viernes, 8 de junio de 2007

DANIEL BURMAN

“Hay que dejar a los hijos equivocarse en paz”

El más prolífico de los directos del nuevo cine argentino, Daniel Burman, anduvo por Córdoba presentando su última film ‘Derecho de Familia’.
En diálogo con Matices, reflexionó sobre su obra y sobre la cuestión de ser padre e hijo, tema sobre el cual gira su última película.

TRI LÓGICA
Daniel Burman tomó fama nacional y cierta repercusión internacional en el ambiente cinéfilo con su cuarto film ‘El abrazo partido’, que se alzó con dos Osos de Plata en el Festival de Berlín 2004: Mejor Película y Mejor Actor. Previo a esto, ya había sorprendido con Esperando al Mesías, su segundo largo, que entre innumerables galardones obtuvo El premio del Público, en Biarritz.

Días atrás presentó en esta ciudad su último y 5to film, ‘Derecho de Familia’, que protagonizada –al igual que las otras dos- por Daniel Hendler (el recordado Walter de la publicidad de la empresa telefónica), continúa marcando el rumbo de lo cotidiano y la vida diaria como aquello realmente importante para destacar. Y también siguiendo con la costumbre de las anteriores, entre otros premios obtuvo el Astor de Plata al mejor filme iberoamericano y el premio del público a la mejor película en el Festival de Mar del Plata.

Consultado acerca de la vinculación entre los tres films, Burman señaló que “lo de la trilogía lo descubrí después de haberla hecho. Hay un diálogo entre las tres películas, pero no deliberado, tiene que ver con el recorrido entre el director y el actor, algo de los personajes que sobrevive y se instala en los de la siguiente, pero no fue buscado. Si bien ‘Derecho…’ continúa con la línea de temáticas de ‘Esperando al Mesías’ y ‘El abrazo partido’ nunca me propuse realizar la trilogía. Es que cuando me puse a rodar cada una de ellas nunca lo hice pensando en cual sería la próxima, sólo se dió de ese modo” afirma. Y después sigue buscando más identificaciones: “La paternidad también está en El Abrazo Partido, pero desde la ausencia y no desde la presencia. Hay muchos tópicos que yo voy descubriendo a partir de los espectadores, o de los críticos o de la gente que escribe”.

• En ese sentido, Pino Solanas dice que él tiene una forma de narrar rioplaplatense; lo que en literatura hacía Cortázar, él hace en cine, dice Solanas. En tu caso, ¿te identificas con algo o es también a partir de los espectadores que armas tu definición de vos mismo?
• Mirá vos. En primer lugar nunca haría una comparación con un escritor. Pero es interesante para saber si hay un intertexto con algún autor literario, ver el paralelismo. Es una buena pregunta para la cual no tengo una buena respuesta, porque no podría decirte si encuentro este paralelismo en la literatura rioplatense o argentina. En realidad, me cuesta mucho reflexionar sobre mi propia forma de narrar, en el sentido que descubro mucho más de lo que hago a través de lo que ven otros, por lo que tengo un mecanismo propio que me hace descreer de la autorreflexión. Yo hago una película, la veo y ya sé en qué me equivoqué. Antes, mientras la filmo, le meto para adelante. Y después aprendo lo que sería mi estilo a través de la visión del otro.
• En cuanto a continuidades, lo que resalta es que las historias son sencillas, cotidianas, sin hechos puntuales y explosivos.
• Me siento muy identificado contando las historias que suceden en cualquier familia. Me parece que algunos directores se inclinan por contar historias complicadas y llenas de cuestiones agresivas. En el cine hay muchos personajes supremos, pero en eso hay algo de facilista. Es más fácil contar la historia de un pintor que lo violaron cuando tenía tres años y revive encerrado y todo sucio que la historia de una conversación entre padre e hijo real. Eso es muy difícil. La vida cotidiana es muy difícil, y no hablo de costumbrismo, de los Roldán, hablo de la vida cotidiana que no es andar hablando ‘eh qué hacé’ todo el tiempo. Lo cotidiano es un camino muy duro y es lo que me interesa transitar. Hoy, el desafío es poder contar hechos cotidianos porque siempre es el espectador el que se tiene que identificar. Hay una idea general que domina mis películas y es porque tiene un poco que ver con la etapa de la vida en la que uno se encuentra. Ahora, me fijo en las cuestiones que se plantean en una pareja de la vida real, no como las que vemos en las películas extranjeras. Por eso, con Julieta Díaz y Daniel Hendler –protagonistas- busqué conformar un matrimonio cualquiera, no el de la películas americanas que llevan 10 años de casados y siguen bailando como si fuera el primer día. Quería lo que pasa en la vida real, y funcionó.

