jueves, 14 de junio de 2007

CARLOS DI FULVIO

“El tiempo es el único encargado de reconocer a los artistas”

Reservado, sobrio, de palabras escasas y exactas. Así fue Carlos Di Fulvio, uno de los maestros de la música argentina, en la tarde invernal de 2002 en su casa de Villa Belgrano.

• EMBRUJO NORTEÑO
• “Cada vez que Atahualpa venía a Córdoba, un día de su estadía aquí en la ciudad estaba dedicada a la casa de Di Fulvio” recuerda el cantor y agrega: “Yo aprendí mucho de él como él de mí. Yo me atrevía a criticarlo y él a aceptar mis críticas, pues Atahualpa lo había hecho conmigo cuando yo recién comenzaba”.
• El recuerdo de Yupanqui deja espacio franco a lo pasado. Pasado que habla de un nacimiento en Carrilobos, pueblo del Interior cordobés en donde la puesta del sol en el horizonte se puede observar sin interrupciones en el paso, pues es pampa y sólo pampa llana lo que circunda al poblado.
• Y pese a su lugar de nacimiento bien al Sur, a Di Fulvio se lo ha relacionado más con el Norte de Córdoba, más precisamente con Tulumba (poblado del cual es ‘Embajador’). Él explica el porqué: “La relación se entabla por el atractivo que hay en estos lugares, deben ser los genes. Uno nace con determinadas inclinaciones...”. Pero interrumpe su señora, quien asegura que la relación entre Di Fulvio y Tulumba es muy sencilla: ella nació allí.
• Tras la pausa, Di Fulvio intenta explicar un poco más: “Creo que todos nacemos un poco signados y en eso también está signado el paisaje: no por nacer en el Sur uno va amar el llano, yo nací con algún gen montañés. De chiquito quería las montañas y cuando las descubrí sentí que formaba parte de ellas, a tal punto que creo ser un traductor de estos paisajes”.

• ¿Qué hay de especial con el Norte? Pues si uno tiene en cuenta la relación de Yupanqui con el Cerro Colorado, de usted con Tulumba, entiende que ambas situaciones no son productos de la casualidad.
• Mientras más al Norte vas, más puro está todo; de allá vienen las culturas. Mientras más al Norte vas, es mucho más elegante el modo de hablar y mucho más rica la forma de expresión, en cambio al Sur hay menos amor a la tierra, menos definición cabal de lo que significa cada palabra. Cuando la gente emigra de sus lugares de origen debe adaptarse a los nuevos y así adoptar nuevas maneras de vida, de costumbre, perdiendo las anteriores. Esta es mi visión y lo he comprobado tan sólo con mis viajes adentro de la provincia, cuando he mantenido conversaciones con la gente, conversaciones que van más allá del comentario del tiempo. En el Norte no se habla sino vale la pena hablar, más vale el silencio a hablar tonteras. Mientras la gente está más aislada, más ricos son sus conceptos.

• Sin embargo, su mudanza de Carrilobos a los 4 años no fue hacia el árido sector de nuestra provincia, sino a la mismísima Córdoba por cuestiones de estudio. “La necesidad familiar, el porvenir para los hijos - recuerda Di Fulvio - era el estudio. Pero no se estudiaba para saber y creo que ahí empiezan uno de los grandes errores de nuestro país”.

• ¿Cómo es esto de que 'no se estudiaba para saber'?
• Se emigraba y se estudiaba porque se tenía la idea de que a menor esfuerzo, mayor rédito. Trabajar la tierra era un esfuerzo enorme para no ganar nada. Entonces usted podía ser abogado, ingeniero o médico sin esforzarse en forma física y tener una vida más distendida. Es una frase tan errada como la presente acerca de dar la imagen, ¿cómo va a dar la imagen?, hay que ser, hay que ser...

