jueves, 7 de junio de 2007

CAROLINA SCOTTO

“La Universidad debería tener muchos más estudiantes”

Ex Decana de Filosofía y vecina de la zona Noroeste, la Dra. Carolina Scotto está pronta a asumir, en abril, el Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba.
Aquí, expone sobre la relación de la UNC con la sociedad, las reformas políticas en su gestión y la necesidad de la educación pública y sin restricciones en Argentina.



Carolina Scotto es, como se ha señalado desde el momento de su elección, la primera mujer que ocupará el cargo de Rectora de la Universidad Nacional de Córdoba, la más antigua del país y la segunda de América del Sur. Pero además de eso, otros datos resultan más emblemáticos para analizar lo que se viene en la UNC: filósofa, ex Decana de la Facultad que la formó y ferviente defensora de la educación pública, está decidida a reinstalar a la Universidad en la sociedad y asegura que el suyo, es un proyecto político claro y que no asume para ser una mera administradora de magros presupuestos.

POR QUÉ SER RECTORA
En una entrevista radial con Mario Luna en 2004, decía que su actividad política era circunstancial, que lo había sido el Decanato y que no pensaba volver a presentarse como candidata a Rectora, porque lo suyo era la filosofía ¿qué le hizo cambiar de idea?
Era la verdad. Hubo dos o tres cosas que me lo hicieron pensar. Sin dudas uno tiene una vocación y este tipo de desafíos me gustan, me parece que cuando se consiguen resultados en estas gestiones, las satisfacciones, al ser colectivas, son muy lindas. Yo las disfruto. Por otra parte, sinceramente mi vocación como filósofa la tengo muy firme, me gusta mi tarea y en la medida que estas responsabilidades me lo permitan –que no va a ser mucho- voy a mantener algunas labores de investigación. Y el resto depende de las circunstancias políticas que se dieron y que nos pareció, a un conjunto de personas, que tenía que rever mi actitud.

¿Fue una propuesta externa?
Nosotros como grupo político venimos trabajando desde hace muchos años y tenemos un participación activa, estemos o no en funciones y más allá de las candidaturas. Y en este caso ocurrió lo mismo y la candidatura se definió por consenso. Y no me arrepiento, seguro se trata de una responsabilidad muy difícil en la que tendremos algunos logros y algunas limitaciones, incluso fracasos, pero las circunstancias y el enorme consenso de la propuesta nos dan mucho estímulo. Tenemos ganas.

Cuando se refiere a las circunstancias, ¿habla de la situación política argentina?
Me refiero a la evolución de una serie de procesos políticos que se han vivido en la Universidad Nacional de Córdoba. Y al hecho de que nuestra propuesta -almacenando experiencias- ha ido madurando, creciendo y ganando la confianza de la comunidad universitaria. Maduró un proceso de más de 10 años

LAS ‘F’ DE FEMENINA Y FILOSOFA
Es, como se ha dicho innumerable veces, la primera rectora de la UNC en casi 400 años de historia, ¿es un avance social o una circunstancia?
El hecho de que en instituciones de esta significación política y cultural, en los máximos niveles de conducción se elija a una mujer, es el efecto del avance efectivo, concreto, progresivo que las mujeres han hecho en estas instituciones como la Universidad, en donde no sólo la población estudiantil femenina ha crecido, sino que a su vez el grado de participación de las mujeres en los otros niveles de la comunidad académica –profesores, dirección de proyectos- tiende que tener un reflejo en la conducción de la Universidad. Es el reflejo del crecimiento del grado de participación de las mujeres. Pero esperamos que tenga un efecto hacia fuera, que estimule a modificar los prejuicios que existen en torno a las ciertas limitaciones que las mujeres tendríamos para tomar decisiones en lugares difíciles y para entender una variedad de problemas que requieren valentía, tareas que no son de tiempo parcial y sin incertidumbre. Una Universidad pública como la nuestra, de las dimensiones de la UNC, tiene problemas tan complejos como los puede tener una pequeña o no tan pequeña comuna, dispone de un presupuesto que puede distribuir con autonomía y tiene responsabilidad sobre muy diversas áreas –salud, educación, investigación, extensión-. Esperamos imprimir a nuestra conducción, más que un rasgo femenino, el rasgo de que responsabilidades tan complejas se ejercen mejor si uno logra integrar equipos con gente idónea y comprometida con la institución y el proyecto.

