jueves, 14 de junio de 2007

JUAN CARLOS VEGA

“Hay que escapar del partido de los economistas”

Juan Carlos Vega es un reconocido abogado defensor de los DDHH. Pero la media sanción del Senado a un proyecto de ley de su producción relacionado con la Deuda Externa hizo obligatorio el encuentro por otro tema.
Aquí habla, entre otras cosas, de la Deuda y su relación con la ilegalidad, los cómplices locales, el desconocimiento de los verdaderos montos y la gestión Kirchner.

EL PROYECTO DE LA LEGALIDAD
Vega es actualmente es Jefe de Asesores Técnicos del Senador Jorge Busti, quien fue el que presentó la Ley ante la Cámara Alta el 4 de junio. Antes de dar las precisiones del proyecto, Vega aclaró que se busca negociar y “no confrontar, porque sería una locura chocar contra el mega Imperio del Siglo XXI”.

• ¿Cuál es la hipótesis de trabajo que manejó en el momento de elaborar el proyecto?. En términos menos científicos, cuál es la sospecha que hay en torno a la Feuda.
• El tema de la Deuda Externa fue manejado desde 1983 hasta hoy, es decir durante 20 años, con una ausencia significativa del elemento legalidad. Quizás esa sea la característica más elocuente del manejo de la Deuda durante 20 años. La Argentina tiene una Deuda muy particular en virtud de negociaciones, de cumplimientos y de incumplimientos. Las dos características más particulares son: en primer lugar, que nunca intervino el elemento legalidad en ninguna de las etapas de negociación, ni en la consolidación de montos, ni en la determinación de intereses ni en la determinación de plazos de pago. La segunda característica es que la negociación de la Deuda ha sido manejada exclusivamente por el partido de los economistas. Esas son las dos características centrales del proceso de consolidación y negociación que ha tenido la Argentina en relación con su deuda soberana en los últimos 20 años.
• ¿Qué se deduce de estas dos características?
• Se deducen cosas muy graves. ¿Por qué el elemento legalidad no ha intervenido nunca en un tema crucial para el futuro de nuestro país como es la D. E.? En 1983 me tocó negociar la deuda como representante de la Multipartidaria. Durante 25 días estuvimos en París y ya en ese momento se planteaba el tema del desconocimiento, tanto de nuestra parte como de los acreedores, del monto de la D. E. argentina. Lo de nosotros era inevitable por lo hecho durante el gobierno militar saliente. Pero lo más particular comienza a partir de 1984 con la dudas crecientes sobre cuál era el monto de la D. E. después de la Guerra de Malvinas. Por ese entonces, Bernardo Grispun, ministro de Economía de Alfonsín, utiliza, por desconocer el monto real, la categoría de Deuda Presunta, categoría que en términos económicos es muy débil. Esa Deuda Presunta es la que sirve de base de cálculo para marcar todas las negociaciones y renegociaciones de la Deuda en Argentina durante los próximos 20 años desde el ‘83 a esta parte. Por qué no se verificó con más prolijidad en términos de legalidad contable cuál era el monto de deuda. Por qué no se debatió qué legalidad tenía el gobierno del Terrorismo de Estado para haber contraído esa Deuda. Estas son dudas que a la sociedad nunca se las aclararon. Hoy dirán que el periodo 76-83, periodo nada menor en términos de consolidación de Deuda, ya que ésta pasó de u$s 6,600 a u$s 44,500 millones, ya no se discute porque eso ya fue pagado.
• Teniendo en cuenta este contexto y los antecedentes que rodean al tema de la Deuda, ¿a dónde apunta el Proyecto?
• Este proyecto apunta a introducir interrogantes de legitimidad y de juridicidad en la negociación de la D. E., no para confrontar, sino para negociar en condiciones que no sean de relaciones carnales. Hay dos elementos de legalidad que deben ser introducidos para la negociación: El primero es el de Plena Juridicidad, periodo 76-83. Hasta qué punto se puede decir hoy que los pagos hechos hasta este momento pueden ser afectados a este periodo. Hay una vieja teoría, la de la Deuda Odiosa, que se estaría por aplicar en Irak y señala que las deudas contraídas por gobiernos no elegidos por el pueblo deben reverse. El otro elemento de legalidad que sirve y que debe ser introducido en la negociación tiene directa relación con el Inciso 7 del artículo 75 de la Constitución Nacional. La C.N. es absolutamente clara: el único Poder de los tres que tiene el Estado Argentino para negociar, arreglar y definir su Deuda Externa es el Poder Legislativo. Y durante los últimos 20 años quien ha firmado, negociado, acordado y renegociado la Deuda Externa ha sido el Poder Ejecutivo.
• Mediante decretos.
• Mediante decretos. Nunca intervino el Congreso. Qué grado de legalidad interna y externa tienen estos acuerdos que hizo el Estado si hay una cláusula de la Constitución que es el Inc. 7 del art. 75 que dice que el “Poder Legislativo es el encargado de arreglar” los asuntos relacionados con la Deuda Externa.
• ¿Y es éste un argumento válido para ser planteado ante los acreedores?
• Es un elemento clave para negociar, sobre todo, porque la Argentina tiene dos tipos de acreedores : los organismos de crédito multilaterales y los acreedores privados. Esto, sobre todo, serviría para los primeros que son tan legalistas, que es donde está la mitad de nuestra deuda y que son fijadores de políticas. Los tenedores de bonos pueden decir que es un problema nuestro, pero distinto sería para el FMI y el Banco Mundial. ¿Acaso no sabían que en Argentina había una Constitución?.
• En el proyecto también hay elementos de legalidad supranacional.
• Sí, también introducimos el elemento legalidad supranacional. Y esto va de la mano con el proyecto anterior de encuadrar la situación de Default en el art. 27 de la Convención Americana de DDHH. Sobre esa base, este proyecto pretende insistir en este encuadre. El artículo 27 dice que “en caso de guerra, peligro público o de otra emergencia que amenace la independencia y la seguridad de los Estados -situación clarísima de Argentina- los Estados pueden limitar ciertos derechos”. Esta norma fue siempre interpretada para limitar los derechos individuales. El estado de sitio y la limitación de las libertades individuales de circulación y las garantías. Nosotros lo dimos vuelta y argumentando que la nuestra es una situación crítica de emergencia, consideramos que la Argentina estaba en condiciones de limitar el derecho de propiedad de los acreedores.
• Limitar a los poderosos.
• Y el marco legal está. Y esa norma también la volvemos a trasladar a este proyecto para utilizarla en el momento de negociación. Este artículo nos faculta a nosotros a limitar sus derechos de cobro. Esta legalidad supranacional es la única que ha quedado después de la guerra de Irak.
• Y teniendo en cuenta la nula disposición de EEUU para respetar los tratados internacionales, ¿cómo puede reaccionar frente a esto?
• El Derecho Internacional emergente de Yalta está quebrado. Pero distinto es el Derecho Supranacional, que está compuesto por los tratados, convenciones y pactos de DD.HH. EEUU tiene la obligación de respetarlos porque es el único límite que le exige su propia sociedad, no porque tenga muchas convicciones, sino porque la sociedad norteamericana está impregnada de esta legalidad. Por más que quisiera Bush, no podría decir ‘borremos la Declaración Universal de los Derechos Humanos’, porque pierde las elecciones.

