viernes, 8 de junio de 2007

LILIANA FELIPE

Juglar de la irreverencia

Cordobesa que ha perdido todo rasgo mediterráneo en el hablar pero no en el sentir, Liliana Felipe quizás sea la artista más completa de esta tierra que esta tierra no alberga.
De un viaje a Córdoba para presentar sus trabajos a beneficio de HIJOS, esta conversación.


Liliana Felipe se fue de Argentina en 1974, cuando la represión estatal obligaba marchar para no perder la vida. En relación a esa travesía de juventud, al comienzo de la charla confesará: “Después de ver Diarios de Motocicleta volví muy conmocionada a mi casa. Y le mostré a Jesu (Jesusa Rodríguez, su compañera) que yo había hecho lo mismo, pero hasta México, no hasta Venezuela. Claro, el resultado es un poco diferente (se ríe), pero yo hice el viaje también, y no en moto, sino que la gente nos pagaba para que cantáramos en los pueblos y con ese dinero seguíamos adelante. Entonces ahora queremos, a fines de este año, hacerlo, para que Jesu vea todo lo que anduve hasta encontrarla”, señala.
Y el recuerdo de su pasado ahora, sólo por ahora, no es trágico, pese a que debieron pasar más 20 años para que volviera a cantar en su país natal: “Era un lugar (Argentina) que incluso, físicamente, me daba miedo. Solamente mantuve mis lazos familiares y amistosos. Pero ahora siento una relación muy vívida, y tiene que ver con el momento político que se está viviendo. La Argentina, en este momento, es un ejemplo de lucha y resistencia”, señaló en su primera vuelta a los escenarios, en el año 2002.

A pesar que en su país natal, hasta hace poco tiempo, ha sido una figura de culto –y en cierta parte, aún lo es- en México, la Felipe es de singular importancia en la cultura y con cierta llegada a los públicos de mayor envergadura cuantitativa. Tanto, que es una de las figuras centrales de un documental realizado por la señal HBO sobre las mujeres de la canción mexicana.
Muchas veces se ha intentado definirla, pero las cualidades que la envuelven son más de las que la lengua acostumbra decir: anticlerical y antimilitarista a ultranza en el plano político; en el artístico, su gran capacidad paródica, su irreverencia y su poesía hechos materia mediante tangos, canciones de cabaret y los más disímiles géneros han hecho definirla como una mezcla de Tita Merello, Leo Maslíah, de Nacha Guevara (la comprometida de los 70’ –aunque Felipe la deteste-) y Tom Waits.
Pero no todo es música en la vida de la Felipe.

LA TENSIÓN DE SER Y ESTAR
• ¿Cómo es el trabajo con indígenas y campesinos que realizás en México? (Liliana, desde el 2001 al 2004, condujo 17 Talleres de Empoderamiento para Mujeres Indígenas y Campesinas en 15 Estados de la Republica Mexicana, contratada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)).
• Lo hacemos porque surge del IMSS, que es una red extensísima que sigue siendo de aquellos proyectos de los años 50’, de los gobiernos populares, que luego se vendieron a particulares. Pero éste sigue siendo del Estado. Es una red de salud muy grande. Nosotras nunca hemos trabajado con el gobierno, pero en este caso, la gente que nos planteó el trabajo hizo que nos interesáramos mucho y pudimos llegar a muchísimas mujeres que no tienen recursos, que descubren en el taller que están tan jodidas como todas las otras; que hayan sido violadas no es de ellas solas, sino de todas, porque lo que se crea una cosa muy fuerte. Ese trabajo nos cuestionó un poco a Jesusa (su compañera) y a mí nuestro trabajo, porque fuimos a comunidades a las que nunca hubiéramos podido llegar. Vimos realidades que no conocíamos…
• Que rompen todos los esquemas…
• Te rompe todos los esquemas. Nosotras trabajamos en El Hábito –el espacio cultural que dirigían- jueves, viernes y sábado, entonces salíamos domingos muy temprano en avión o en auto o en lo que fuera hasta la otra punta de México a ver una realidad brutal. A la vuelta, llegábamos a nuestro cabaret, mal que mal de gente pudiente o intelectuales y era como esquizofrénico. De todas maneras, yo sé que es casi un imposible lo que pido, pero yo creo que en el momento en que ellas y ellos puedan hacer las cosas sin nosotros, vamos a estar hablando de una verdadera revolución. Fue un trabajo extraordinario, lo último que hicimos fue para un grupo de trabajadoras sexuales independientes. Ahí demoramos como dos días hasta que ellas estuvieran un poquito lúcidas, porque la cantidad de drogas que les meten es tan grande que quedan deshechas. Estaban tiradas como trapos.
• Cómo se resuelve la tensión que se produce al estar en éste ámbito de marginalidades y pobreza por un lado y, por otro, que tu lugar diario sea tan distinto, con otras posibilidades y alternativas.
• Nosotras lo resolvimos cerrando El Hábito. Pero fueron varias las razones. Cerramos por cansancio, lo cerramos porque necesitamos un descanso mental. Hubo cosas que pesaron demasiado. Hace dos años, cuando empezamos los talleres con las campesinas e indígenas, empezamos a pensar que teníamos que descansar. Y eso lo logramos a partir del 20 de diciembre de 2004. Preferimos descansar un poco. Hemos traspasado el lugar, pero sospecho que en dos años vamos a abrir otro.