Precisamente, en relación a la cuestión de género, la presidente de Chile -Michelle Bachelett- decía que no es una cuestión de género sino de capacidad.
Comparto plenamente, la condición femenina no asegura, no es suficiente para el buen desempeño de ningún papel; tampoco la masculina. Esto depende de las capacidades. Pero dada la historia de la participación relativa menor de las mujeres respecto de las hombres, que muchas mujeres puedan mostrar una más versátil competencia para ejercer variadas funciones muestra cuántos prejuicios había y cuántos están quedando por resolver.

Y en tren de cambios, qué cambia en la conducción de la UNC el reemplazo de un ingeniero por una filósofa, cuyas formas de mirar las cosas son distintas.
Seguramente es así. Aunque pretendemos que nuestra gestión tenga una visión equilibrada e integral de la Universidad, también es interesante que facultades como las que yo represento, que no han tenido un rol protagónico en la conducción de la UNC prácticamente nunca, también sean capaces de demostrar, como fruto de este proceso de crecimiento, el máximo nivel de participación política. Y esperamos también aportar junto con ellas las visiones de un conjunto de disciplinas que se han visto, por diversas circunstancias, muchas de ellas muy debilitadas en términos relativos en comparación las grandes facultades. No es nuestra idea desequilibrar las cosas, sino equilibrar los esfuerzos de modo que los beneficios se distribuyan con mayor equidad y que tengamos una Universidad más integrada y una calidad más homogénea en todas las áreas de trabajo. Integro la fórmula con el actual Decano de Ciencias Químicas y esperamos que eso equilibre las distintas visiones.

EL PODER Y LOS SECTORES SOCIALES
Los sectores que alguna vez desequilibraron la Universidad y hoy tendrán que ver algunas modificaciones a favor del equilibrio, ¿cómo cree que van a tomar esto?
No creemos que deba ser una lucha por espacios entre facultades, no queremos reemplazar el predominio de unas por el de otras. Sí queremos cambiar en algunas áreas drásticamente la manera de entender el gobierno y la gestión universitaria. Y cambiar también la misión de la Universidad en la sociedad, tanto el trabajo hacia adentro como hacia fuera. En ese sentido esperamos integrar a la mayoría de la comunidad universitaria, de las facultades profesionales y no profesionales y que en todo caso las discusiones políticas –que son siempre saludables cuando se llevan adelante con transparencia y espíritu democrático- giren en torno a las políticas alternativas de todas las áreas y no en torno a quiénes gobiernan y quiénes son minoría.

Volvamos al Rector que se va, ¿qué deja González como herencia?
Algas de las situaciones que hoy presenta la Universidad tienen una larga historia y no se deben a los éxitos o fracasos de una sola gestión, son procesos de mediano y largo plazo. Algunos son éxitos y otras moras con la Universidad y la sociedad. Éstas últimas son muchas y pensamos concentrarnos en ellas. Por sólo mencionar una: creemos que hay una enorme deuda de la Universidad en sus vínculos de cooperación y de participación activa de la sociedad, la Extensión. La docencia de Grado y post grado e investigación esperan recursos que no llegan, políticas que no se definen y han dependido de voluntades atomizadas de algunos sectores. Esas áreas queremos potenciar y no creemos recibir una interesante herencia.

¿Esta vinculación de la Universidad con los diversos sectores de la sociedad no ha sido prioritaria?
No se ha tomado en serio la misión y no se han convocado a las personas capaces para desarrollar una experiencia extensionista útil. Ha sido lugar para la improvisación, para el voluntarismo. Se trata de una tarea muy compleja, porque muchas veces la lógica de la Universidad no es la misma que la de las demás instituciones: gubernamental, no gubernamentales, sectores sociales. Requiere una dinámica de trabajo para el entendimiento recíproco. No minimizamos su complejidad. Pero no queremos que sea una especie de voluntad espasmódica de llevar nuestras luces a la sociedad, que nos espera maravillada. No tenemos esa visión unilateral.

¿Se refiere a que no es la Universidad la que va a ir a enseñar ‘cómo’ se debe hacer?
No es así. La enseñanza no se debe concebir como un aprendizaje unilateral, donde el que sabe expresa al ignorante sus conocimientos acabados. Es fruto de una interacción más compleja, más rica, con diversos recursos. En el caso de la Extensión, es un proceso de cooperación, tanto en el debate de ideas hasta en el asesoramiento específico y técnico. Y no en forma unilateral, sino en forma cooperativa con otros organismos.

