jujuy. Yo vivo en Córdoba. ¿Cuál es la diferencia con los intelectuales que viven en Buenos Aires? ¿Por qué es una burbuja Capital Federal? Buenos Aires, como siempre, es una nación aparte, este es un país unitario, no federal. Por allí entran las corrientes culturales más modernas, tanto de EEUU como de Europa, no entran por Salta o por Jujuy o por el sur patagónico. El papel de Buenos Aires es muy importante y aquello que hagan o dejen de hacer sus intelectuales es un tema aparte.
• Mi pregunta apuntaba a si esta diferencia de ubicación los lleva a pensar la Argentina de manera distinta.
• No puedo asegurarlo. Creo que los intelectuales argentinos, vivan en Buenos Aires o no, responden a una tradición de compromiso. Esteban Echeverría se tuvo que ir del país pero fue quien inauguró la literatura de ficción comprometida con ‘El Matadero’. ¿Y a dónde iba a escribir eso? ¿En Salta o en Buenos Aires?
• En Buenos Aires. Justamente, ¿no es esa intelectualidad argentina centralizada la que atenta contra la unidad del país? Feinmann (José Pablo) asegura que Echeverría, como escritor del ‘centro’, fue quien prosiguió con la dicotomía civilización-barbarie.
• Las apreciaciones de Feinmann, si son como usted dice, son apreciaciones populistas. ¿Qué pasa con la oposición civilización-barbarie? Desde el Chacho Peñaloza para abajo, fueron todos patrones de estancia. Quiroga, Estanislao López, Ibarra fueron dueños de todo como hoy Carlos Saúl Menem tiene un feudo que se llama La Rioja.
• ¿Considera que era la misma oligarquía la que se enfrentaba?
• ¿De qué civilización y barbarie estamos hablando? Estamos exaltando a los paisanos que, cuando el patrón de estancia hacía sonar los dedos, montaban a caballo y empuñaban la lanza. Y esto viene desde antes de la Revolución de Mayo. Rosas se quejaba que con la Revolución se habían acabado los tiempos apacibles anteriores a ese episodio. Se vivía muy bien aquí, claro, todavía no había chicos desnutridos y había más vacas que personas.

“LA MISERIA NO EMPUJA A CAMBIOS RADICALES”
“Si atendemos a las estadísticas nada más, ninguno de los candidatos puede sacar más del 20% o el 25% de los votos. ¿Qué gobierno popular es ése? ‘Que se vayan todos’ y ahí están lo senadores usufructuando sueldos de lujo, privilegios, viajes (no se sabe a adónde, pero viajes), un alto nivel de vida…”
• Esa concepción acerca del desprecio hacia la clase política está muy afincada en la sociedad, no así, pareciera, el rechazo al modelo económico, quizás la arista más importante de esta crisis.
• Sí, pero aquellos que todavía trabajan tienen que emplear 14, 15 o 16 horas de su tiempo para correr de un trabajo a otro. Un ejemplo de eso son los docentes. Y los que no trabajan, han bajado los brazos o emplean su tiempo en busca de trabajo. Aquellos que suponen que cuanto más avanza la miseria, mejoran las perspectivas de un cambio radical, no entienden nada de historia. Aquí, en esta provincia y en esta ciudad, los dos ‘Cordobazos’ (N. de la R: Rivera denomina segundo ‘Cordobazo’ al llamado ‘Viborazo’) fueron protagonizados por los obreros mejor pagos de la industria metal mecánica y de la electricidad. Hay una creencia falsa, probablemente inducida, de que la miseria empuja a cambios radicales. Y no, la miseria empuja a la anomia, a bajar los brazos, a entregarse a la fatalidad. Si sigue este proceso, insisto, vamos a un país que se disuelve, a un país manejado por “patrones de estancia”. Los ejemplos más típicos son Menem, Rodríguez Saá, Marín en La Pampa y Rozas en el Chaco.
• Y teniendo en cuenta la falta de espacio, tanto físico como mental, de la sociedad argentina, en caso de que ganase Menem, ¿se pueden echar culpas?
• Indudablemente va a tener su responsabilidad en eso. ¿O vamos a decir que sólo Hitler y su pandilla fueros responsables de las atrocidades nazis? Los pocos que intentaron sublevarse contra el nazismo fueron aniquilados, y el grueso de la sociedad alemana apoyó al nazismo. Y eso es un dato histórico y hay responsabilidad, como en Argentina. Así como la sociedad de este país supo elaborar los dos ‘Cordobazos’, supo elaborar la Reforma del 18 y fue capaz de fusilar a Santiago de Liniers, va a ser responsable si la administración del gobierno cae en manos de los Rodríguez Saá, de los Menem y otros patoteros como esos.