DERECHO DE FILMAR
• La mayoría de las críticas y reseñas de los medios de Buenos Aires sobre tu última película giran en lo autobiográfico: que tu padre es abogado, que vos estudiaste abogacía, que tu hijo es el hijo de la pareja en la ficción. ¿Cuánto hay de cruce de autobiográfico y cuándo sentís la necesidad de decir: ‘paren, esto es ficción’?
• Hay elementos biográficos que es algo muy diferente a que la película sea autobiográfica, y a veces el periodista confunde o lo ve de otra manera y mi trabajo no es decirle al otro qué es lo que tiene que interpretar. Siempre digo que hay elementos biográficos que después la ficción los transforma y la recreación de la realidad deriva en cosas que no son reales. Eso lo tengo claro. Hay elementos, cosas aisladas, lo que hace que para algunos eso lo tiña todo de un color autobiográfico que realmente no lo es.
• ¿Te parece que se está buscando decir ‘vean esta película que es la vida íntima del director’?
• Sí, hay algo de morbo en todo eso, pero como te dije antes, yo soy muy claro y digo cuáles elementos son reales y objetivos: mi hijo trabaja en la película y hace de hijo del protagonista, pero lo que no significa que la relación del hijo con el protagonista sea la misma que yo tengo con mi hijo y así con el padre y con todos los demás elementos.
• Cambiando de tema, hablabas de lo importante que es para vos el hecho de que la gente, cuando sale de la sala de ver tus películas, se sienta transformada.
• Eso es lo que busco yo, no voy a pasarla mal cuando voy a ver una película. Cuando salgo angustiado salgo puteando, porque en general la vida es medio una mierda e ir a ver una película para pasarla mal no tiene sentido. A mí me gusta salir de ver una película y que haya esa sensación positiva en el cuerpo, en el pecho, como que realmente pasó algo agradable. En Buenos Aires ya vieron la película 150 mil personas en 4 semanas y estando en las funciones sé que la gente sale con esa sensación y es lo mejor que me podría haber pasado.
• ¿En qué se enriquece tu obra con Derecho de Familia en relación a las 4 anteriores?, ¿qué crees que le agregás?
• Creo que en esta película se perfecciona una reproducción de lo cotidiano, de esas cosas que pasan en nuestra vida diaria que son invisibles, pero que si uno las detiene, representan todo lo que somos y lo que no somos. Vivimos día tras día, no vivimos en abstracto. Creo que esta película logra tal vez hacer visible esa cosas invisibles.
• Y en esas cosas invisibles que se hicieron visibles a través de ‘Derecho…’, ¿qué destacarías?
• Creo que hay errores que los hijos tenemos que cometer y que los padres tenemos que dejar que nuestros hijos transiten ciertos caminos y no ofrecerles atajos, atajos que no llevan a ningún lado porque la vida es un camino y en general uno… (piensa y ríe) uno no llega a ningún lado, no hay un final como en los juegos de video. Hay que dejar a los hijos equivocarse en paz.

RECUADRO
QUÉ ES DERECHO DE FAMILIA
La quinta película de un joven y prolífico Burman –director que tiene solo 33 años-, Derecho de Familia recupera, a través de la lente, una historia mínima, familiar, sin puntos trascendentales pero intensamente profunda.
Metiéndose en las relaciones padre-hijo, Derecho de Familia recrea la historia de los Dres. Perelman, padre e hijo y en las profundas diferencias que los separan y que ahora los acercan a partir de que el hijo se convierte, a su vez, en padre.

Burman no busca el golpe bajo en la relación afectuosa y familiar, sino que por el contrario, intenta desmitificar esa necesidad identificante entre padres e hijos. Según él señala, “cuando uno comienza a entender a sus padres y a ponerse en su lugar ya se está transformando en ellos. La contradicción más terrible se da cuando, después de criticarlos durante toda nuestra vida, dejamos de hacerlo cuando creemos que comenzamos a entenderlos. Y en realidad, dejamos de criticarlos para convertirnos en ellos. Notamos que somos más parecidos a nuestros padres de lo que quisiéramos. Esa contradicción está en la película”.

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Consultado sobre la ausencia de lo social en su nuevo film, en contraposición a las dos anteriores que conforman esta trilogía no buscada, Burman explicó: “Cuando hay algo social en mis películas, es porque aparece en el guión y no porque estoy pensando en mostrarles que estoy muy preocupado por lo mal que estamos. Soy muy cauto respecto de mostrar cuestiones sociales. Primero porque hoy la televisión ocupó ese lugar que le correspondía al cine. Y además, la televisión hace de lo social una fantasía. Filma las miserias y el hambre de la gente y en la tanda te vender un yogurt. Y esa tanda se convierte en plata, lo que está convirtiendo la miseria de la persona en un tiempo en la cual se vende un yogurt”.

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VER Y PENSAR CINE EN LA METRO
La avant premiere de ‘Derecho…’ y la entrevista con Burman fue en el marco de los Encuentros para Ver y Pensar Cine, de La Metro, que abre así un espacio en donde intercambiar inquietudes, opiniones y proyectos con reconocidos realizadores, actores, músicos, técnicos y escritores vinculados a la actividad cinematográfica.
Los invitados del año 2005 fueron: Eduardo Mignogna (director cinematográfico, escritor), Fernando ‘Pino’ Solanas, Tristán Bauer, (“Iluminados por fuego”) y Damián Szifrón (“Los Simuladores”, “Tiempo de Valientes”).
En este año 2006 ya comenzó el ciclo con la visita de Marcelo Piñeyro y la presentación de la co-producción argentina-española “El Método” y la visita de Daniel Burman, Daniel Hendler y Julieta Díaz presentando “Derecho de Familia”.
Las Jornadas del ciclo “Ver y Pensar Cine” son con entrada gratis, abierta a todo público y con cupos limitados.

RECUADRO
FILMOGRAFÍA DEL DIRECTOR
Derecho de familia (2005)
18-J (corto, 2004)
El abrazo partido (2003)
Un cuento de navidad (telefilm - 2003)
Todas las azafatas van al cielo (2001)
Esperando al Mesías (2000)
Un crisantemo estalla en cinco esquinas (1997)