Cuando habla de organismos, ¿qué estipula en relación al sector privado, concretamente la vinculación de la Universidad y las empresas?
Cualquier sector, formal e informal de la sociedad, en tanto tenga objetivos compatibles con los propios y que nuestra interacción pueda resultar útil y no desvirtúe las posibilidades y los roles de nuestro rol en la sociedad, será encarada sin ningún prejuicio. No vamos a priorizar a un sector sobre otro, pero lo que es cierto es que deberemos seleccionar algunos programas y definir algunas prioridades y luego, sobre la marcha, ir avanzando en otras áreas en donde consigamos que la propia sociedad se sienta estimulada.

¿Cuál es la percepción que tienen, como proyecto político, de la Universidad en su sociedad?
Mi percepción es que hay, en muchos casos, una especie de admiración por lo que histórica y simbólicamente ha representado la Universidad y esta relación me parece poco interesante y preocupante, porque es el paso previo a la indiferencia y a la ausencia de vínculos. Por lo que creo que deberíamos pasar de ser un símbolo muy respetable y con potencial de crecimiento adormecido, a ser una presencia activa en la vida política, social y cultural.

PRESUPUESTO MAGRO
El Rector González anunció hace unos días que va a repartir un remanente de casi $3 millones que le sobraron de 2006, ¿cómo es esto?
La distribución es muy sensible, es competencia de los cuerpos colegiados de gobierno como casi todas las grandes decisiones. De modo que aunque nada impide que el Rector tenga iniciativas, esa atribución es de los cuerpos colegiados, donde están expresados todos los estamentos, claustros y facultades. Esto no ha sido así, sino más bien ha habido una reconcentración de las funciones en el manejo del presupuesto en el Rectorado.

Entonces en la UNC se puede ahorrar
Parece que sí…

Suena extraño
Así es. Si bien para la magnitud del presupuesto no se trata de cifras enormes, de todos modos, si se trata de remanentes regulares, es importantes que la comunidad universitaria los conozca y analice a quién es conveniente otorgárselo: a la promoción de la actividad científica, al equipamiento de las bibliotecas, a algún reacomodamiento edilicio. Hay una enorme cantidad de necesidades. Sería importante que la distribución sea previsible y no ocasional.

En relación al presupuesto ya tuvo una reunión con el Ministro Filmus, ¿qué rescata del encuentro?
Fue una primera reunión de contacto y la aprovechamos para transmitirle nuestra preocupación básicamente presupuestaria. El Ministro lo conoce y nos hemos comprometido mutuamente en trabajar en forma conjunta acercando un relevamiento claro y proyectos acordes a nuestras necesidades y características. Le hemos planteado el retraso de las grandes universidades, como el caso de Córdoba. Queremos llevar los datos y números que avalen esto, con proyectos para corregir la situación al ámbito del Concejo de Rectores.

MEDIDAS POLÍTICAS
Al momento de la candidatura, la propuesta de ustedes rondó alrededor de una reforma política gravitante
Tenemos en estudio -y en algunos casos proyectos hasta redactados-, un conjunto de reformas políticas, entre las cuales está el sistema de elección de autoridades unipersonales: Rector, Vicerrector y decanos. El proyecto de la elección directa cuenta con bastante consenso en parte del sector que estamos expresando nosotros y hay otras ideas. Tenemos vocación de discutir el sistema electoral actual. No sólo para cargos unipersonal sino también otras reformas políticas como la no reeligibilidad de decanos ni rectores por más de 2 periodos, elección directa de los representantes de los profesores en el Concejo Superior. Con esto conseguiríamos que todos los representantes sean fruto de la elección directa. Ampliar los derechos políticos de los profesores, independizándolos de su situación. Todas deben tender a democratizar el gobierno universitario. Pero hay otras que requerirán Asamblea Universitaria porque suponen reformas de los estatutos, como es el caso del régimen de carrera docente.