OLVIDABLES LOS AUTORES
“Me daba lo mismo vivir aquí que en Buenos Aires. Y soy un privilegiado, porque una editorial de origen español publica mis mamotretos”.
• ¿Por qué les dice mamotretos?
• Porque no son otra cosa. Borges acuñó una fase sabia: “Los escritores argentinos son olvidables’.
• ¿Olvidables? ¿Usted está de acuerdo?
• Sí, claro.
• ¿Y cómo se lo explica a un joven de 24 años, como el que tiene al frente y al cual le resulta imposible olvidar a varios autores argentinos?
• Elabore su no-olvido.

VIOLENCIA ES MENTIR
• En la Escuela de Ciencias de la Información hay un graffity que, a modo de consigna, rescata el título de una de sus obras: “Hay que matar”.
• ¿Y?
• ¿Qué opina usted de eso?
• Es el título de un libro. Y punto. Si después lo quieren tomar como una consigna de acción, no es que yo me lave las manos, voy a apoyar esa consiga en tanto esté de acuerdo con las pautas que adoptaron esa consigna.
• ¿Y cuáles deberían ser esas pautas?
• No, yo no soy maestro de nadie.
• ¿Pero cómo manejar las reconceptualizaciones de la sociedad?, ¿que sucedería si esa consigna fue escrita por un militante de Aldo Rico, Patti o incluso Videla?
• (Se enoja) ¿Y qué quiere que haga? ¿Me tengo que excluir, como aprendiz de escritor, del idioma de los argentinos, como dice Borges? ¿No puedo poner ningún título porque corro el riesgo de que alguien como Aldo Rico lo adopte? Entonces no me puedo poner a escribir. Yo sé qué hice con ese libro, sus personajes no tienen nada que ver con el sistema que impera en Argentina. Y la gente sabe quién es Aldo Rico. Punto.
• Pero la sociedad argentina, hoy, no legitima la violencia, venga de donde venga.
• La sociedad argentina siempre ha sido violenta. No podría haber sido de otra manera, porque así se constituyó. La Revolución de Mayo no fue un acto pacífico, inconclusa como fue. Organizó el ejército de Belgrano, dio apoyo a los granaderos de San Martín. La Revolución del 90’ no fue pacífica, no fue pacífica la muerte de Alem. El Golpe militar de 1930 y el del 43’, que trajo a Perón a la escena política, no fueron pacíficos. La represión del último gobierno militar no fue pacífica. Y la página de policiales de los diarios argentinos no es pacífica. Y de qué sociedad pacífica estamos hablando.
• De esta manera se puede afirmar que, como decía Marx, “la violencia es la partera de la historia”.
• Y tiene razón.
• En ese sentido y desde su marco de análisis, cómo entiende el hecho del Parque de las Naciones
• Yo no sé si es justicia popular. Es el reflejo de algún modo, distorsionado, probablemente, de la indignación de una parte de la sociedad argentina. Parece difícil explicar, es difícil abrir juicio sobre ese tipo de violencia, porque forma parte de todo un proceso. Yo he estado hablando con usted que éste es un país en disolución. Aquí no se trata de justificar, este es un hecho. Yo no tengo que tomar partido, constato un hecho y digo que forma parte del clima que se vive en este país. Son brotes de violencia que no van a cesar. ¿O usted cree que no es violencia que se mueran chicos de hambre?

