viernes, 8 de junio de 2007

EDUARDO ANGUITA

“Nunca hubieron medios independientes en Argentina”

Coautor de la trilogía La Voluntad junto a Martín Caparroz, Eduardo Anguita anduvo por Córdoba presentando su último libro ‘Grandes Hermanos’. Sobre éste, las extradiciones y los periodistas habló con Matices.

“LA PALABRA LUCHA RETOMA SU VALOR”

• En relación a la causa de Derechos Humanos y esta avanzada del gobierno nacional sobre el asunto, ¿estamos viviendo el aprovechamiento de un momento político particular por parte del gobierno nacional?
• Como todos, guardo sospechas respecto de que hay ciertas cosas que en la Argentina, como en otros lugares del mundo, se viven como algo estacional. Pero me parece que hay un discurso que está en ciertos estamentos de la Justicia y en algunos dirigentes políticos; y sobre todo que los organismos de Derechos Humanos terminaron de comprender que delitos de Lesa Humanidad es la mejor manera de interpretar lo que pasó para hacer justicia y salir de este maldito dilema -en el cual la derecha nos ha metido y nos quiere volver a meter- que es la Teoría de los Dos Demonios. Me parece que, con respecto a los delitos de Terrorismo de Estado, está claro que en la Argentina se tienen que combatir con una justicia en democracia y un poder que realmente tome a las víctimas del Terrorismo como el centro de su trabajo.
• El diputado Zamora tuvo una posición particular en la Cámara, ya que se abstuvo de votar la nulidad de las Leyes del Perdón. Slepoy, el abogado de las víctimas en España, y a quien usted conoce bien, tuvo la misma posición al señalar que hay un aprovechamiento del momento político y que en realidad aquí no van a ser juzgados de la misma manera en que hubieran sido juzgados en el extranjero.
• Las reservas que pueda tener Slepoy sobre el tema me interesan porque es uno de los grandes conocedores del asunto. Sin embargo, yo te diría que todos sabíamos -yo me pasé dos años investigando esta historia- que para la sociedad argentina, como para cualquier otra sociedad, la idea de que sea otro país el que juzgue es inadmisible. Las sociedades todavía tienen una estructura de nación y la idea de un poder supranacional que invada jurisdicciones es muy difícil; y sobre todo en un momento en que los grandes imperios invaden físicamente, pensar que España, que participó en Irak, va a ser el país que juzgue los crímenes cometidos en la Argentina -como todavía nos seguimos manejando con estructura de nación- es casi imposible de pensar. Entonces me parece que la presión y la enseñanza que dejó el juicio de Garzón es importantísima. Y como el juicio de Garzón no va a terminar, veremos si esta nueva etapa en Argentina da un resultado definitivo o volverá, nuevamente, la necesidad de que Garzón retorne a la carga. Esto no se termina de la noche a la mañana.
• A modo de opinión personal, ¿confiaría que un juez argentino, conociendo los vicios de la justicia y de sus relaciones con el poder político y económico, juzgue a los criminales de la Dictadura?
• Veamos. Confío en que se está haciendo Juicio Político a uno de los integrantes de la Corte Suprema de Justicia, lo que implica que habrá más juicios políticos. Confío que, en este momento, los jueces federales se sienten en los banquillos, porque el presidente Kirchner ya dispuso que habrá otro criterio para renovar a los jueces, lo cual indica que no va a ser sólo para renovar, sino también para remover jueces. Y confío que la sociedad argentina, en este momento, encuentre después de 30 años, algún camino para entender que la necesidad de la justicia es sustantiva a la necesidad de una sociedad más justa. Y cuando digo más justa me refiero a una sociedad donde- no como decía Alfonsín con el tema de que con la democracia se come, se cura se educa- efectivamente, el pueblo sea más dueño de su propio destino. Que el otro día se haya cambiado el Plan Jefes y Jefas de Hogar, cuando en Argentina los ‘jefes’ sobran, por el plan Manos a la Obra, me parece que es una señal; que hoy se esté pensando en darle crédito a los pobres, darle chapa, darle protagonismo, es darle voz y darle plata. Me parece que esos son los cambios. Cuánto van a cambiar los índices de la pobreza yo no lo sé, pero creo que hay un cambio de signo político cultural, que sí lo celebro y creo que a los próximos jueces esto les va a llegar.
• Los anti peronistas históricos no se cansar de señalar que cada acción de gobierno pragmatismo peronista.
• No, si acá analizamos con qué discurso, desde el punto de vista del Derecho y de la Justicia, se está guiando este debate, me parece que estamos en un camino sustantivo, no en un camino de coyuntura, no estamos en leyes inventadas. Estamos pensando poner a la Argentina de acuerdo a los Pactos que la Constitución del año 94’ firmó. Es más, la ratificación del Pacto por los crímenes de Lesa Humanidad del año 95’, que debiera haber firmado el Ejecutivo en ese tiempo y al cual el Congreso ya había adherido, por parte de Kirchner, quiere decir que la Argentina se pone de acuerdo, por fin, con algo que ya hizo. No es un discurso oportunista, es un discurso que viene de muchos años de lucha, palabra que no está desgastada y está claro que en estos días retoma un valor. La lucha a veces es simbólica y a veces es sustantiva. Hoy la lucha del discurso de la justicia es sustantiva al reclamo de una gran parte de la sociedad argentina.