Cuando se redactó al Manifiesto Liminar del 18, se decía que se liberaba a la Universidad de las “trabas monásticas y monárquicas”. ¿De qué se busca liberar ahora a la Universidad?
(Piensa) Muchas de las banderas de la Reforma, estas banderas críticas, muy radicales y de mucha transformación, siguen aún pendientes. Por mencionar una, la vinculación activa de la Universidad y la sociedad. Pero también algunas que tienen que ver con la democracia, con las reformas de carácter político, no de la letra sino en la práctica y en el espíritu de esta idea de la ‘cátedra’ como un poder vertical que se ejerce hacia abajo; el régimen de concursos docentes defendido por la Reforma y formalmente vigente no ha hecho mella. Sin dudas, la universidad masiva –nombre que se utiliza para identificar el proceso que felizmente se reinicia con la apertura democrática- trae aparejados algunos desafíos que deben responder a esa universidad masiva. Nosotros somos de la convicción de que la Universidad no tiene demasiados estudiantes, sino que debería tener muchos más. Pero también creemos que deberíamos poder tratar a nuestros estudiantes mejor para beneficio de toda la sociedad. Y para ello, debemos actualizar muchas cosas en nuestro funcionamiento, en nuestra oferta curricular, en la política de contención para los alumnos recién ingresados. Deberíamos iniciar un camino que nos excede, con una Universidad más plenamente capaz de atender a la enorme responsabilidad social que tiene. Más allá de la retórica política que los universitarios que creemos en la universidad pública estamos habituados a repetir, tendríamos que tomarnos más en serio los efectos reales y enormes que tiene el asegurarnos una educación pública amplia y de calidad. Esos efectos son de carácter político en el más amplio sentido de la palabra. El futuro de nuestros hijos, de una sociedad que quiera crecer con autonomía, depende básicamente de que la educación pública esté asegurada. Es el ámbito donde se puede asegurar la igualdad de oportunidades, es el ámbito en donde se puede asegurar que aquellos que no disponen, por circunstancias sociales o familiares, las herramientas para convertirse en ciudadanos capaces de transformar la sociedad en la que están. Para nosotros, la defensa de la Universidad pública, en el sentido activo de la palabra, es un asunto de máxima significación política. No depende sólo de nosotros, pero tenemos que hacer nuestra parte, superar la mera autodefensa y el ensimismamiento. Tenemos la herramienta política: la autonomía. Y tenemos la capacidad. No hay excusas.

Volviendo al inicio, ¿se imagina que de acá a 3 años el nuevo Rector sea elegido a través del voto directo ponderado de toda la comunidad universitaria?
Es un escenario posible. Cualquier sistema que modifique el actual en todos sus vicios, será mejor que el actual sistema. De todos modos, muchos de los vicios que hemos padecido no dependen del sistema vigente sino también de la pésima cultura política universitaria.

En ese sentido, recién planteó la idea de las banderas del 18 aún no izadas, ¿es muy anacrónico seguir pensando en la Reforma?
En algunos casos hay banderas que fueron vigentes en el siglo pasado, pero algunas de ellas no fueron tomadas seriamente. Las relaciones de la Universidad con la sociedad sin dudas ha sido el gran deseo, el gran proyecto que no se ha podido realizar. Respecto del espíritu de la Reforma, está todo vivo. Esta es una comunidad abierta, pluralista, democrática. Y al mismo tiempo ocupar la sagrada misión del conocimiento y la búsqueda de la verdad sin prejuicios, sin poderes externos, que fue el espíritu de la Reforma, es el espíritu esencial de la Universidad.

Retomando sus palabras sobre la importancia de la Universidad pública, ustedes saben que hay un sector con poder dentro de la Universidad que no está de acuerdo con esa idea. E incluso estos sectores -cuestionados ética y moralmente- fueron lo que no los votaron en la elección. Me refiero a Medicina y Derecho.
Las diferencias de opinión y de concepción de la Universidad que tenemos con las facultades que mencionás está, para los dos, clara. Y ese es un muy buen punto de partida, no hay ninguna confusión y creemos en una discusión con altura que exprese los respectivos puntos de vista. No nos asusta porque las diferencias son claras y contribuyen a mejorar las perspectivas y proyectos. Respecto de otras cuestiones que hemos objetado, vamos a intentar hacer de la Universidad una institución transparente en donde todas las decisiones se tomen respetando las normas comunes, y donde estas normas no se cumplan tomaremos las medidas con los resortes de la Universidad y con los que el Estado nos brinde. Y eso no es materia de discusión, es ejercer plenamente la tarea de conducción política que la comunidad universitaria nos ha dado.