• AUTODEFINICIONES DESVENTURADAS
• La obra concreta está ahí, para quienes quieran disfrutar. Pero usted, ¿cómo define su actuar?
• Uno hace lo que cree que es representativo del lugar donde nació y habitó. Se trata de trasladar una realidad de país. En mí está la vida actual, la pasada, la vivida y la comparada. Uno está haciendo una crónica de los tiempos y tiene una formación que es lo que lo desvela; se vive analizando las cosas, tratando de ponerse en el cuero de ambas partes para saber cuál es el justo medio. Porque no es fácil tomar partido, porque va a tomar el partido que le convenga. Esto es tan así que nunca nos va bien, porque para que nos vaya bien, realmente bien, nos tiene que ir bien a todos. Sin embargo le va bien a un grupito nomás. Y sea de donde sea, de cualquier lao' que fuere, sólo es un grupito. Y eso es una realidad de toda la vida. Pero creo que todo se desgasta, estamos viviendo los últimos estertores de esta situación.
• Bien, usted traslada, pero cómo se entiende a un artista como Di Fulvio, ¿guitarrista, poeta, juglar?
• Anda por lo último. Nosotros hemos heredados cosas. Yo no canto para vivir cómodamente ni para que me aplaudan ni para cubrir los más lujosos escenarios. Lo hago por una necesidad espiritual, interior, si quiere intelectual y vocacional. Muchas más son las horas de desventura que las de gran dicha.
• ¿Cómo es esto de qué son más las horas de desventura?
• Las obras con fundamento o de análisis o verdaderas o lo que más se parece a lo cierto son de rigor, son vísperas de sufrimiento. Aquellos que llevan una vida holgada y complaciente, rodeados de reconocimiento que siempre es dinero y con confort más que digno, aburguesan sus espíritus. Hay un cuento gráfico que es fantástico: pasa un hombre en un carro gritando 'compro cama vieja, hierro, lata, vidrio'. Y una señora le dice a otra: 've, viven comprando porquerías'. Eso es muy serio, no es un chiste, es serio. Yo fui educado con determinado rigor y eso me llevó a ser lo que soy. Y a estas cosas aprendidas las mantengo con la lectura, la curiosidad.
• Y en el rigor, qué tiene prioridad, ¿la música o la poesía?
• En un comienzo fue la música lo que yo más cuidaba porque entendía que la palabra tenía más posibilidades de expresión en cualquier otro hombre que quisiera analizar más. Uno hace cosas hasta que descubre la belleza del sonido. Y después el de la palabra, descubrimiento que cuando comienza, se hace por los caminos más escabrosos. En vez de decir 'pan', palabra que todos entienden y que es tan hermosa, los vericuetos de la poesía lo llevan a decir 'leche de luna'. Y esto, no porque la palabra sea elemental, sino porque es fundamental. La simpleza tiene dos definiciones: una es elemental, porque no conoce otra cosa; pero es fundamental cuando después de conocer todo lo demás, la busca.

• TIEMPOS DE MORIR
• Usted ha sido víctima directa de la censura.
• No lo voy a explicar, ya se ha hecho. Quienes hemos sido bien criados nos censuramos nosotros mismos, nos censuramos los malos actos; no hay necesidad que venga un mal educado a censurarnos.
• ¿Pero cómo vivió esos años?
• No los viví, creo que los he muerto.

• Después, reconocerá que sus “discos fueros todos prohibidos, todavía hay gente que me escribe preguntando qué fue de aquellos trabajos y ni yo lo sé; lo único que sé es que han sido editados en España”.
• Di Fulvio ha realizado más de 30 discos y actualmente unos 13 se encuentran en formato CD. Sin embargo, la transformación de las obras del maestro a formato láser no ha sido advertida por algunos: “Aquí en Córdoba voy a las casas de discos y quienes me atienden me dicen: 'No, Di Fulvio no graba más'. No hay conciencia de nada. A este muchacho, con gran porte de vendedor de discos, si no le preguntan lo que él conoce, lo demás lo desconoce, porque su mundo es muy chiquito. Es muy cruel lo que digo, pero todo está así, hay que ser un Quijote contra molinos de viento. Hay que armarse de voluntad, de tesón y paciencia y tratar de explicar signos, por eso es que a veces temo herir susceptibilidades. Yo quiero trasvasar todo lo que he vivido a nuevas generaciones pero no lo puedo hacer porque hay egoísmo, porque hay miseria”.

• -Se lo nota enojado…
• -Esto enoja a cualquiera. Cómo va andar bien la patria cuando un tipo que está para vender discos no sabe lo que está vendiendo. Y con esto sólo estoy simbolizando una situación, porque si vamos más allá, encontramos los mismos errores, pero más graves. Los que saben hacer cosas son menos y terminan recluyéndose, porque se cansan de tanta mediocridad. En ningún ámbito, ni siquiera en la Universidad, la cuestión pasa por el conocimiento, sino sólo por el amiguismo.

• OBRAS E HISTORIA
• “Yo fui un pésimo estudiante de historia - rememora -. Y me da vergüenza ahora decirlo, pero traté de subsanar aquella debilidad y ocio y abracé la historia cuando la descubrí. Leyendo a panegíricos y detractores, eligiendo la línea del medio y poniéndome en el cuero de cada hombre en cada circunstancia vivida”.