UNA INDÍGENA LATINOAMERICANA
• Hace un tiempo atrás decías que seguías siendo comechingona.
• Así es.
• ¿Y qué sale de la mezcla de comechingona y azteca?, ¿qué resulta de esa fusión?
• Creo que el profundo respeto por las culturas indígenas. Mi abuela materna tenía una cara de rasgos muy indigenistas y no creo que sea casual que mucho antes de conocer a Jesusa yo ya había decidido quedarme en México. Yo creo que es mi espíritu comechingon.

Ese mismo espíritu que la hace ver a Córdoba muy vital, “veo muchos jóvenes, estudiantes, esta ciudad es de una vitalidad muy especial. Y es muy bonita. Fijate que yo creo que acá los arquitectos si estudian bien acá….”

• ¿Y cuando venís a Córdoba, te sentís parte o visitante?
• Visitante.
• ¿No te sentís más parte de esta tierra?
• Creo que debiera vivir más tiempo, no días. Porque con sólo días no me siento parte. Hacer un trabajo que me involucre más. Vengo con dos músicos que son de México, Jesusa… Pero me he planteado estar más tiempo acá.
• ¿No surge como una necesidad interior o un placer al menos?
• No es una necesidad. Más bien, lo que me gustaría sería ir al campo, vivir fuera de la ciudad, y eso lo podría hacer en México, no aquí.
• ¿Influye tu historia personal en el no tener la necesidad de volver? Me refiero al hecho de que de aquí podrías cruzarte en la calle con los asesinos de tu hermana Esther (sucedido durante la última Dictadura).
• Eso ocurrió hace algunos años, pero ahora no. Noto una recuperación del ser argentino.
• Más allá de la visión positiva de Córdoba, ¿hubo algo que te impresionó en esta vuelta?
• La gente que hay en las calles. Eso es increíble ¿verdad? Pero seguramente muchos están en grupos ambientalistas que defienden las focas. Y ves a un ser humano pero ya hay condicionamientos que dicen: “eso yo no lo veo”. ¿Te pueden llevar a tu casa uno de estos trapos/gente? No, jamás nunca. ¿Un perro? Sí. Esa es la cosa estúpida de mucha gente: focas sí, seres humanos no.
• ¿Crees que sigue la lógica de los 90’?
• No sé, me sacude mucho. Incluso a veces respondo como si yo fuera ese tipo de personas o como si yo no fuera la culpable de que ese niño no coma. Es como si uno pensara que hay otras gentes que deben ocuparse de esto. Una lavada de manos. No sé de que años es. Obviamente que todos nos vamos con la finta y el medio ambiente y las pelotas, pero esta cosa de que ser humano deje ser importante es muy llamativo. La mirada del hambre es muy brutal. Y yo creo que no la queremos ver, porque no aguantas. Es muy shockeante ver la realidad de las mujeres, el desamparo, la ignorancia con la que se vive; ellas, su entorno, nosotros relacionándonos con ellas…

DESDE LEJOS SÍ SE VE
• ¿Cómo ves vos a México hoy?
• Sospecho que como lo ven aquí: es un gobierno de derecha, absolutamente católico. Los frentes son tantos que se aburre una.
• ¿A que te referís con los frentes?
• Todo se hace como una no quisiera que se haga. Hace poco, se aprobó la ley del maíz transgénico, ley que únicamente favorece a Monsanto. Y uno se pregunta qué comen los diputados y los senadores. Es demoledor. Y como eso, todo. Una coquetería brutal con la iglesia y los curas metiéndose en todo. Agotador.
• ¿Y cómo analizas desde México el cambio o presunto cambio en Argentina y Sudamérica?
• Buenísimo. Creo que se está creando un frente bastante considerable y bastante pesado. Es muy alentador. En México podríamos esperar que Andrés Manuel López Obregón sea nuestro próximo presidente. Hay necesidad de cambio. Fox es una aburrición, no pasa nada, absolutamente.
• En uno de tus discos (Trucho) decís que estás orgullosa de la sociedad argentina. ¿Cómo se lo explicas a quien no lo ve así?
• Mira, a mí me agrada mucho que todas estas cositas (toma un sobrecito de azúcar) digan ‘Hecho en Argentina’. Eso te debiera dar orgullo a vos también. Siento que es una parte elemental de independencia, de libertad. Pudiendo resolver lo elemental, lo que uno come, es un gran paso hacia la libertad. De esto me siento orgullosa, cómo no. Creo que es un país que está creciendo a pasos agigantados.
• ¿En relación, crees que México está estancado?
• México está estancado porque así lo desea Estados Unidos. Y en tanto en México no haya un gobierno que no sea siervo de esa manga de mafiosos de Bush y su Condoleeza jodida vieja (se refiere a Condoleezza Rice) y todo esa cosa de relaciones exteriores y masacre, no creo que las cosas mejoren mucho. La mitad del país está en EEUU. Como no hay azúcar que diga ‘Hecho en México’, nos exportan la de allá, en la que trabaja la gente de México.