EL ESTUDIANTE Y LA POLÍTICA
Deodoro Roca, en un acto de 1932 conmemorando la Reforma Universitaria, decía: “No admitimos la escisión del estudiante y del hombre ciudadano”. Sin embargo, el saber popular, la calle, no está muy de acuerdo con esta aseveración de Roca. Cuando el estudiante se transforma en ciudadano y reclama algo, lo que más se escucha es ‘que se dediquen a estudiar’.
Un estudiante es un ciudadano, puede ser un mal ciudadano, un ciudadano indiferente, perezoso, comunicado. Hay que tratar de que sea un buen ciudadano y la Universidad es una oportunidad para la construcción de la ciudadanía, porque de hecho nuestros estudiantes se están construyendo como ciudadanos, más allá de sus derechos formales. El aprendizaje y la formación política efectiva que pueda tener un estudiante universitario contribuyen a generar una tradición de participación y de militancia en el más elevado sentido de la palabra que no sólo no hay que desalentar, sino que hay que estimular. Ahora bien, la participación y la militancia se pueden ejercer bien o mal. Y un buen militante debería ser también un buen estudiante, como muchos lo son, pero como también muchos otros no lo son. Y esto se refleja en el pensamiento popular, con todas sus connotaciones negativas, peyorativas y estrechas, pero también expresa un grado de verdad, esto de que la militancia se profesionalice en todos los niveles. Esto habría que corregirlo: los rectores deberían ser profesores e investigadores y los estudiantes buenos estudiantes.

También dijo en ese discurso: “La barbarie doctorada es la peor de todas”.
Yo pienso que es la más imperdonable de todas, porque haber tenido la oportunidad en un contexto de desigualdad social, de tener una condición profesional de muy buen nivel y ser torpe, indiferente, insensible, ser bárbaro, no tiene perdón social. Y nosotros tenemos la responsabilidad no sólo de ejercer muy bien nuestros específicos roles sino también una responsabilidad social adicional, contribuyendo a que las condiciones globales de la sociedad, en virtud de nuestro aporte, mejore.

Cesar Tcach –docente e intelectual de la UNC- afirmó que después del proceso electivo que la eligió a usted se habían recuperado las mejores tradiciones democráticas de la Universidad, fruto de la unión de la intelectualidad de izquierda, el socialismo y el PJ y la UCR progresistas. En ese sentido, ¿cree que la UNC va a jugar un rol importante en este año electoral?
No lo sé, pero en cualquier caso si así fuera sería muy interesante si ese aspecto sería más bien de clima político que un efecto directo. La Universidad no debe tener una directa ingerencia en las definiciones políticas de otras áreas, somos unos ciudadanos más. Ahora, nuestra propia conformación política –en parte independiente de cualquier filiación partidaria y en parte con este perfil variado- es nuestro mejor capital. Muestra que la pertenencia a una militancia política partidaria es totalmente compatible con una identificación política independiente cuando el eje está puesto es un proyecto colectivo, centrado, en este caso, en los objetivos y las propuestas para esta Universidad. Nuestro desafío es formar un proyecto de estas características, gobernar y hacer crecer la Universidad con un aspecto político así. Mucha gente creyó que nunca lo íbamos a lograr.

RECUADO
LOS SRT Y EL CHIMENTERO
Un tema crucial es el de los SRT. Un cronista de chimentos que trabaja para Rial -Pablo Layús- dijo en el diario de esta ciudad que quiere ser el director de los SRT. El actual es ingeniero agrimensor…
(Pone cara de fastidio) Las personas que no conocen el tema es uno de los problemas. Pero además, no ha habido un proyecto serio y viable, un proyecto integral que tome en consideración no sólo la realidad de la empresa, sus recursos humanos, su equipamiento, sus deudas, sino también la realidad de los medios de radiodifusión y esto a su vez en consonancia con un proyecto institucional que le interese a la Universidad. Estamos en eso, en intentar un relevamiento acabado de la situación real de los SRT –que es muy delicada- y elaborar un proyecto institucional serio, proponiendo para su conducción personas idóneas. Y además, realizando gestiones dentro y fuera para aportar los recursos que harán falta.

¿Y cómo se imagina a los medios de la Universidad: Canal 10, Radio Universidad y FM Power ?
Me los imagino medios serios, con una programación propia e interesante de la que la Universidad se sienta orgullosa y partícipe, pero además tiene que ser necesariamente un medio sustentable. Y eso es lo que forma parte del diagnóstico.