• -Y se pudo poner en el cuero de Paz…
• -No sé, eso lo dirán los otros. Paz me impactó primero por ser un gran escritor. Muchos dicen que Paz denigró a Lamadrid, pero sólo cuenta lo que fue, que Lamadrid arengaba con guitarra y vidalitas. Y Paz sostenía que para ir a la guerra había que estar bien concentrado, porque sino era un malón. Paz es estudiado en todos los colegios militares del mundo como un gran estratega, menos en Argentina. Yo lo que hice fue reconocerlo en mi obra y hablar exclusivamente de la personalidad de quien me refiero, pues para hablar de José Gabriel del Rosario Brochero (el Cura Brochero) no tengo porqué hablar en contra de Balaguer ni del Opus Dei.
• Y con ese mismo interés recordó a Peñaloza
• Al Chacho Peñaloza le toca vivir en circunstancias en que la vida era una pelea. Y a tal punto esto es así que en esa época comienza lo mercenario, porque se comienza a pelear por dinero. Nuestras guerras intestinas estaban formadas por gente pobre que de acuerdo a cuanto le pagaran iban y mataban. Pero el comportamiento y la vida de Peñaloza no tienen nada que ver con la de los otros caudillos. Se diferencia de los otros por su formación, por sus compañías y por sus propósitos. El propósito de Quiroga era la ambición; el de Peñaloza, la lucha por su Rioja. Quiroga fue el prototipo de caudillo y el Chacho en ese sentido estuvo muy lejos de él. Pero hoy, en la bonhomía de La Rioja, está más presente el Chacho que Quiroga; fue el hombre que entendió la necesidad como general; entendió que el negocio era de todos, no como ahora, en donde hay sólo negocios de uno.

• FOLKLORE NUEVA GENERACION
• “El tiempo es el único encargado de reconocer a sus artistas y no a los que tienen éxito, sino a los que sirven” asevera un enérgico y convencido Di Fulvio.

• En ese sentido, ¿cree que el tiempo va a borrar alguna de las presentes expresiones?
• -Sí, por supuesto.
• ¿Y cuál es su reacción frente a los que hoy tienen ‘éxito’?
• Hay un por qué, como también hay algún valor en quien encarna el éxito. Pero después sigue la necesidad de perfeccionar lo que hace. Y acá, el hombre es muy vanidoso y casi siempre se decide por lo más simple y lo más pronto, así va perdiendo lo mejor que tiene, hasta que no queda nada.
• ¿Pero hay continuadores de la obra de artistas como usted?
• Sí, hay muchos que no trascienden porque son cautos; se están influyendo para poner de ahí en más su punto de vista. Están con las ansias puestas en aprehender todo y para eso necesitan tiempo y análisis, de donde surgirán trabajos válidos, no como los de aquellos que no hacen esta clase de estudio y sólo dicen lo que les parece a ellos, porque creen que son auténticos. Y son auténticamente unos ignorantes.
• ¿Queda algo auténtico?, ¿las peñas quizás?
• El concepto de 'peña' ha sufrido una desvalorización. Peña era el ámbito al que nosotros íbamos para nutrirnos, lugar que los estudiantes que venían de afuera usaban para no sentirse lejos de sus casas cantando con un amor entrañable. Y eso está muy lejos de las peñas actuales. Se canta el último éxito, se imita a fulano, nadie es auténtico, lo importante es ver quién se mama más temprano.
• Esa misma y nueva concepción de peña es la que se vive en Cosquín, no sólo con los lugares alternativos al Festival, sino con el Festival mismo.
• Cosquín se ha transformado en una cosa completamente comercial; se vende como un paquete de negocios. Cosquín nació por una necesidad de expresión masiva, entonces era muy fácil decidir a quién traer porque todos estaban de acuerdo, porque la necesidad era reconocimiento. Ninguno de los artistas que conformaron la década del 60' era menos que otro. No obstante, comenzaron las nuevas generaciones que querían renovar el espectáculo. Así, el que asumía tenía su pensamiento y ése era invitar a quien tuviera éxito. Hoy, tanto se fue degradando que ninguno de los que están en la Comisión sabe lo que es folklore; buscan el resultado positivo económico, que nunca van a lograr porque roban. Y subestiman al público, porque los artistas del público no son los que ellos piensan. El público sabe bien quiénes son sus artistas.


• RECUADRO
• No hay tiempo para el éxito; cuando abordas algo, cuando decides ser algo, vas buscando hacer bien las cosas. Y las cosas bien hechas no siempre tienen éxito, no siempre son reconocidas, se tapan, la mediocridad las tapa. El éxito está rodeado de otras cosas, de conveniencias, de reconocimiento que casi siempre es dinero y el valor de una gran obra no se mide por dinero, se mide por el bien hecho a la humanidad. Cuando se está muy atado al dinero, a estas obras no hay tiempo de mirarlas. ¿De qué le vale a alguien que le gusta el dinero que le diga que a mí se me lee, al igual que a Don Atahualpa, en La Sorbona (en la cátedra de Español)?, ¿para qué? Supongo que eso es parte del reconocimiento; cuando el mundo no ignora, es señal que ha habido un aporte a la curiosidad. Ya se dijo que para que el mundo te reconociera, debías pintar tu aldea. Yo lo he hecho, pero no es a mí a quien han reconocido, sino a la aldea, yo he sido sólo el medio