CAMBIOS, SOLO CAMBIOS
• Para llevar adelante esto se precisa un fuerte cambio en los que tienen el poder de negociar la deuda.
• Se precisa escapar del signo de los últimos 20 años, del partido de los economistas, que marginó la Constitución Nacional y que trató de evitar cualquiera análisis de legitimidad en el proceso de formación de la deuda, no sólo en su origen, sino el de la legalidad derivada, las sucesivas renegociaciones que ha tenido la D.E. Pensar que este proyecto apunta solamente a crear una Comisión Bicameral más de las que ha tenido el parlamento argentino y de las que sabemos que no ha servido para nada es en vano. En realidad busca mostrar las uñas, busca que el gobierno se pare en la negociación y que no siga arrodillado, que no tenga como único elemento negociador la crisis social, la pobreza y la marginalidad. No podemos estar pidiendo limosnas a estos señores que tienen parte de responsabilidad. Debemos hacernos cargo de nuestra parte por los pésimos gobiernos que hemos tenido, por la impunidad y la ineficiencia, pero decirles también que aquí hay una corresponsabilidad de los organismos multilaterales.
• Igualmente, se desprende de esto que unos de los máximos responsables, por su inactividad, es el Congreso. No obstante, es al mismo Congreso a quién le toca investigar. ¿Se puede confiar en esto?
• Confiar en la clase política argentina sería toda una ingenuidad. Lo que pasa es que esta Ley les va a marcar un rumbo, los va a colocar en la vidriera, les va a decir que ellos deben seguir el camino opuesto al que siguió el partido de los economistas. Si se venden en el trayecto, es otro problema. Lo ideal sería que este proyecto de ley fuese aprobado, no lo sé, pero sería un gesto simbólico que esta ley se aprobase. Es la recuperación de una facultad constitucional que Argentina nunca ejercitó. Esto es mostrarle al mundo lo que pasó. Estos muchachos quieren que nosotros tengamos superávits, pero para pagarles a ellos, no para construir caminos, escuelas o hospitales. Sería muy importante que desde Argentina les digamos que no sólo se equivocaron políticamente al presentar a Menem como el modelo a seguir, sino que también sepan que hicieron mal las cosas en términos de legalidad. Qué nos pueden decir, que no conocían la C.N. Es muy difícil defender esa postura.