RECUADRO
PASANTÍAS Y TRABAJO EN NEGRO
¿Qué va a pasar con el régimen de pasantías de la UNC, que en muchos casos se ha prestado para legalizar el trabajo en negro?
Es un área que nos preocupa porque la figura del pasante es, al mismo tiempo, muy interesante y muy lábil; es decir, susceptible de toda clase de deformaciones en perjuicio del objetivo por el cual esa figura tiene una justificación. La justificación básica es la capacitación en una cierta etapa del desarrollo profesional del estudiante en el medio acorde a su desenvolvimiento y con algunos ingresos que faciliten su desempeño. Sin embargo, en muchos casos se ha convertido en una figura que le ha permitido obtener a las empresas mano de obra barata y a nuestros estudiantes un ingreso que a veces les resulta imprescindible para continuar con sus estudios y otras veces sólo para conseguir su primer trabajo. Tenemos que estudiar el régimen de pasantías, estamos a la espera de una reforma legislativa que fijará un tope de tiempo de trabajo del pasante y eso va a permitir que no se desvirtúe el espíritu.

RECUADRO
MEDICINA Y EL CUPO
¿El ingreso a Medicina seguirá siendo restrictivo bajo su gestión?
Según los estatutos de la UNC, las políticas de ingreso, permanencia y egreso –todo lo que tiene que ver con el desarrollo de la actividad académica-, deben ser aprobados por el Concejo Superior. No obstante, la Ley de Educación Superior, desde el punto de vista normativo, está por encima de nuestros propios estatutos y faculta a las unidades académicas con más de 50 mil alumnos a definir su propia política de ingreso. Entonces, es la Ley la que ha permitido a la Facultad de Ciencias Médicas su política distinta al resto de la Universidad. La situación actual del cupo está amparada por el artículo 50 de la LES

Es decir, un argumento más para pedir el fin de la LES
La discusión de la LES, con otros puntos específicos, es otro tema que queremos encarar en la Universidad y que afortunadamente el Ministerio de la Nación desea encarar, incluso espera propuestas para analizar reformas. Y en relación a Medicina, mi deseo, mi opinión publica y del grupo que me acompaña es la desarrollar una política de ingresos que no contenga restricciones.


RECUADRO
RECTORES Y POLÍTICOS
El ex Rector Luis Rebora, después del Rectorado saltó la política, Hugo Juri, otro ex rector, se fue al Ministerio de Educación de la Nación. ¿Se imagina un proyecto político fuera de la UNC?
No. Yo veo en mi futuro cercano una cantidad enorme de horas de trabajo dedicadas a las Universidad, que ya es muchísimo y sin dudas excede la percepción que tengo de mis propias capacidades para tamaña responsabilidad. La sola idea de pensar otra función está fuera de mis ideas. Todo lo que me imagino como alternativo son las horas que pueda dedicarle a la filosofía y por supuesto a mi familia y a mi vida humana y afectiva.

RECUADRO
HIJOS DE LA UNC
En el Siglo XIX, los hijos más representativos de la UNC fueron Moreno, Castelli, Paso. A principios del XX, los Reformistas: los hermanos Orgaz, Taborda, Bermann, el nombrado Roca. A fines del XX, en las elecciones presidenciales de 1989, los 3 principales candidatos a presidente eran hijos de esta Universidad: Menem, Angeloz y Alzogaray. Después, De La Rua, Cavallo y siguen. Los últimos no han sido sus mejores hijos.
Yo no limitaría la representatividad y el aporte de la Universidad a dos o tres lugares de conducción política por más importantes que fueren. El impacto que pueda tener en la formación de graduados deberíamos medirlos más ampliamente. Por otra parte, así como hay ejemplos que no nos enorgullecen, hay incontables que sí, tanto en la vida académica como fuera de ella. Que algunos de nuestros graduados hayan tenido una penosa participación en la vida pública, sin más argumentos que esto se deba la mala formación recibida en nuestra Universidad no es tal, sino que se debe a la confluencia de factores en los cuales el paso por la Universidad apenas ha tenido un papel, prefiero pensar, que escaso. Dicho todo esto, también debo decir que las universidades públicas argentinas han tenido un enorme retraso con respecto a otras universidades latinoamericanas. Nuestro objetivo debería ser recuperarnos y ponernos en comparación con otras, como la UNAM o la de San Pablo y tomar indicadores de calidad. Y para esto, además de mucho más presupuesto, nos hace falta nuestra propia inteligencia para utilizar esos presupuestos.