GRANDES MEDIOS, GRANDES NEGOCIOS
• Viniste a Córdoba a presentar ‘Grandes Hermanos’, libro sobre la concentración de los medios, de la que se habla mucho y poco se sabe.
• Todo periodista tiene la obligación de contar la verdad cuando la sabe. Y si además tiene cierta capacidad para analizarla, debe analizarla. Yo me entere, como se podría haber enterado cualquiera, en qué consisten los negocios económicos financieros de los grandes medios. Entonces me pareció que mi obligación era, ya que me entere, seguir investigándolo y por supuesto pelear para poder publicarlo. Desde ya, las dos grandes editoriales, cuando vieron el texto, dijeron ‘no gracias’ y hubo una editorial nacional como Colihue que terminó editándolo. Es eso, es una batalla cultural y de ideas respecto de si los dueños de la comunicación nos dan a los comunicadores un espacio en sus medios para que podamos hablar no sólo de los negocios de los bancos sino de los negocios de los medios.
• Es posible que después de publicar este libro, Anguita no va a tener más espacio en ninguno de los grandes medios.
• No, estás equivocado, hoy me llamaron tres veces de Radio Mitre. Todo periodista sabe dónde trabaja y qué va a aceptar y qué no el editor y el director. Hay que pensarlo y hay que pelearlo. Me parece que los medios necesitan esto. En otros países se publican estos libros y no creo que Argentina deba ser distinta, como no creo que Magnetto y Hadad sean muy distintos de Berlusconi. Es una batalla cultural, mientras haya democracia...
• ¿Y en qué medida lo económico invade lo comunicacional en los medios?
• Como siempre, los dueños se reservan siempre, no sólo la posibilidad de establecer líneas de cuál es la agenda temática en las reuniones de redacción, sino también se permiten ir orientando y modelando los criterios de recepción de la sociedad. La incidencia es muy grande, estamos en la sociedad de la información y de esto no vamos a salir. El campo de la cultura puede debatir eso, pero no puede modificarlo o transformarlo, serán las sociedades las que en definitiva podrán transformar eso.
• Tras este trabajo, ¿podes afirmar que exista algún medio masivo independiente o libre en Argentina?
• No, yo creo que medios independientes nunca existieron, sobre todo en un país como Argentina. Está claro que entre las dictaduras y las corporaciones privadas nunca hubo medios independientes pero siempre hubo periodistas independientes. Estos sobran, abundan. Ser sometido depende de cada uno, cualquiera sabe que el poder de libertad no te lo quita nadie. Cada uno construye su propia carrera.