“SOY UN APRENDIZ DE ESCRITOR”
“Yo soy un privilegiado, tengo el premio Nacional de Literatura y tengo la jubilación de periodista. Eso me ubica en una situación de privilegio en relación, por ejemplo, a mis vecinos. Yo puedo dedicar mi tiempo a leer y escribir…”.
• ¿Por esto es que usted alguna vez dijo que vive un exilio interior?
• Sí. Pero a mí no me expulsó nadie. Hablo de la ausencia de una organización con la que yo tenga acuerdos básicos. Entonces, cuando salgo a la calle, lo único que escucho hablar, yo, un privilegiado, es de dinero. Yo escribo, nada más. Y vivo en el exilio en este país en disolución. Nada más.
• En esta charla se ha denominado unas tres o cuatro veces como “aprendiz de escritor”. ¿Modestia, falsa modestia o qué?
• Lo que digan los demás no me interesa
• ¿Y usted por qué lo dice?
• Porque nunca se termina de aprender este oficio. Yo, por lo menos, nunca voy a terminar de conocer la profesión. Yo sigo aprendiendo.
• Cortazar decía que él buscaba que sus lectores fuesen lectores activos.
• Todos desean eso. En mi caso, primero pienso que el lector que tengo en frente es más inteligente que yo, para lo cual uno tiene que trabajar demasiado. En segundo lugar, ese lector inteligente cubre los intersticios, los blancos de mi escritura. Hace el 50% de mi trabajo, por lo menos. El lector escribe cuando lee. Los escritores no buscan esto…
• ¿Surge?
• Hay algunos que eligen el libro para ir a la playa. Y otros que leen con inteligencia.
• Son los que escasean
• Probablemente, forman parte de una elite.
• ¿Se siente un escritor reconocido?
• Sí, a partir de la concesión del Premio Nacional de Literatura, en vez de 3 reportajes por año me hacen 10.
• ¿Lo único que otorga reconocimiento son los premios?
• Aquí y en cualquier otro lugar, sí.
• ¿La obra en sí misma no?
• William Faulkner fue un gran escritor. Era granjero, tuvo que trabajar de guionista en Hollywood y lo empezaron a leer cuando le dieron el Premio Novel.

BORGES Y LA DERECHA
• En una página de literatura de Internet (www.literatura.org), en la pintura ‘Equipo de Barrio’ de Antonio Berni han sido alteradas las caras de los muchachos que integran el equipo por la de una selección de escritores argentinos, entre los que figuran usted y Borges. Justamente, usted figura abrazando a Borges.
• Yo no soy responsable de esa atrocidad
• ¿La pintura alterada o el abrazo a Borges?
• Eso no lo pinto Berni, alguien lo alteró para que yo aparezca abrazado a Borges como podría aparecer abrazado a un elefante.
• ¿Lo hubiera abrazado a Borges?
• No veo por qué.
• Por su obra literaria
• No (señala en tono alto). ¿Por qué que hay que abrazar a nadie por su obra literaria? Yo aprendí algunas cosas de la obra de Borges. Si él estuviera vivo y tuviera la oportunidad de verlo le daría la mano, porque Borges no aceptaría a nadie que lo abrace, salvo María Kodama.
• ¿Y cómo concilia el Borges escritor con el hombre de derecha?
• Hay que reconocer una cosa. Borges apoyó a la Junta Militar, pero tuvo el suficiente coraje civil como para desdecirse, aduciendo a que como él era ciego, no podía ver. Y asistió una vez al Juicio a las Juntas, cosa que no hicieron otros escritores. Creo que hay que terminar con ese tipo de filiaciones, con eso de que Borges es de derecha. Él fue un gran escritor, y paremos ahí. Creo que es demasiado lejos decir que es un escritor de derecha. Borges terminó repudiando a las Juntas. Eso no lo haría un hombre de derecha.
• Usted afirmó que ningún libro puede cambiar el mundo. Ante esta concepción, ¿cuál es su aliciente para escribir?
• Yo nunca me propuse cambiar el mundo con mis libros. Escribo por el llamado impulso interior. Estas hojas amarillentas del Cronista Comercial son de los años 70’ y hay apuntes míos sobre el Gral. Paz. ¿No es suficiente aliciente pensar que hay 30 años de trabajo ahí?

PALABRAS Y MUERTES
• Dice usted que dice Castelli en ‘La Revolución es un sueño eterno’, que la Revolución se hace con palabras y con muertes. ¿Hay palabras y hay muertes disponibles en Argentina?
• Hay palabras y muertes, pero no tienen nada que ver con la Revolución. Por ahora