CUESTION DE INTERESES
• El proyecto habla de esclarecer diferentes puntos como el monto, el origen, la discriminación y los vencimientos de la deuda. ¿Hay algo explícito o todo forma parte de una investigación?
• Es todo motivo de investigación. Los registros que hay en el Banco Central no necesariamente coinciden con los reclamos de los acreedores. Quizás haya coincidencia con los reclamos de los organismos multilaterales, pero si vos te remontas a los registros del ‘84, se parte de la premisa endeble de la Deuda Presunta.
• Y esta investigación chocará intereses.
• Sin duda. Mi trabajo es el de crear un instrumento legal que le permita al país determinar su deuda, negociar con la mayor altura con sus acreedores y no comprometer el futuro como lo tenemos. Si nuestros políticos la quieren usar con liviandad o no es su problema, yo hago lo que dicta mi formación y mi conciencia. Se supone que la sociedad civil está más alerta que en los ‘90. Se supone que quienes encaren esto van a estar sujetos al control social.
• ¿Se puede presumir que los cambios dados en la sociedad se trasladen hacia la clase política?
• Yo creo que la clase política no se ha renovado, y creo que en la medida que no haya una reforma en el sistema de representación no se va a renovar. En la medida en que siga el sistema D’hont, la lista sabana, el voto innominado, la clase política ligeras modificaciones va a tener. De todas maneras, no creo que la sociedad civil vaya a volver a los niveles de complacencia que tuvo en los 90’. Sobre todo la clase media. Si bien su respuesta pasa, desgraciadamente, por la búsqueda de pasaportes en los consulados, es como si el ‘que vayan todos’ se hubiese transformado en el ‘nos vamos nosotros’. Pero de todas formas creo que hay más gente alerta. Hay que lograr que la clase media tenga más compromiso con el país, a pesar de todo lo que ha pasado.

KIRCHNER Y LOS DE SIEMPRE
• En este mismo momento, Bush y Kirchner se están reuniendo por primera vez. ¿Imagina un presidente argentino nuevamente de rodillas?
• Yo creo que el presidente Kirchner no es Menem. Pero de todas formas se me ocurre que hay mucho de voluntarismo en él. Yo creo que si Kirchner supiese o estuviera comprometido con ideas como éstas, sería un excelente tema de conversación con Bush decirle que con la Deuda no sólo queremos su apoyo por la crisis de nuestro país, por razones geopolíticos, para mandarle cascos azules a Irak, sino que le queremos aclarar que todos estos compromisos que Argentina tomó, más allá de nuestra responsabilidad, fueron bajo el conocimiento de parte de ellos que estaban negociando con corruptos que no tenían representación legal alguna. No creo que Kirchner tenga el conocimiento para hacerlo
• ¿Y la voluntad política?.
• Yo creo que sí, pero no tiene el conocimiento.
• ¿Será cuestión de instruirlo?
• No sé si tanto, desgraciadamente el partido de los economistas sigue vigente en nuestra país. Este partido es el que manejó la vida política y económica argentina, desde hace más de 20 años, porque convengamos que no hay ninguna diferencia entre Martínez de Hoz, Grispun, Cavallo, Machinea o López Murphy, que no hay diferencias entre la Fundación Mediterránea, Fiel, CEMMA, son diferencias de matices. A cualquiera de estos adalides, marcadores de políticas económicas y culturales del país, vos le llevas un análisis como este y para ellos esto es confrontación, van a decir que esto no le hace bien el país.

XXXX RECUADRO XXXXX
CULPABLES Y COMPLICES
• Los culpables y cómplices vernáculos son varios. Congreso, ejecutivo…
• Y los jueces, que nunca se les ocurrió decirles a los fiscales quién era el Ejecutivo para firmar lo que firmaban.
• Bien. Los tres poderes involucrados. No obstante, el proyecto no apunta a ellos. Pregunto: ¿Qué se va a hacer con la complicidad nacional?
• Quedará para las conclusiones de la Comisión Parlamentaria. La responsabilidad del Congreso sería, desde mi punto de vista, más política y social que legal. El problema legal lo tendrían los que firmaron y los fiscales de Capital Federal con competencia al momento de la firma que no denunciaron el hecho. Eso en términos legales. En términos políticos y sociales lo va a tener toda la clase política. Habría que preguntarse si nuestros políticos tienen conciencia de que si no está resuelto este tema es inútil hablar de política monetaria, de política de empleo, de justicia.